¿De qué hablamos cuando hablamos de pobreza?

LA SOCIOECONÓMICA ES LA CARA MÁS VISIBLE DE LA POBREZA, PERO NO LA ÚNICA. TAL VEZ, SER POBRE POCO TENGA QUE VER CON EL HAMBRE, CON EL FRÍO O CON LA FALTA DE CALZADO. EXISTEN OTRAS POBREZAS, MUCHAS OTRAS. “ES MUCHO MÁS QUE LO ECONÓMICO”, DICE DANIEL CEREZO, FUNDADOR DE CREER HACER. EL POBRE CONVIVE CON EL SUFRIMIENTO, CON UNA MOCHILA CARGADA DE ROCAS A LAS ESPALDAS. “Y SE VIVE PORQUE LOS SERES HUMANOS TENEMOS EN NUESTRO INTERIOR ALGO QUE HASTA EL ÚLTIMO SUSPIRO NOS VA A ACOMPAÑAR Y POR MÁS PISOTEADA Y HUMILLADA QUE ESTÉ SIEMPRE ESTARÁ: LA DIGNIDAD HUMANA”, DICE HERIBERTO ROCCIA, FUNDADOR Y DIRECTOR DE FUNDACIÓN DIGNAMENTE. Y ESA ES LA PIEZA DEL AJEDREZ QUE HAY QUE MOVER, REDESCUBRIR, LEVANTAR, DESPERTAR.

Según un documento de la CEPAL se identifican al menos once formas posibles de interpretar el término: “necesidad, estándar de vida, insuficiencia de recursos, carencia de seguridad básica, falta de titularidades, privación múltiple, exclusión, desigualdad, clase, dependencia y padecimiento inaceptable”. Como verán, aquello a lo que denominamos pobreza, es un proceso mucho más complejo que sólo una dimensión de falta de dinero. “Hablar de pobreza es hablar de sufrimiento humano, no encuentro mejor sinónimo que ese”, expresa el fundador de Dignamente. “Sufrimiento creado por inacción, silencio, complicidad o indiferencia de otros seres humanos. Cuando hablo de sufrimiento me refiero a sufrimiento del alma, ese dolor interior de sentirse inferior a otros seres humanos, humillado, segregado, situación donde afloran sentimientos de no pertenencia, de sentirse totalmente desvalorizado, socavado, con casi nula posibilidad de creer que vas a poder hacer algo”. Pensemos la etimología de la palabra, del latín “pauperos”, vocablo que se utilizaba para referirse a un suelo poco fértil, ganado poco fértil. “Al hablar de tipos, este concepto me permite incluir otras formas de pobreza que conlleva a que las personas sean poco fértiles, como la pobreza moral, de principios éticos, de ciudadanía participativa, que afecta a muchas personas y también significa formas de sufrimiento, porque en fin, no conducen a una vida plena y feliz”, dice Roccia. “Son heridas que están en el interior de los seres humanos por más que exteriormente parezca otra cosa”. Según Sergio Moreno, Director Ejecutivo de Oficios, ONG creada a partir de la iniciativa de Eidico y otras empresas, cuando hablamos de pobreza hablamos de un estado que no llega a donde vivo con respuestas para la inclusión educativa, el hambre, la indignidad, la inundación que siempre vuelve, la vivienda precaria, la calle de tierra, la falta de salud y otras tantas falencias más. “A veces se escuchan argumentos como que quienes padecen la pobreza no hacen mucho para salir pero cuando caminas por los barrios y ves realmente que no hay oportunidades se entiende mejor por qué es tan difícil salir. Lo que hace la pobreza es estigmatizar por igual a quienes la padecen”. Para Daniel Cerezo, Psicólogo Social, músico y fundador de Creer Hacer, “hablamos de pobreza para hablar de la necesidad de algo, de la falta de algo. Por eso, cuando hablamos de pobreza uno en lo que primero que piensa es en la falta material, la falta económica. Si entendemos eso, ser pobre significa la falta económica, pero también la falta de afecto, de cultura, de proyección, de sueños, de vivir la vida. Hay un montón de pobrezas, la de la dignidad, la del prejuicio, la cultural. Existen múltiples pobrezas como también múltiples riquezas. Según Alberto Willi, Director Académico del EMBA del IAE Business School de la Universidad Austral, “se puede hablar de una pobreza material y una pobreza más cognitiva o emocional, incluso espiritual o cultural”. Según el académico, en la pobreza uno vive todo el tiempo en presente, porque la persona se levanta y no sabe qué va a almorzar, tiene que salir a buscar una changa, no sabe si le van a robar, qué le va a pasar. “En un trabajo que realizamos en el IAE Business School, estudiamos que una de las primeras cosas que empieza a sacar a la gente de la pobreza, aunque sea cognitivamente, es el concepto de proyectarse hacia el futuro. Proyectar hace que la persona tenga una capacidad de reflexividad más profunda, porque está mejor educado, mejor alimentado o con una vivienda mejor”. Vanesa Vázquez, Gerenta de Sustentabilidad de Cervecería y Maltería Quilmes, comparte la idea de entender a la pobreza como una situación de vulnerabilidad que puede atravesar una persona y que no se limita solamente a una cuestión económica-material. “Nos hacemos eco de la noción que plantea la ONU: la pobreza es un problema de derechos humanos”.

EDUCAR PARA SENTIR “SER ALGUIEN”

Para Daniel Cerezo la pobreza en la educación se ve reflejada cuando ya un niño no ve en el sistema educativo algo de donde aprender, sino algo por cumplir un mandato u obtener una nota. “La educación es tan pobre a nivel mundial porque solamente se la entendió como algo vinculado con el conocimiento y en realidad tiene mucho más. Tiene que ver con cómo educo mis emociones, ahí hay una pobreza enorme. El sistema educativo sólo evalúa cuánto sabías o no de algún tema desde un punto académico. Para mí, va mucho más allá de eso”. “Desde Fundación Oficios creemos que una herramienta muy poderosa es la educación, por eso intentamos acercarla a los barrios más vulnerables”, cuenta Moreno. “Hoy más de 13.000.000 de argentinos no cuentan con educación secundaria, lo que los deja al margen o directamente afuera de muchas cuestiones: emprendedorismo, trabajo, alternativas de educación, participación ciudadana, que también afectan su economía real y sus posibilidades de desarrollo”.

“UNA DE LAS PRIMERAS COSAS QUE EMPIEZA A SACAR A LA GENTE DE LA POBREZA, AUNQUE SEA COGNITIVAMENTE, ES EL CONCEPTO DE PROYECTARSE HACIA EL FUTURO”

EL IMPACTO EMOCIONAL DEL COVID-19 EN LOS SECTORES VULNERABLES

“Si vivir en un contexto de pobreza suele ser sinónimo de vivir en un contexto de fragilidad cognitiva, emocional y existencial, supongo que el Covid generó más vulnerabilidad y más fragilidad”, se apena Alberto Willi. “La pandemia puso de manifiesto que nos hemos acostumbrado a vivir con desigualdad, con mala distribución y me parece que es un llamado de atención a todos para hacer algo, porque como la pobreza es un problema multicausal y muy complejo, se necesita que muchos actores hagan cosas al mismo tiempo”. “La pandemia despertó la necesidad de estrechar aún más los lazos sociales para salir adelante”, agrega Vanesa Vázquez. Marta Bekerman, Lic. en Economía de la UBA, también ha sido Investigadora principal del CONICET, y hoy presidenta de la ONG Avanzar, advierte que a partir de la pandemia “hemos caído en un túnel”. Además, sigue, “estamos perdiendo capital humano, capacidad para innovar y transferir conocimiento. Esto afecta mucho nuestra capacidad de crecimiento futuro”.

“Si nos enfocamos en la vulnerabilidad desde un punto de vista económico, afecta por el encierro, pero también por la poca posibilidad de esas personas de acceder al sistema educativo, por ejemplo, de hacer sus trabajos cotidianos. Al no haber un contacto emocional, un vínculo, fue un año muy difícil en muchos sentidos”, reflexionaba Cerezo. “La pandemia puso de manifiesto la carencia humana que existe y la incapacidad de las personas y de las empresas para hacer frente a esta situación. También mostró que el ser humano no es omnipotente”.

QUÉ HACER COMO SOCIEDAD

“Es importante cada vez más ser agente de cambio, no solidarios”, exclama el Fundador de Creer Hacer. “Trabajar con otros, darle oportunidades, compartir los conocimientos y la felicidad con otros”. En esa línea Cervecería y Maltería Quilmes acaba de lanzar la plataforma Valor, “que se enfoca en trabajar sobre los ejes de nutrición, educación y empleabilidad los cuales creemos importantes para impulsar la inclusión y la diversidad, y contribuir a reducir la inequidad social”, detalla la vocera de la empresa. No hay dudas de que la pandemia puso de manifiesto la necesidad de trabajar juntos. “Estamos convencidos de que los mejores resultados se logran trabajando en estrecha colaboración con otros sectores y apostando a la articulación pública-privada”, remarca Vázquez. Para Willi debe existir un proyecto, una agenda, un plan para salir de la pobreza, entendiendo el problema en su complejidad y, para ello, se necesita de la acción colectiva. “Para sacar a alguien de la pobreza hay que generar espacios de reflexividad colectiva social para poner arriba de la mesa realmente cuáles son los problemas que llevan a un país como Argentina a tener pobreza sistemática”. A eso, Roccia agrega: “No necesitamos cambios, necesitamos transformaciones. Según él, no se trata de hacer cosas para los pobres sino con ellos. “Se trata de despertar, levantar, dar vida a esa dignidad debilitada por la pobreza. Para que el sufrimiento se transforme en bienestar, el único camino posible es cuando el pobre se descubre protagonista, donde puede identificar y resolver sus problemas confiando en su propio trabajo y esfuerzo”. Esto quiere decir que, el que sufre el hambre requiere hoy un plato de comida y paralelamente, en el mismo momento, junto con ese plato, una oportunidad que invite al que lo recibió que en el corto plazo va a prescindir de esa asistencia porque pudo autogenerarla. “La asistencia para quien puede trabajar es generadora de pobreza, te dice que vos no vas a poder”, plantea el Fundador de Dignamente. “Se puede erradicar la pobreza si no la vemos sólo desde su costado económico”, planteaba Cerezo. Es importante una ciudadanía que ejerza un liderazgo que se ocupe de unir a los argentinos, que tenga la capacidad de convocar para construir una visión de país complementándonos con el que piensa distinto. Basta de grieta por favor.

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