Adrogué, frente al debut de los juicios con jurado en la Corte de Negocios de Texas

Un litigio petrolero de hasta 200 millones de dólares inaugura el sistema de jurados en el fuero empresarial texano y plantea un nuevo desafío para la jueza argentina Sofía Adrogué.

En la madrugada previa al primer juicio con jurado de la Corte de Negocios de Texas, la jueza Sofía Adrogué advirtió que aún restaba definir un detalle clave del proceso de selección de jurados. Ya en estrados, en un tribunal del centro de Houston, resolvió otorgar a las partes una recusación adicional para excluir a un eventual jurado suplente.

“Uno de esos recordatorios de las dos de la mañana”, describió Adrogué al explicar la decisión.

El gesto, aparentemente menor, condensó el espíritu del debut institucional. Al finalizar la jornada, la magistrada había conformado un jurado de 12 integrantes y dos suplentes, marcando el inicio del primer gran experimento del sistema texano para resolver disputas empresariales complejas y multimillonarias mediante jurados ciudadanos, y no exclusivamente por jueces especializados.

“Hoy están haciendo historia”, les dijo a los 65 convocados uno de los abogados defensores durante la audiencia de selección.

Un tribunal nuevo, una jueza al frente

El litigio -una disputa contractual vinculada a un sistema y terminal de transporte de petróleo crudo valuados en más de mil millones de dólares- llega apenas 17 meses después de la puesta en marcha de la Corte de Negocios de Texas, creado en septiembre de 2024 como parte de la estrategia del estado para atraer grandes corporaciones y competir con jurisdicciones tradicionales como Delaware.

Adrogué, ex socia del estudio Diamond McCarthy LLP, integra el grupo de diez jueces designados por el gobernador Greg Abbott para este fuero especializado, con sedes en Houston, Dallas, San Antonio, Austin y Fort Worth. Aunque se trata de su primera experiencia judicial, su desempeño es observado de cerca como un indicador temprano del funcionamiento real del nuevo tribunal.

El expediente exhibe la complejidad que motivó la creación del fuero: más de 450 presentaciones, veinte audiencias o conferencias, cinco apelaciones y una mediación fallida. Aun así, bajo la conducción de Adrogué, el caso avanza hacia una definición prevista apenas 15 meses después de su inicio, un ritmo inusual para disputas de este calibre.

“El tribunal puede operar con la velocidad deseada”, señalaron fuentes cercanas al proceso, aunque advierten que el verdadero desafío recién comienza.

El jurado y el desafío de la complejidad empresarial

Desde esta semana, nueve mujeres y tres hombres deberán decidir si el demandante Ted Powers tiene derecho a percibir hasta US$ 200 millones de miembros de la familia Berry, a quienes acusa de haberlo excluido de un proyecto petrolero en Corpus Christi, Texas.

Antes de la conformación definitiva del jurado, Adrogué excusó a potenciales integrantes por razones de salud, dificultades de atención o posibles conflictos de imparcialidad, incluida la aversión declarada a los combustibles fósiles. El jurado final refleja una composición heterogénea: una docente, una negociadora de contratos para ExxonMobil, un profesional del sector financiero y una mujer que debió postergar su propio juicio como demandada en otro proceso.

La experiencia abre, sin embargo, un interrogante central: ¿pueden los jurados populares resolver con solvencia disputas corporativas altamente técnicas? En Delaware, por ejemplo, los casos de alto valor económico son decididos exclusivamente por jueces del Chancery Court, sin intervención de jurados.

Entre los seleccionados en Texas hay perfiles diversos: docentes, profesionales del sector financiero y una trabajadora que negocia contratos para ExxonMobil, reflejo del enfoque ciudadano que propone el nuevo tribunal.

Un hito institucional en evaluación

Más allá del resultado del litigio, el juicio constituye un punto de inflexión para el sistema judicial texano. La figura de Sofía Adrogué se consolida como protagonista de esta etapa inaugural, no sólo por presidir el primer juicio con jurado del fuero, sino por encarnar el equilibrio entre especialización técnica, celeridad procesal y legitimidad democrática que el estado busca proyectar.

“No se trata solo de resolver un caso, sino de demostrar que el modelo funciona”, sintetiza un observador del proceso.

La Corte de Negocios de Texas entra así en una fase decisiva. Bajo la conducción de Adrogué, el fuero comienza a definir si la combinación entre especialización judicial y participación ciudadana puede convertirse en una alternativa eficaz para la resolución de los grandes conflictos empresariales del siglo XXI.

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