El Ministerio de Justicia y la Cámara de Comercio Internacional firmaron en París una declaración conjunta que pone el foco en la previsibilidad normativa y la resolución de controversias. El entendimiento se inscribe en la estrategia oficial para captar grandes inversiones y vuelve a colocar al arbitraje internacional como una de las garantías que la Argentina ofrece a los capitales extranjeros.
La búsqueda de inversiones no depende únicamente de incentivos económicos o beneficios fiscales. La seguridad jurídica, la estabilidad de las reglas de juego y la existencia de mecanismos confiables para resolver eventuales conflictos forman parte de la ecuación que evalúan las empresas antes de comprometer capital en proyectos de largo plazo.
Sobre ese terreno avanzó la Argentina durante el fin de semana en París. En el marco de la Argentina Week, el Ministerio de Justicia y la Cámara de Comercio Internacional (International Chamber of Commerce – ICC) suscribieron una Declaración Conjunta destinada a fortalecer un entorno estable y previsible para el comercio y la llegada de inversiones de gran escala al país.
El documento fue firmado por el ministro de Justicia de la Nación, Juan Bautista Mahiques, y el secretario general de la ICC, John Denton, abogado australiano especializado en comercio internacional, ex CEO de Corrs Chambers Westgarth y representante del sector privado ante las Naciones Unidas.
Más allá de la declaración institucional, el entendimiento permite observar uno de los pilares sobre los que el Gobierno intenta construir su estrategia para captar capitales: ofrecer a los inversores mecanismos que reduzcan la incertidumbre frente a posibles cambios regulatorios o controversias con el Estado.
El arbitraje como garantía para las grandes inversiones
En ese esquema ocupa un lugar central el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), creado por la Ley 27.742, que además de otorgar beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios establece un marco específico para los proyectos que ingresen al régimen.
Uno de sus componentes es precisamente el sistema previsto para la resolución de controversias, que contempla la posibilidad de recurrir a mecanismos de arbitraje internacional, entre ellos los administrados bajo las reglas de la ICC.
La cuestión no es menor. Para inversiones que pueden extenderse durante décadas y demandar desembolsos millonarios, la previsibilidad respecto de qué reglas se aplicarán y cómo se resolverá un eventual conflicto puede resultar tan relevante como las condiciones económicas del proyecto.
En ese sentido, la declaración suscripta en París busca enviar una señal hacia el exterior: que la Argentina pretende acompañar los incentivos económicos con herramientas institucionales capaces de ofrecer mayor previsibilidad.
Desde el Ministerio de Justicia destacaron que el acuerdo reafirma el compromiso de ambas partes con el Estado de derecho, la seguridad jurídica y el diálogo público-privado, tres conceptos que atravesaron la agenda del encuentro.

Una señal dirigida a los inversores
La participación de la ICC también le otorga al entendimiento una dimensión internacional. La organización tiene una extensa trayectoria vinculada con el comercio global y, particularmente, con la administración de arbitrajes comerciales internacionales, una herramienta utilizada habitualmente para resolver disputas derivadas de operaciones e inversiones transfronterizas.
La apuesta oficial, entonces, excede la firma de una declaración. El desafío será que la previsibilidad que se busca transmitir hacia afuera encuentre correlato en la aplicación concreta de las reglas dentro del país.
Ese punto resulta especialmente relevante en una economía como la argentina, atravesada históricamente por cambios regulatorios, modificaciones en los regímenes cambiarios y controversias entre el Estado y empresas privadas. Frente a esos antecedentes, el Gobierno busca que instrumentos como el RIGI y el recurso al arbitraje internacional funcionen como una señal de estabilidad para proyectos cuyo horizonte necesariamente supera el de una administración.
La agenda argentina en París
La firma se produjo durante la Argentina Week París, como parte de una agenda destinada a presentar oportunidades de inversión y profundizar vínculos institucionales con actores internacionales.
El encuentro contó además con la participación y el impulso institucional del embajador argentino en Francia, Ian Sielecki, quien tuvo a su cargo la articulación de la agenda de la comitiva argentina en territorio francés.
Con el acuerdo con la ICC, el Gobierno sumó así una nueva pieza a su estrategia de posicionamiento frente a los inversores internacionales. Los incentivos económicos constituyen una parte de esa búsqueda; la otra, quizá más difícil de construir, pasa por demostrar que las reglas pueden mantenerse en el tiempo y que existen mecanismos confiables para hacerlas cumplir.
