Informe: ¿Cómo comunicarnos con las personas trans?

Con motivo de la celebración del Mes del Orgullo LGBTIQ+ en el país, que conmemora y visibiliza la diversidad y promueve la inclusión de todas las identidades, Babbel, la plataforma de enseñanza de idiomas enfocada en conversaciones cotidianas, recomienda sobre cómo debemos comunicarnos con y sobre las personas transgénero -travestis, mujeres trans, hombres trans y personas no binarias- para una sociedad más inclusiva.     

“La apreciación de la diversidad está en todo el ámbito de Babbel, incluidos los cursos de idiomas que ofrece la aplicación y también las clases virtuales en Babbel Live. Siempre buscamos elaborar lecciones que aborden cuestiones de género y es parte de nuestra responsabilidad social contribuir para que todas las personas puedan entender el poder del lenguaje en los procesos de aceptación e inclusión”, concluye Vitor Shereiber, Responsable de Proyectos Didácticos de Babbel.

El uso del lenguaje es un acto de identidad y poder. Es importante usar diferentes tipos de lenguaje para marcar, no solo, la clase social, raza, pertenencia a grupos específicos, sino también identidades de género. El gran problema es la desigualdad. Para las personas trans, que por lo general ocupan posiciones marginales en relaciones de poder, la conciencia lingüística es una forma de empoderamiento. Y es necesario señalar que la identidad de género no tiene que ver con la capacidad profesional de cada persona, la apreciación personal y profesional tiene que ser atribuidas por competencias y habilidades sociales. A pesar de los avances, todavía queda mucho por hacer en relación con las formas de representación de estos grupos, principalmente en los discursos institucionales. Por consiguiente, es necesario tener más conciencia y el cambio de las prácticas lingüísticas pueden ayudar a  dar visibilidad y promover la inclusión y el respeto.

Prácticas constantes pero obsoletas 

Es común que la palabra “hombre” se use a menudo para representar a toda la “raza humana”. O que, en nuestro idioma, la inmensa mayoría de los textos en los medios y la literatura priorizan al masculino cuando trae la forma plural de un grupo mixto – como en el caso de las palabras “padres” para hablar de madres y padres, “trabajadores al “hablar de trabajadoras y trabajadores masculinos o “instructores” para hablar de instructoras e instructores. Esto se debe a que el lenguaje está profundamente arraigado en las estructuras sociales y porque hemos sido entrenados  – y estamos acostumbrados a – para seguir tales reglas gramaticales. En la vida cotidiana no siempre se advierte el prejuicio que se infunde en frases como “Esto es cosa de mujeres” o “Nació siendo hombre y morirá siendo hombre”.

Gramaticalmente, priorizar un género es más simple y puede que no sea importante cuando se trata de autos o bicicletas. Pero cuando hablamos de mujeres y personas LGBTIQ+, esa elección puede interpretarse como discriminatoria”. Por lo tanto, nada mejor que fomentar nuevas formas de comunicarse, especialmente en el ámbito profesional. En muchos casos, una simple intervención puede generar cambios positivos. Por ejemplo, reemplazando palabras masculinas o femeninas con expresiones neutrales como “persona”, “gente” y “colega” en lugar de “hombre” o “mujer” o suprimiendo artículos y pronombres. Siempre es mejor utilizar estas y otras alternativas lingüísticas para que personas no binarias o con identidades de género diferentes sean incluidas y reconocidas.

Identidades. Definir los términos

–       Sexo: es la característica biológica que diferencia los sistemas reproductivos.

–       Género social o cultural: es la construcción socialmente definida atribuida al sexo. El género cultural es el conjunto de atributos sociales, políticos y culturales de cada sexo biológico. Así, las características atribuidas a mujeres y hombres, como ‘sumisión’, ‘fuerza’, ‘dependencia’, ‘independencia’, son construcciones culturales e históricas y varían con los diferentes tiempos y contextos sociales.

–       La identidad de género: se relaciona al género cultural con el que la persona se identifica. Es independiente del sexo (es decir, de las características biológicas), y está vinculado a la identificación de una persona con el género masculino, femenino, con ambos o con ninguno de ellos. Algunas personas, sin embargo, se identifican con un género diferente al que es impuesto sobre la base de su género biológico y así se enfrentan a muchos problemas, incluidos los lingüísticos.

–       La sexualidad: tiene que ver con la orientación sexual de una persona, es decir, por quién siente esta persona atracción sexual o romántica. Algunas de las categorías atribuidas a la sexualidad son: heterosexualidad (persona que se siente atraído por gente del género opuesto); homosexualidad (persona que se siente atraído por la gente del mismo género); bisexualidad (persona que se siente atraída por la gente de ambos sexos) o asexualidad (persona que siente poca o nada atracción sexual, aunque pueda sentir atracción romántica). La categoría de transexualidad (transgénero) se refiere a personas que no se identifican con su género biológicos o con estándares culturales / estética impuesta a su sexo biológico.

–       Un “hombre trans es quien fue identificada como mujer cuando nació y llegó a reconocerse a sí mismo como hombre; la “mujer trans” es la que fue designada hombre al nacer, pero se identifica a sí misma como mujer. Hay también quien no se identifica con un género específicamente, es decir, no se identifica como masculino o femenino. Y en gramática de Protágoras, el concepto del género ‘neutral’ es tomado por estas personas, denominadas “no binarias”.

Las siglas más utilizadas que representa al movimiento por una libre orientación sexual e identidad de género son: LGBTIQ+ – Lesbiana, gay, bisexual, transgénero, transexual, travesti, intersexual, queer y el signo utilizado para incluir personas que no se sienten representados por ninguna de las otras letras. Son las palabras cuyas iniciales conforman el término que representa al movimiento por una libre orientación sexual e identidad de género.

 

La cuestión del nombre social

El primer acto de reconocimiento de una identidad de género trans es la de aceptar el nombre social elegido por esa persona. Entonces, en el primer contacto realizado con una persona trans, es fundamental preguntarle: ¿cómo te llamas? o el nombre que prefiere usar (incluso si el nombre de la persona no ha sido rectificado en documentos funcionarios). Adoptar  ese nombre para todas las interacciones con esta persona, incluyendo escrito y digital, es fundamental para comenzar una relación respetuosa e inclusiva.

–          La mujer trans debe ser llamada y tratada nombrando elecciones gramaticales que se refieren al femenino.

–           El hombre trans debe ser llamardo y tratado por las elecciones gramaticales que se refieren al masculino.

–          Cuando usamos ‘palabras’ para describir personas no binarias, o para referirse a grupos que abarcan todos los géneros, una de las estrategias aceptadas es reemplazar palabras claramente marcadas como masculinas o femeninas por palabras neutrales o ambiguas, por ejemplo: en lugar de “hombre” o “mujer” utilizar “gente”, “colega”, “alguien”, “contacto”, “público”, “humanidad”, etc.

“La negligencia en lo que respecta a la diversidad y la inclusión puede reforzar los prejuicios y dañar la autoestima, así como fomentar la inequidad. Sabiendo eso, Babbel está trabajando para construir una empresa antidiscriminatoria e inclusiva, tanto de forma interna como en todos los servicios que ofrece en su ecosistema de enseñanza de idiomas. En ese sentido, tenemos un Grupo de Diversidad, Equidad e Inclusión que trabaja arduamente para tener prácticas de contratación y promoción equitativas e imparciales, además de capacitar a aquellos que están subrepresentados. Como respaldo a estas políticas, recientemente lanzamos una guía interna para la inclusión lingüística, asegurándonos de estar haciendo nuestro mejor esfuerzo, para eliminar la tergiversación a través del lenguaje y todo el estrés causado por este tema específico”, comentó Dorothea Herm, Directora de Personas y Organización en Babbel.

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