A 30 años de la Constitución porteña: los protagonistas de una historia que cambió para siempre a Buenos Aires

Tres décadas después de la sanción de la Carta Magna de la Ciudad, ex Jefes de Gobierno, convencionales constituyentes, jueces y constitucionalistas volvieron sobre los pasos de una construcción institucional que transformó a la antigua Capital Federal. En la Facultad de Derecho de la UBA hubo memoria, balances, diferencias y una coincidencia que atravesó toda la jornada: la autonomía todavía tiene una cuenta pendiente.

Treinta años pueden parecer mucho tiempo. Pero alcanzó con reunir en una misma sala a algunos de quienes escribieron la Constitución porteña, a quienes después tuvieron que gobernar bajo sus reglas y a quienes interpretaron sus alcances desde los tribunales para comprobar que buena parte de aquella historia todavía está viva.

En la víspera del 30° aniversario de la sanción de la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la UBA fue escenario este miércoles de una suerte de viaje por las últimas tres décadas de la vida institucional porteña.

La jornada estuvo organizada por el Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires, el Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal (CPACF), la Asociación de Abogadas y Abogados de Buenos Aires (AABA), la Universidad de Belgrano y el Centro de Formación Judicial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CFJ), que tuvo un rol extremadamente importante en el armado de un programa muy ambicioso.

Durante la misma ex Jefes de Gobierno, convencionales constituyentes de 1996, magistrados, legisladores y especialistas reconstruyeron el camino iniciado cuando Buenos Aires dejó atrás definitivamente su condición de municipio administrado por un intendente y comenzó a construir su propia institucionalidad.

La fecha tiene una carga histórica particular. El 1° de octubre de 1996, la Convención Constituyente sancionó la Constitución porteña. Dos años antes, la reforma de la Constitución Nacional había incorporado el artículo 129 y reconocido para Buenos Aires un régimen de gobierno autónomo, con facultades propias de legislación y jurisdicción.

Fue el comienzo de otra Ciudad.

Treinta años después, buena parte de aquella promesa se convirtió en instituciones, elecciones, gobiernos, organismos de control, una Legislatura y un Poder Judicial propios. Pero hay una discusión que sobrevivió a prácticamente todas las administraciones y volvió a atravesar el aniversario: la autonomía porteña todavía no está completa.

De una Constitución a una Ciudad

La apertura estuvo a cargo del decano de la Facultad de Derecho de la UBA, Leandro Vergara, y de la presidenta del Tribunal Superior de Justicia, Inés Weinberg.

Vergara eligió volver sobre una idea elemental, pero poderosa: para qué sirve una Constitución.

“Las instituciones importan. Una Constitución reconoce derechos y garantías, pero también organiza el poder. Transforma el poder en competencia. Una Constitución democrática atribuye poder, lo distribuye, lo ordena y le fija fronteras”, sostuvo.

Weinberg, en cambio, reconstruyó el camino político que permitió llegar hasta 1996 y situó uno de sus puntos de partida en el Pacto de Olivos y la posterior reforma constitucional de 1994.

La Presidenta del TSJ destacó el carácter de avanzada que tuvo la Constitución porteña, con la incorporación de derechos vinculados con el ambiente, la vivienda, la identidad, la salud reproductiva, el acceso a la información pública y la descentralización a través de las Comunas.

Pero tres décadas después de aquella Convención, Weinberg también puso sobre la mesa aquello que todavía falta: la transferencia de la Justicia nacional ordinaria a la Ciudad.

El actual jefe de Gobierno, Jorge Macri, participó mediante un mensaje grabado y utilizó justamente el aniversario para hablar de madurez institucional.

“A los 30 años, una persona deja de ser una promesa y empieza a importar lo que hace y cumple. Con las instituciones pasa lo mismo: nuestra Constitución ya no es una promesa, es una responsabilidad”, afirmó.

Macri reclamó avanzar con competencias que todavía permanecen en manos de la Nación, entre ellas el Puerto de Buenos Aires, la Terminal de Retiro, la Inspección General de Justicia y la Justicia ordinaria. También aprovechó para hablar un poco de su gestión, algo que no pasó desapercibido para los asistentes. 

Los que gobernaron la Ciudad

Uno de los momentos centrales de la jornada llegó cuando el aniversario dejó de ser solamente una discusión constitucional y pasó a convertirse en un recorrido por la historia política de Buenos Aires.

Aníbal Ibarra, Jorge Telerman, Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta, cuatro de los dirigentes que gobernaron la Ciudad durante estas tres décadas, repasaron las decisiones, crisis y transformaciones que marcaron sus administraciones. Por supuesto, también hubo una mención especial tanto a Fernando de la Rúa y Enrique Olivera.

Ibarra, además de haber sido Jefe de Gobierno entre 2000 y 2006, había integrado las convenciones constituyentes de 1994 y 1996. Desde ese doble lugar recordó la cocina política de aquella Constitución y el espíritu con el que fue redactada.

La Convención porteña tenía entonces al FREPASO como primera minoría, con 25 representantes; la UCR contaba con 19; el PJ, con 11; y Nueva Dirigencia, con cinco.

Ibarra, durante su charla con la titular del CPACF Alejandra García, destacó especialmente el carácter garantista del texto y los mecanismos incorporados para dejar atrás algunas de las prácticas que habían caracterizado al viejo Concejo Deliberante. Entre ellos mencionó la doble lectura para determinadas decisiones sobre bienes públicos y el principio de publicidad de los actos de gobierno.

Pero su relato también atravesó uno de los momentos más dramáticos de la historia reciente argentina: la crisis de 2001.

Recordó que la Ciudad debió multiplicar la asistencia alimentaria, crear los primeros paradores nocturnos y ampliar las becas escolares. También reivindicó que Buenos Aires no emitiera cuasimonedas durante la crisis, el comienzo de las obras de la Línea H del subte, la eliminación de los edictos policiales y la creación de escuelas públicas plurilingües.

Telerman y el desafío de gobernar después de Cromañón

Jorge Telerman reconstruyó otro momento particularmente delicado de la historia institucional porteña.

Asumió la Jefatura de Gobierno en 2006, luego de la destitución de Ibarra como consecuencia de la tragedia de Cromañón, y recordó el desafío que significó garantizar la continuidad institucional en medio de aquella crisis.

“Inicié la gestión con cero legisladores propios y culminé con más de 20 apoyando orgánicamente la gestión; perdiendo poder es como se logra responsabilizar y comprometer a la sociedad”, señaló durante su charla con el presidente de AABA, Juan Pablo Zanetta.

Telerman destacó la creación del Ministerio de Espacio Público, el proceso de contenedorización de residuos y la recuperación de parques y plazas. También reivindicó las políticas culturales, tanto como herramienta de acceso e inclusión como por su potencial económico, y el avance del proceso de descentralización que derivaría en la conformación de las 15 comunas.

Previo a su participación ya se había cruzado con Ibarra, quien encaró para pasar de largo. Telerman, en cambio, estiró la mano. Hubo saludo e incomodidad. Duró apenas unos segundos. Pasan los años pero algunas historias nunca terminan de prescribir.

De la Policía Metropolitana al Metrobús

Mauricio Macri, jefe de Gobierno entre 2007 y 2015, también participó a través de un mensaje audiovisual por encontrarse de viaje. 

Eligió como uno de los principales hitos de su administración la decisión de avanzar con una fuerza de seguridad propia ante la falta de acuerdo con la Nación para transferir la Policía Federal. Así nació, en 2008, la Policía Metropolitana junto con el Instituto Superior de Seguridad Pública.

Macri, en una entrevista con la jueza del TSJ Marcela De Langhe, repasó además algunas de las obras que terminaron convirtiéndose en marcas de sus ocho años de gobierno: el Metrobús, la restauración integral del Teatro Colón y las obras hidráulicas de la cuenca del arroyo Maldonado.

Tres políticas diferentes, pero atravesadas por una misma lógica que destacó durante su exposición: la posibilidad de que la Ciudad diseñara y ejecutara políticas públicas propias.

Larreta y una Ciudad que siguió expandiendo sus competencias

Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gobierno entre 2015 y 2023, continuó ese recorrido y señaló como uno de los principales hitos de sus ocho años la conformación de la Policía de la Ciudad, a partir del traspaso de efectivos de la Policía Federal y su integración con la Policía Metropolitana.

También reivindicó, durante su conversación con la secretaria de Administración y Presupuesto del Poder Judicial de la Ciudad Genoveva Ferrero, los procesos de integración sociourbana de barrios vulnerables, entre ellos el Barrio Mugica, Fraga, Rodrigo Bueno y Papa Francisco, y repasó las grandes obras de movilidad realizadas durante su administración, como el Paseo del Bajo y los viaductos ferroviarios.

Pero Larreta introdujo además otro de los debates que sobrevuelan el futuro de Buenos Aires: la relación con el conurbano.

Entre las cuentas pendientes de su administración ubicó la imposibilidad de avanzar hacia un organismo institucional de coordinación metropolitana y sostuvo que la Ciudad debe construir puentes con el resto del AMBA.

El actual legislador porteño aprovechó el auditorio para deslizar varias críticas a la gestión de Jorge Macri, en una intervención que por momentos tuvo cierto aroma a campaña. En medio de los cuestionamientos, el ministro de Justicia porteño, Gabino Tapia, se levantó de su asiento y abandonó el auditorio. Pudo haber sido una simple coincidencia. El timing, al menos, llamó la atención.

Los que escribieron las reglas

Si escuchar a quienes gobernaron Buenos Aires permitió reconstruir tres décadas de gestión, la segunda parte de la jornada tuvo otro peso simbólico: volver a escuchar a quienes, en 1996, escribieron las reglas de juego.

Patricia Bullrich, María Elena Barbagelata, Alberto Maques, Raúl Garré y Gustavo Vivo regresaron sobre aquellos 70 días de deliberaciones que terminaron dando forma a la Constitución.

Bullrich recordó incluso una discusión que hoy parece lejana: si aquella asamblea debía ser considerada “estatuyente” o verdaderamente “constituyente”. Finalmente prevaleció esta última concepción.

También destacó el sistema de pesos y contrapesos diseñado entonces, aunque planteó como una deuda la falta de un esquema de representación legislativa territorial que vincule de manera más directa a los legisladores con las comunas o barrios.

Barbagelata recordó el liderazgo de Graciela Fernández Meijide, presidenta de aquella Convención, y destacó un dato político significativo: más del 90% del texto terminó aprobado por unanimidad.

Entre los avances de aquel texto mencionó la perspectiva de género, la paridad en órganos colegiados, los derechos sexuales y reproductivos y las herramientas de participación y control ciudadano.

Alberto Maques encontró una definición para resumir la vigencia de aquella Constitución tres décadas después: es una norma que “nunca fue al mecánico ni requirió chapa y pintura”.

Y volvió sobre el mismo punto que apareció una y otra vez durante la jornada: el traspaso de la Justicia.

Garré puso el foco en otras dos cuestiones todavía abiertas: la necesidad de coordinación institucional del Área Metropolitana y las discusiones sobre la distribución de los recursos federales.

Gustavo Vivo, finalmente, llevó el aniversario hacia otro terreno: el de la memoria.

Recordó a los 17 convencionales constituyentes que murieron durante estas tres décadas y reivindicó el clima de convivencia democrática que permitió que dirigentes provenientes de fuerzas políticas enfrentadas construyeran un texto común.

Como el tiempo es tirano, el moderador Pablo Dons tuvo que resignar una nueva ronda y varios de los convencionales se quedaron con ganas de volver a tomar la palabra. A la hora de administrar los últimos minutos se impuso primero el cupo femenino y, después, el peso político de Patricia Bullrich, quieen terminó siendo la única que habló tres veces, ante la mirada poco complaciente de algunos de sus compañeros de panel.

Treinta años y una autonomía todavía en discusión

El último capítulo de la jornada quedó en manos de los constitucionalistas.

Roberto Saba reflexionó sobre la Constitución como límite al poder de las mayorías circunstanciales, mientras que Daniel Sabsay destacó las herramientas de participación ciudadana incorporadas en 1996: audiencias públicas, doble lectura legislativa, iniciativa popular y Comunas, entre otras.

Pero fue Marcela Basterra quien volvió sobre el tema que atravesó buena parte del aniversario: la denominada “autonomía jurisdiccional inconclusa”.

Basterra reconstruyó el camino jurisprudencial seguido por la Corte Suprema durante estos años, desde los primeros fallos en los que comenzó a reclamar avances en las transferencias jurisdiccionales hasta las decisiones que reconocieron a Buenos Aires como una “ciudad constitucional federada” y ampliaron el reconocimiento de sus facultades.

En esa secuencia aparecen precedentes como Corrales, Bazán, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires c/ Estado Nacional y las decisiones más recientes que colocaron al Tribunal Superior de Justicia porteño en el centro de la discusión sobre la revisión de las sentencias de la Justicia nacional ordinaria.

Entre quienes siguieron las exposiciones estuvieron, además de los ya mencionados, el auditor general de la Nación Juan Manuel Olmos; los consejeros de la Magistratura de la Ciudad Marcelo Meis, Lorena Clienti, Luis Duacastella Arbizu y Rocío López Di Muro; el fiscal general porteño Martín López Zavaleta; el juez del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Santiago Otamendi; la ex ministra de Justicia de la Nación Marcela Losardo; y el ex legislador porteño Sergio Abrevaya; además de magistrados, fiscales, convencionales constituyentes, defensores, asesores tutelares, abogados y funcionarios de distintos organismos.

Una historia que todavía se está escribiendo

Treinta años atrás, 60 convencionales se sentaron a imaginar las instituciones de una Ciudad que acababa de conquistar su autonomía.

Desde entonces pasaron gobiernos, crisis económicas, tragedias, disputas con la Nación, transformaciones urbanas, nuevas fuerzas de seguridad, obras que modificaron Buenos Aires y una larga construcción judicial alrededor de una pregunta que todavía no terminó de resolverse: hasta dónde llega la autonomía porteña.

La Constitución sancionada el 1° de octubre de 1996 sobrevivió sin reformas a esos 30 años. Muchas de las instituciones que entonces sólo estaban escritas sobre el papel hoy forman parte de la vida cotidiana de la Ciudad.

Otras promesas siguen esperando.

Quizás por eso el aniversario tuvo algo más que nostalgia. En el Aula Magna de la Facultad de Derecho volvieron a encontrarse quienes escribieron aquellas reglas, quienes gobernaron con ellas y quienes debieron interpretarlas.

Treinta años después, la Constitución porteña ya tiene historia. La autonomía, en cambio, todavía tiene capítulos por escribir.

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