El acusado es mayor de edad y enfrenta cargos por lesiones graves calificadas por motivos de género. Las víctimas, alumnas del colegio Manuel Belgrano de Córdoba, padecieron secuelas psicológicas severas. La Justicia evalúa penas de hasta 30 años de prisión.
La causa que investiga a un alumno cordobés por haber creado con Inteligencia Artificial (IA) videos y fotos pornográficas de sus compañeras de estudio y compartidos en distintos sitios con sus datos quedó a punto de ser elevada a juicio. El acusado enfrenta cargos por lesiones graves calificadas por motivos de género, una imputación que, de ser sostenida en juicio, podría significar una condena de hasta 30 años de prisión.
Según explicó el fiscal de la causa, Pablo Cuenca Tagle, «la Fiscalía dispuso la elevación a juicio por hechos de lesiones psicológicas graves. Las víctimas sufrieron cambios en sus rutinas, baja en el rendimiento escolar y deportivo, desgano, vergüenza y temor, entre otras consecuencias».
El funcionario judicial subrayó la contundencia de la prueba recabada, que incluye peritajes interdisciplinarios y evidencia digital. “La prueba es abundante y confiamos en que una Cámara del Crimen pueda juzgar los hechos y establecer responsabilidades y sanciones”, sostuvo.
La investigación se inició el año pasado a partir de las denuncias realizadas por las víctimas, todas estudiantes del Instituto Superior de Comercio Manuel Belgrano, dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba. El acusado, que es mayor de edad, habría accedido a las redes sociales de sus compañeras, todas menores de entre 15 y 16 años, para extraer imágenes reales y superponer sus rostros en cuerpos desnudos con técnicas de “face swapping”. Las fotos y videos manipulados incluían frases humillantes y enlaces a los perfiles reales de las adolescentes, lo que agravó la exposición y derivó en situaciones de acoso virtual.

El abogado José Dantona, representante de tres de las jóvenes afectadas, explicó que «hay 16 denuncias. El estudio patrocina a tres, dos fueron elevadas a juicio y queda una tercera pendiente». Dantona calificó la situación como una “zona gris legal”, debido a que en Argentina no existe una legislación específica que regule el uso indebido de inteligencia artificial con fines de agresión sexual. “Cuando las víctimas llegaron a mi estudio, nos encontramos con que el ‘face swapping’ no está tipificado como delito. Tuvimos que buscar un atajo legal, y logramos encuadrarlo en lesiones graves calificadas por motivos de género”, detalló, en diálogo con Cadena 3 de Córdoba.
Las consecuencias para las víctimas fueron devastadoras. Pericias psicológicas y psiquiátricas determinaron que las adolescentes padecían un daño equiparable a un cuadro de estrés postraumático moderado a severo. “Estamos hablando de adolescentes que, en una etapa clave de su vida, vieron limitadas sus rutinas diarias. Algunas imágenes fueron eliminadas, pero otras persisten en internet, asociadas a sus nombres. Esto no es una broma, es un delito grave”, advirtió Dantona.
El caso también expuso las limitaciones institucionales. Si bien las familias reconocieron cierta contención inicial por parte del colegio, el acusado continuó asistiendo a clases durante un tiempo, en horarios diferenciados. “Imagínese en un colegio del tamaño del Manuel Belgrano, con miles de alumnos. Se dieron algunas circunstancias que no estuvieron bien, pero luego se ordenó la situación”, reconoció el abogado. En su análisis, “esto es parte de un desconocimiento general. Muchas instituciones no están preparadas para enfrentar las consecuencias adversas del uso de inteligencia artificial”.
Aún no hay fecha para el inicio del juicio, ya que la defensa -a cargo del abogado Claudio Orosz- podría interponer recursos ante un juez de control y luego ante la Cámara de Acusación, lo que postergaría el proceso. Dantona admitió que “no estamos ante una inminencia de juicio todavía”, aunque subrayó que “el pronóstico punitivo, si se confirma la acusación, podría llegar hasta los 30 años de prisión”, dado que el Código Penal prevé agravantes por razones de género.
