¿No alcanza con la muerte? ¿Cuántas más se necesitan para terminar con el femicidio en Argentina?

El pasado 8 de febrero Ursula Bahillo con tan sólo 18 años murió en manos de su ex novio, un policía bonaerense llamado Matías Martínez, quien le dio 15 puñaladas, según reveló su autopsia. 

El joven de 25 años ya había sido denunciado por ella en reiteradas oportunidades, las cuales no fueron tenidas en cuenta por la policía. 

El cuerpo de Úrsula fue encontrado entre unos pastizales en el paraje Guido Spano a las 20:30 hs, a unos 13 kilómetros de Rojas, donde ella vivía con su familia. En ese mismo momento la policía apresó a Martínez, quien intentó escapar sin lograrlo. 

Surgen muchas preguntas respecto a esto y una palabra que se gritó durante todos estos días: ¡BASTA! 

Parece que no alcanza con hacer una denuncia, parece que no basta con que 44 mujeres hayan muerto en lo que va del año a causa de femicidas. Cada vez son más grandes los carteles con los que cuelgan las mujeres en las manifestaciones pidiendo JUSTICIA, cada vez son más lágrimas las que derraman, y la justicia parece que no llega, o al menos, no llega a tiempo. Una vez que la mujer ya pasó de ser una víctima a una mujer muerta comienzan las investigaciones. ¿Por qué no se investiga antes? ¿Qué hace que la justicia no vea a tiempo estas cuestiones? Hablamos de vidas que no están más, hablamos de familias rotas, de niños sin madres. No se puede demorar con esto. 

El femicidio de Úrsula Bahillo, generó rechazo en todo el país. Miles de personas marcharon en las provincias para reclamar justicia y exigieron mayor atención a las denuncias presentadas por víctimas de violencia de género y medidas para evitar más femicidios.

”Por Úrsula y por todes“, ¡Basta de justicia patriarcal!” y “¡Basta de represión policial!”, sostuvo el comunicado difundido por el colectivo Ni Una Menos para convocar a la manifestación. 

“Quiero vivir sin miedo” y “A mí me cuidan las pibas” son las dos consignas que más se repitieron frente a la sede del Poder Judicial de la Nación, donde miles de personas se manifestaron para exigir justicia y reclamar políticas públicas efectivas contra la violencia de género.

En la Ciudad de Buenos Aires, más de una docena de jóvenes se acostaron desnudas y cubiertas con plásticos transparentes frente al Palacio de Tribunales para representar a las víctimas de femicidios con un cartel que indicaba: “298 femicidios del 1 de enero al 30 de diciembre de 2020, 54 hicieron denuncias previas, 19 tenían medidas judiciales, y 15 femicidas pertenecen a las fuerzas armadas o de seguridad. Basta de justicia patriarcal, el Estado es responsable”.

Otro grupo de manifestantes pintó en el suelo de la plaza siluetas recordando a las más de cuarenta víctimas de femicidio que se registraron desde el 1° de enero de 2021, mientras que distintos grupos de percusión sumaban su música al reclamo.

Úrsula tenía miedo de que la maten y la mataron. Pidió ayuda, hizo denuncias. Sus posteos en las redes y su voz desesperada a las amigas hablan en un lenguaje que es de la calle, de las movilizaciones, de la constatación cotidiana de que la rabia no alcanza, de que es necesario organizarla para cambiarlo todo. Pero todo, de cuajo. Porque su historia no es extraordinaria, es dolorosamente común.
“Si un día no vuelvo, rompan todo”, publicó días antes de ser asesinada. Sus amigas habían recibido sus pedidos de auxilio, estaban ahí para ella, sosteniéndola, viendo en simultáneo cómo el Estado demoraba las medidas de protección y no evaluaba el riesgo en que estaba Úrsula. Cuando se encontró su cuerpo salieron a la calle. ¿Quién puede evitar sentir en el cuerpo propio el zarpazo de dolor y rabia? Esta vez la reacción fue rápida: la bonaerense salió a reprimir. Un disparo de bala de goma en la cara de una de las amigas es la respuesta de la Policía al femicidio de Úrsula. El ministro de Seguridad, Sergio Berni, lo justificó diciendo que habían quemado un patrullero. La chica herida estaba sola frente a un pelotón. PROTEGEN SUS BIENES Y NO A LAS VÍCTIMAS. LA POLICÍA ES RESPONSABLE. SU RESPONSABLE POLÍTICO TAMBIÉN.
¿Qué pasa cuando una mujer, lesbiana, travesti o trans denuncia violencia de género?
Espera horas que la atiendan en la línea 144, y cuando sucede le dicen que vaya a la comisaría a hacer la denuncia o a la Oficina de Violencia Doméstica si está en CABA.

No queremos que esto siga sucediendo, necesitamos educación, justicia y compromiso. 

Fuentes: Ni Una Menos, La Nación, Clarín, Infobae. 

Fotos: Agustina Peñalva.

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