Sabrina Burrueco Mansilla

Directora

“Si deseas mover montañas mañana, debes comenzar a levantar piedras hoy”. Esas palabras, que tomo como propias y guían mi recorrido, me las ha trasmitido una eminencia del Derecho Penal Argentino, Julio Maier.

Soy abogada penalista, esa rama del derecho que elegí hace 15 años y sostengo en el tiempo. Aunque siempre supe que era un camino sinuoso y difícil, sobre todo, por el hecho de ser mujer no he dejado de insistir en esa elección, superando miedos y obstáculos. Me defino como una persona con suerte y consistente del privilegio que significa hacer lo que amo y me apasiona.

Me he desempeñado como abogada defensora en muchas causas que comprenden una gran variedad de delitos, siendo algunas de estas causas más conocidas públicamente que otras. Sin duda, el desempeño que más influyó en mi experiencia y trayectoria ha sido ser abogada en la causa AMIA

Mi paso por diferentes países me hizo comprender el derecho desde diversas visiones. En especial, a raíz de una larga estadía en Paris, Francia, donde pude adquirir conocimientos y el entendimiento de las palabras “Liberté, Egalité et Fraternité” en la Universite Paris 2 Pantheon Assas.

Desde mi experiencia y trayectoria siempre he sido una fiel defensora de los derechos humanos. Dia a día, desde mi rol como abogada defensora, impulso la perspectiva de género en pos de contribuir en la lucha contra las violencias de género.

 

En esta oportunidad he decidido sumergirme en el mundo editorial como un nuevo desafío al incorporar al derecho dos disciplinas como la publicidad y el marketing. Este desafío lo abordamos junto al gran equipo que tengo alrededor, conformado por personas que admiro. Confío en que avanzaremos desde una mirada diferente del derecho, que escape de lo rígido, estático y frio… que invite a la deconstrucción desde ese derecho que amo y me apasiona.

Romina Zollo

Editora

Hace 19 años una persona me preguntó: ¿de qué te gustaría trabajar cuando seas grande? Y yo pensé: “No sé de qué, pero quiero que mi trabajo sea divertido, que pueda compartirlo con personas que me dejen una enseñanza, quiero disfrutarlo…”

Comencé la carrera de Contador Público en la UBA. No era por ahí claramente.

Una amiga me recomendó en su trabajo, ya que buscaban una “Responsable de Finanzas”, no sé si aplicaba, pero fui. Cuando entré me di cuenta lo que yo quería estudiar o, mejor dicho, cómo yo quería trabajar. La persona que me abrió la puerta no sólo tenía lentes de sol, sino que usaba ojotas, se lo veía cómodo, relajado, pasándola bien, ese era mi lugar, mi amada Revista G7. Ahí inicié esta hermosa carrera, ahí conocí a los tipos más referentes de la industria publicitaria, del cine, del teatro, de la música y ahí encontré a mis maestros. Y fueron ellos los que me llevaron por este mundo tan distinto del que yo venía y del cual me enamoré. Luego de unos años de trabajar ahí, mis maestros decidieron emprender otro camino, y Revista G7 se vendió. La compré.

Hace más de 13 años que me dedico a la generación de contenidos y hoy miro hacia atrás y veo en mi camino muchas personas que me han acompañado, pero lo más lindo es poder mirar hacia delante y ver un camino nuevo, con caras diferentes, no tan conocidas que me invitan a querer seguir curioseando por todos los costados a ver que más hay. Esta vez la aventura no la hago sola, vienen conmigo dos grandes profesionales que me acompañan y que también se animaron a jugar a otro juego como yo.

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Florencia Abramzon

Jefa de Redacción

Aprendí a agradecer y a no olvidar a las personas que me ayudaron en mi trayectoria: en primer lugar, a mi madre, QEPD, por haberme enseñado el valor de la independencia femenina por sobre todo mandato social existente. Gracias a ella pude reconocer mediante sus expresiones ante mis primeros escritos, el placer que siento por la redacción y por la expresión escrita de verdades y pasiones que solamente restan ser bajadas a palabras.

La abogacía y el derecho como leitmotiv, como impulso inconsciente que necesita salir a revelar o producir justicia de los hechos ocurridos. Siento profundamente al don de la justicia y el equilibrio marcado en mi espíritu, y no solamente en relación con el mundillo judicial; sino que también lo vibro en lo personal y en lo emocional.

Mi derrotero en la justicia fue un camino inexplicablemente incierto, donde cada trabajo no ha tenido absolutamente nada que ver con otro, sin perjuicio de que se haya ido gestando en cada uno de ellos, quien soy hoy.

He comenzado a trabajar en un estudio liderado enteramente por abogadas, donde aprendí cómo se iniciaban estas mujeres de alta estirpe en el mundo jurídico. Sospechaba que aquello podría dejarme grandes enseñanzas, sin ir más lejos, haber visto con mis propios ojos que el mundo judicial no estaba diseñado únicamente para ser liderado por el género masculino como se nos quiso hacer creer alguna vez en algún lugar…

Destaco la enseñanza que me ha dejado en aquella etapa la Dra. Florencia Heredia, jefa de jefas.

Para continuar, ingresé a trabajar al estudio jurídico R.P.J. Abogados; ya con algunos conocimientos académicos más formalizados, tuve el gran honor de conocer a un colega formidable, con quien compartí grandes años de oficina y litigios varios. Diego Brian Gosis, quien fue entrevistado en la primera edición de Quórum, me acompañó con su gran conocimiento en el derecho, mucho más de lo que podría haber imaginado.

Por fin la cosa se ponía más divertida, había empezado a trabajar en Comodoro Py, en el Juzgado Federal Nro. 4 a cargo del Dr. Ariel Lijo. Allí el trabajo se había tornado más serio, la responsabilidad interna había aumentado en un 90 por ciento, mi carrera  transitaba su cuarto año y el orgullo que sentía de trabajar ahí era inexplicable. Lo que pasaba a diario era motivo de tapa de muchos de los diarios más reconocidos del país; el clima era pesado y había que poner mucho pecho para sostenerlo…Ahí fue cuando además de descubrir mi pasión por el derecho penal, aprendí a disciplinarme más que nunca. No había excusas, se trabajaba a cal y canto

Tuve la suerte y el honor de haber tenido un jefe de esa calaña, que nos enseñaba con su andar, con su presencia, que no necesitaba hablar para imponerse. Con el aprendí que la justicia está en la piel, y el que lo siente, lo siente.

Coleccioné vastas experiencias, no podría nombrarlas a todas, ni dejar de nombrar a ninguna; porque todas eran demasiado reveladoras y yo no era consciente del camino interesante que recorría… La más destacable: cuando el mismísimo Ariel Lijo me entregó el título de abogada con un abrazo de confianza en el Salón Principal de la Facultad de Derecho en la Universidad de Buenos Aires. Momento único y memorable, día que no olvidaré jamás.

Posteriormente tuve el agrado de trabajar como asesora legal en la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación. Fue un periodo intenso debido a que en el lapso aproximado de siete meses habían sucedido cinco jefes de ministros diferentes, y además de transitar esas transiciones, pude conocer personalmente el trabajo dentro del Poder Ejecutivo Nacional.

Increíblemente, se manifestó a posteriori una oportunidad para trabajar en el inicio de la gestión a cargo de la Corte Suprema de la Justicia Nacional cuando tomaba el mando de la Dirección de Escuchas Telefónicas, actualmente conocida como DAJuDeCO.

Tuvimos el agrado de recibir por parte del personal del Ministerio Público un excelente traspaso de lo que aquella específica actividad traía en particular; mucho más complejo y difícil de lo que uno se puede imaginar.

Si bien en un principio todo aquello parecía chino básico, terminé dominando el sistema casi como si lo hubiera creado. Era tal la responsabilidad que se manejaba en el sector de escucha directa a cargo de los secuestros extorsivos, que no dormía pensando en las víctimas, en los protocolos de confidencialidad y demás procedimientos técnicos. He pasado una infinita cantidad de noches sin dormir, trabajando a la par de las fuerzas de seguridad y de los damnificados por ese delito tan mortificante.

Ya era hora de saltar, de tener mi lugar, mi espacio, mi nicho, de ser yo, sin horarios, sin preguntas, con respuestas para dar…

Solté miedos y a volar! Me deje acompañar por la astrología, el yoga y demás prácticas alternativas que me permitieron ver, entre otras cosas, que hay una etapa de la vida -que es la que actualmente camino- en la que transitamos un ciclo de vida llamado “tirón del alma”, en el cual el ser humano pasa por grandes redefiniciones que expanden la conciencia, y nos convoca a conocer nuestras verdaderas motivaciones para movernos en el mundo, y con ello hacernos cargo de quién queremos ser y manifestar.

Me propuse ir para ese lado, descubrir cómo quería hacerlo y definir hacia dónde ir. El camino no era fácil, los “beneficios” de estar bajo el ala del poder judicial eran altos con relación a la domesticación que impone la sociedad. Así y todo, insistí; convencida de que habría algún espacio en el que podría disfrutar de hacer lo que sé y me gusta hacer. Considero al éxito como el placer de disfrutar de trabajar y de poder estar al servicio de la comunidad haciendo lo que nos gusta.

Como siempre sucede cuando uno está dispuesto a crecer, llegan los compañeros de ruta que estarán a tu lado. Así naturalmente reconocí a una gran amiga, abogada penalista, como socia: Sabrina Burrueco Mansilla, con quien junto a Eduardo Borda -como asesor externo-  conformamos nuestro estudio jurídico.

Además de defender a nuestros clientes en cualquier pleito que puedan contraer, tenemos a Quórum, junto a Romina Zollo, que nos hace disfrutar el step-by-step de la creación de esta revista.

Quórum es mi nuevo proyecto, mi novio, con quien compartiré los próximos años en un camino pleno de enseñanzas, experiencias y aprendizajes que ustedes serán testigo y seguramente público fiel y continuo. Nos doy la bienvenida a este espacio, deseo que sea con infinita gratitud.

Por último y no menos importante, agradecer a mi padre, por guiarme en el camino de la excelencia y a mis dos hijas, Sophia y Chantal, por ser la fuente de mi mayor inspiración.

 

​​​​​​​​​Florencia Abramzon.-

Pato Gándola

Marketing

Licenciado en Administración de Empresas de la Universidad de Buenos Aires y habiendo realizado varios posgrados en Marketing y Comunicación, posee capacidades para asesorar a empresas en plataformas de comunicación, contenidos, audiencias y campañas.

Trabaja en medios de comunicación desde hace más de 20 años, conociendo sus productos, procesos, transformaciones y Netqorking.

Está enfocado totalmente a la venta consultiva, agregando
valor en cada acción estratégica de comunicación.

¨ ¿La clave? Contar con un equipo creativo multidisciplinario, Perioditas, Programadores, Diseñadores, Estrategas, entre otros, dedicado a ofrecer a las empresas acciones que generen un mayor impacto, sea desde el contenido o con producciones especiales, realidad aumentada u otras variantes.¨

 

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