La querella había pedido al Tribunal Oral 14 una pena de 15 años; la fiscalía, cuatro años y siete meses, en tanto que la defensa solicitó la absolución de Felipe Pettinato.
Los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal 14 consideraron que el incendio que se produjo en el departamento de Felipe Pettinato y en el que resultó muerto su amigo y neurólogo Melchor Rodrigo, fue un accidente, por lo que optaron por la figura de estrago culposo, no doloso, es decir sin intención, y le aplicaron una pena en suspenso de tres años de cárcel, que integra otra de nueve meses por un abuso sexual simple.
Pettinato, quien ni siquiera se dirigió a los jueces en lo que se conoce como “últimas palabras” antes del veredicto, escuchó la decisión con gesto imperturbable, incluso cuando se informó que por el crimen por el que había sido condenado en la justicia bonaerense, deberá entregar material genético al Registro de Abusadores.
La pena resuelta por el tribunal, inferior incluso a la solicitada por la fiscalía, que también entendió que se trató de un accidente, podrá ser apelada por las partes una vez que se conozcan los fundamentos, en las próximas semanas.
La fiscalía de primera instancia a cargo de Martín Mainardi había llevado a juicio al imitador de Michael Jackson por el delito de estrago doloso seguido de muerte, que contempla penas que llegan a los 20 años de cárcel, por entender que deliberadamente había prendido fuego en su departamento de Belgrano donde dormía Melchor Rodrigo, su amigo neurólogo, a quien, según la imputación, no había auxiliado y terminó muerto con el 90% de su cuerpo calcinado.
Pettinato, con una larga historia de consumo problemático de estupefacientes, había sido condenado en 2024 por la justicia de San Isidro a nueve meses de prisión en suspenso por el abuso sexual simple de una adolescente de 15 años, familiar de su ex pareja.
Durante el debate, Alejandro Drago, el abogado que representó a Delia Muzio, madre de Rodrigo, solicitó 15 años de cárcel para Pettinato, convencido de que prendió fuego con un encendedor (que no fue encontrado en la escena del crimen) y que no hizo los esfuerzos necesarios para salvar la vida de su amigo, quien estaba dormido bajo los efectos de una sustancia hipnótica pero con reconocido uso recreativo, metilfenidato, según la autopsia que se incluyó como prueba en el expediente.
Muzio declaró vía zoom que su hijo le había expresado su certeza de que podría sacar a Pettinato de su adicción a las drogas, que estaba “muy comprometido” con ese fin y recordó que el imitador estaba “obsesionado” con Rodrigo, hasta el punto de llamarlo en horas de la madrugada para pedirle su auxilio.
El fiscal de juicio, Fernando Klappenbach, pidió cuatro años y siete meses para el mediático, a quien retrató más como un incompetente que como un asesino. A la hora de analizar si el acusado había intentado auxiliar a la víctima, se basó sobre los dichos de los vecinos del edificio de Aguilar y Cabildo, quienes describieron que lo habían visto maniobrar un matafuegos “como si estuviera en un festival carioca”. En su alegato, el fiscal afirmó: “Será un inútil, un perfecto inútil por el mal uso que le dio al matafuegos, qué se yo. Pero no se puede afirmar que no hizo nada”. En su pedido de pena, Klappenbach integró la condena por abuso sexual dictada por la justicia bonaerense.
Los defensores Norberto Frontini y Lucio Simonetti, por su parte, reclamaron en la audiencia anterior al veredicto a los jueces Enrique Gamboa, Gabriel Vega y Gustavo Valle la absolución de su cliente.
Según su versión de los hechos, Rodrigo y Pettinato se reunieron para consumir estupefacientes juntos. Insistieron en que el profesional le había prescripto en otras oportunidades Rubifen (un psicofármaco emparentado con las anfetaminas) a su paciente, para luego compartirlo entre ambos.
El abogado deslizó que con motivo de una demora por parte de la víctima para indicar las pastillas de Rubifem, Pettinato, carente del fármaco (que usualmente se indica para pacientes con déficit de atención e hiperactividad), habría recaido en el consumo de cocaína.
“No es ofensivo, es triste”, enfatizó Frontini, quien luego se dedicó a destacar los huecos que a su criterio existieron en la reconstrucción de los hechos “cada vez más imprecisa”. Concluyó en que no se pudo establecer quién encendió el fuego ni qué hizo exactamente Pettinato y, si no se determinó, “lo único que cabe es la absolución”.
Felipe Pettinato asistió de manera remota a las audiencias, no fue detenido en el marco de este expediente y nunca aceptó responder a preguntas del tribunal o de los abogados de las partes.
