La acusación por estrago doloso seguido de muerte coloca al Tribunal Oral en lo Criminal Nº 14 ante un dilema central: determinar si Felipe Pettinato actuó con intención homicida o si atravesaba un cuadro de alteración psíquica capaz de excluir su responsabilidad penal.
Las pericias realizadas en la etapa de instrucción llevaron al fiscal Martín Mainardi a la convicción de que el hijo del músico y animador Roberto Pettinato les prendió fuego deliberadamente a los sillones de su living, donde se había quedado dormido su terapeuta y amigo, Melchor Rodrigo, sabiendo el peligro que implicaba para la vida del profesional, quien murió con el 90% de su cuerpo quemado. El delito de estrago doloso seguido de muerte tiene una pena que va de los ocho a los 20 años de prisión.
Desde el 23 de febrero el Tribunal Oral en lo Criminal 14 deberá resolver, al cabo de seis audiencias por Zoom que tendrán lugar solamente los días lunes, si Felipe Pettinato actuó con intención de matar esa noche del 16 de mayo de 2022, cuando, según el informe de los bomberos, empleó el alcohol de un desodorante y un encendedor para que ardieran los textiles de la sala de estar de su departamento del piso 22 de un edificio ubicado en Aguilar al 2300, en el barrio de Belgrano.
Allí estaba su neurólogo y acompañante terapéutico, Melchor Rodrigo, quien había pasado el día en compañía de Pettinato. Según los informes reunidos en la investigación, Rodrigo había tomado medicamentos capaces de afectar el sistema nervioso central y habrían sido los responsables de que se durmiera y, una vez iniciado el incendio, no pudiera reaccionar.
Pero ¿por qué Felipe Pettinato estaba acompañado por un neurólogo? No es un dato menor, ya que no sólo es la víctima del incendio, sino que podría ser el previsible argumento de la defensa: era necesario que estuviera presente porque Pettinato tenía un larguísimo historial de internaciones y tratamientos para combatir sucesivos episodios violentos vinculados a su admitido abuso de sustancias prohibidas. No debería sorprender a nadie que sus abogados plantearan en el juicio que está a punto de comenzar su incapacidad para controlar y aún comprender la criminalidad de sus actos. La primera decisión de la familia tras la tragedia fue ingresar nuevamente a Felipe en una institución psiquiátrica.
El fiscal destacó en su imputación que no se encontró ninguna prueba de que Pettinato hubiera intentado auxiliar a su amigo en medio del fuego, que sus pedidos de auxilio se produjeron cuando ya las llamaradas habían sido advertidas por los vecinos y el curioso detalle de que uno de los ocupantes del departamento hubiese muerto casi totalmente calcinado, mientras el otro resultara ileso. La constante decisión de Pettinato de hacer uso de su derecho a negarse a declarar no ayudó a desvirtuar las opiniones de Mainardi.
La condena por abuso sexual de una menor
Pettinato sabe lo que es enfrentarse a una acusación grave: en un fallo que ya quedó firme, la justicia bonaerense lo condenó a nueve meses de prisión en suspenso por el abuso sexual de una menor de edad, hija de unos familiares que lo albergaron en su casa en 2018, cuando atravesaba una difícil situación personal. La víctima tenía 15 años en el momento en que fue manoseada por el mediático imitador de Michael Jackson. Las sucesivas instancias judiciales coincidieron en que la adolescente no mentía y en que el relato de los hechos -que sólo pudo expresar tras una visita a su psicóloga- era contundente y sólido.
