El titular del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°50 Carlos Bruniard consideró completa la instrucción contra Marcelo Eduardo Porcel y dispuso que el caso pase a un tribunal oral. La Cámara había rechazado previamente los planteos de la defensa.
El juez Carlos Bruniard, a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°50, dio por concluida la investigación contra el empresario Marcelo Eduardo Porcel y resolvió enviarlo a juicio oral por una serie de delitos contra la integridad sexual de al menos diez adolescentes, todos ellos compañeros de la escuela de sus hijos.
La decisión clausuró la etapa de instrucción de una causa que había comenzado en 2024. Bruniard consideró que la investigación estaba completa y avanzó con la elevación a juicio luego de que la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional rechazara los recursos presentados por la defensa.
Tras el sorteo correspondiente, el expediente quedó radicado ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°14, que tendrá a su cargo la realización del debate, según informó el Ministerio Público Fiscal. Por el momento no se fijó fecha de inicio.
La acusación durante el juicio será sostenida por la Fiscalía N°14 ante los Tribunales Orales en lo Criminal y Correccional, a cargo de Fernando María Klappenbach.

La investigación previa había sido desarrollada por el fiscal Pablo Turano, titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°1, quien en junio solicitó formalmente que Porcel fuera llevado a juicio.
Según la acusación, los hechos habrían ocurrido entre 2022 y 2024 durante encuentros realizados en domicilios del empresario en Palermo y Puerto Madero, además de oficinas, viajes y otras actividades sociales.
La fiscalía sostuvo que Porcel habría aprovechado el vínculo de confianza que mantenía con los adolescentes y su condición de adulto a cargo para someterlos a distintas situaciones de contenido sexual.
Entre otros elementos, las víctimas -de entre 11 y 15 años- relataron que el imputado las incentivaba a consumir alcohol, quitarse prendas de vestir y exhibir sus genitales. También señalaron que les contaba experiencias sexuales propias y que los llevaba a saunas donde permanecían semidesnudos.
Turano sostuvo que era posible concluir, con el grado de probabilidad exigido para esta instancia, que el acusado había sometido sexualmente a diez menores mediante tocamientos y otras conductas, al tiempo que había interferido en su desarrollo psicosexual.
La investigación también incorporó peritajes informáticos realizados sobre dispositivos electrónicos secuestrados al empresario. De acuerdo con el requerimiento fiscal, allí se encontraron fotografías de menores desnudos.
Porcel llegará al juicio acusado de abuso sexual agravado por haber configurado un sometimiento sexual gravemente ultrajante y por aprovechar una situación de guarda, además de distintos hechos de corrupción de menores y un episodio de producción de representaciones sexuales de un menor de edad.
El expediente ya había atravesado una instancia clave en abril, cuando Bruniard procesó al empresario sin prisión preventiva y ordenó un embargo sobre sus bienes por 111.564.950 pesos.
Ese procesamiento fue confirmado en mayo por la Sala IV de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, integrada por Ignacio Rodríguez Varela, Julio Marcelo Lucini y Hernán Martín López.
Los camaristas rechazaron la apelación de la defensa y también descartaron el pedido de prisión preventiva formulado por la querella, aunque dispusieron la colocación de un dispositivo permanente de rastreo y geolocalización.
También ordenaron que las víctimas contaran con dispositivos duales de alerta ante posibles incumplimientos de las prohibiciones de acercamiento vigentes.
