Alejandro Catania y Juan Pedro Galván Greenway asumieron en la Cámara de Apelaciones en lo Penal Económico. Una ceremonia con fuerte presencia judicial y un emotivo momento familiar.
Los jueces Alejandro Catania y Juan Pedro Galván Greenway se convirtieron hoy en los nuevos integrantes de la Cámara de Apelaciones en lo Penal Económico, en una ceremonia que tuvo lugar en los tribunales de Avenida de los Inmigrantes.
En la ceremonia estuvieron presentes el presidente de la Suprema Corte, Horacio Rosatti; el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques; el secretario de Justicia, Santiago Viola: y los dos únicos camaristas del fuero hasta hoy: Roberto Hornos y la presidente del tribunal, Carolina Robiglio.



La sala estaba repleta de jueces y funcionarios del fuero Penal Económico, entre ellos el decano, Marcelo Aguinsky, pero también de sus colegas de Comodoro Py, entre los que se contaron el presidente de la Cámara de Casación, Diego Barroetaveña; sus colegas Daniel Petrone y Mariano Borinsky; los camaristas federales Mariano Llorens, Pablo Bertuzzi y Pablo Yadarola; y los jueces de primera instancia Sebastián Ramos, Daniel Rafecas, María Eugenia Capuchetti y Marcelo Martínez de Giorgi. Además, participaron los fiscales ante la Cámara Federal de Casación Penal Javier De Luca y Mario Villar; el juez del tribunal oral en lo federal José Antonio Michilini; el fiscal federal de Dolores Juan Pablo Curi; las consejeras de la Magistratura Agustina Díaz Córdero y Alejandra Provítola; y los aspirantes a ingresar a ese organismo el juez Juan Manuel Culotta y el abogado Alberto Biglieri.
Sin discursos previos, Robiglio le tomó juramento en primer lugar a Alejandro Catania, con quien se fundió en un afectuoso abrazo. Luego, llegó el momento de Juan Pedro Galván Greenway, miembro desde ese momento de la Sala A de la Cámara. Catania es juez de primera instancia desde 2008, Galván Greenway, desde 2011. Todavía está pendiente un concurso en el Consejo de la Magistratura para ocupar otro lugar en el tribunal.


A la hora de firmar las actas tuvo lugar el momento más tierno de la ceremonia: sonriente, Robiglio invitó a “la señorita Valentina Catania” a sumarse a quienes suscribían el documento. Feliz y orgulloso, Alejandro Catania le indicó a su hija de 11 años dónde debía firmar.
