La Nación y la ciudad de Buenos Aires anunciaron la finalización de la primera etapa del traslado de detenidos al nuevo complejo penitenciario. Jorge Macri celebró el avance y aseguró que el cierre de Devoto ya es una realidad. El operativo, que se desarrolló durante cinco días, también generó planteos judiciales por los derechos de los internos.
La histórica cárcel de Villa Devoto está cada vez más cerca de cerrar definitivamente sus puertas. El Gobierno nacional y la Ciudad de Buenos Aires anunciaron este lunes la finalización del traslado de 1.400 presos al nuevo Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz, en el marco de un operativo que demandó cinco jornadas y la participación de distintas fuerzas federales.
El anuncio se realizó en las instalaciones del establecimiento penitenciario ubicado en Pedro Lozano 4986, durante un acto encabezado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva; el jefe de Gabinete, Diego Santilli; y la legisladora porteña Pilar Ramírez, presidenta del bloque de La Libertad Avanza.
Aunque el traslado representa un paso decisivo, la desocupación todavía no es total: permanecen 74 internos en el establecimiento, por lo que resta completar esa etapa para concretar el cierre definitivo.
La medida pone en marcha una transformación que excede el sistema penitenciario. Además de modificar las condiciones de alojamiento de los detenidos, permitirá avanzar en la recuperación de un predio de casi cinco hectáreas en uno de los barrios más tradicionales de la Ciudad.
Jorge Macri: “Después de tantos años de anuncios y excusas, nosotros nos hicimos cargo”
Aunque no fue parte de la foto, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, celebró el traslado de los detenidos y destacó el trabajo conjunto con la administración de Javier Milei para concretar una iniciativa que atravesó sucesivas gestiones sin llegar a materializarse.
“¡Excelente noticia! Después de tantos años de anuncios y excusas, nosotros nos hicimos cargo. Terminamos la nueva cárcel de Marcos Paz y gracias a eso el cierre definitivo de Devoto es una realidad”, expresó el mandatario porteño.
A través de sus redes sociales, Macri también reconoció la articulación política que permitió avanzar con el proyecto.
“Gran trabajo en equipo con el Gobierno Nacional”, sostuvo, en un mensaje en el que mencionó al presidente Javier Milei, Karina Milei, Alejandra Monteoliva, Diego Santilli y Pilar Ramírez.
La finalización de las obras en Marcos Paz estuvo a cargo del Gobierno de la Ciudad, que en diciembre de 2024 adjudicó los trabajos a la empresa CRIBA SA por un monto de 96.984,8 millones de pesos.
El nuevo establecimiento cuenta con capacidad para 2.232 personas privadas de la libertad, distribuidas en cuatro unidades de máxima seguridad.
Karina Milei y el compromiso de devolver el predio a los vecinos
Uno de los momentos destacados del acto fue la intervención de Karina Milei, quien pronunció un breve discurso y recordó su vínculo personal con Villa Devoto.
“Ahora viene una parte muy importante de devolverle a los vecinos de Devoto este espacio que durante tantos años ocupó esta cárcel”, afirmó.
La secretaria general de la Presidencia recordó que vivió en el barrio y aseguró conocer las dificultades que generaba la presencia del establecimiento penitenciario en una zona residencial.
“Yo vivía acá, en Devoto, y conozco muy bien las dificultades que traía esta cárcel para todos los vecinos. Sé de los problemas que esta cárcel traía para el barrio”, señaló.
Y agregó: “Es un día de celebración porque esta era una promesa de muchos años y este Gobierno pudo hacerla realidad en pocos meses”.
La funcionaria agradeció especialmente al Ministerio de Seguridad Nacional y a los efectivos de las fuerzas federales que participaron del operativo.
Por su parte, Diego Santilli destacó la decisión política de concretar una mudanza que había sido anunciada en distintas oportunidades, pero que hasta ahora no había podido materializarse.

Un operativo con 1.600 efectivos y cinco días de traslados
El traslado de los internos se realizó bajo el marco de la Resolución 1042/2026 del Ministerio de Seguridad Nacional, que habilitó el funcionamiento del Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz y dispuso el cese progresivo de las actividades en Devoto.
Para ejecutar el procedimiento se conformó un Comando Unificado Federal integrado por 1.000 agentes del Servicio Penitenciario Federal y 600 efectivos de la Policía Federal Argentina, Gendarmería Nacional, Prefectura Naval Argentina y Policía de Seguridad Aeroportuaria.
Según explicó la ministra Alejandra Monteoliva, los movimientos se completaron durante cinco jornadas consecutivas y finalizaron “sin conflictos, sin motines y sin fugas”.
Durante el primer día fueron trasladados 326 internos. Al cuarto día, la cifra acumulada había alcanzado los 1.193 detenidos, hasta completar el movimiento de 1.400 personas, equivalente a más del 90% de la población que se encontraba alojada en Devoto.
Cada interno recibió una pulsera electrónica con código QR para facilitar su identificación y seguimiento. Los traslados se efectuaron en vehículos penitenciarios con capacidad para 12 personas, equipados con sistemas de geolocalización y acompañados por dispositivos de seguridad.
Al ingresar al nuevo complejo, los detenidos fueron sometidos a controles sanitarios y procedimientos de clasificación.
Cómo es la nueva cárcel de Marcos Paz
El Complejo Penitenciario Federal VIII está emplazado sobre un predio de aproximadamente 80 hectáreas y cuenta con una infraestructura diseñada para alojar a más de 2.200 internos.
Entre sus principales características se destacan 929 cámaras de vigilancia de alta resolución, sistemas de detección de movimiento, mecanismos de apertura remota y espacios destinados a la atención médica, las actividades laborales y las audiencias judiciales virtuales.
La nueva estructura contrasta con las instalaciones de Devoto, un establecimiento cuya historia se remonta a 1927 y que durante décadas registró problemas de sobrepoblación y deterioro edilicio.
El traslado también podría contribuir a descomprimir la situación de las comisarías y alcaidías porteñas.
Una vez completada la desocupación de Devoto, la capacidad disponible en Marcos Paz permitiría alojar a entre 350 y 700 detenidos que actualmente permanecen en dependencias de la Policía de la Ciudad, bajo jurisdicción de la Justicia nacional.
Qué pasará con los 74 presos que todavía permanecen en Devoto
Pese al avance anunciado, la cárcel porteña todavía mantiene una población residual de 74 internos.
De acuerdo con lo explicado por Monteoliva, entre ellos se encuentran personas privadas de la libertad que fueron preseleccionadas para participar de una eventual audiencia pastoral con el papa León XIV, cuya visita a la Argentina estaba prevista inicialmente para noviembre.
Sin embargo, la realización de esa actividad permanece supeditada a la confirmación de la Santa Sede, en medio de la incertidumbre por el estado de salud del pontífice.
“Frente a la visita no tenemos confirmación. Todos esperamos la salud de Su Santidad. Si es ahora o cuando tenga que ser, estamos listos para recibirlo cuando El Vaticano lo confirme”, expresó la ministra.
La permanencia de estos internos confirma que, más allá de la celebración política, todavía quedan pasos operativos pendientes para completar la clausura del establecimiento.
Los planteos judiciales por el traslado de los detenidos
El proceso de mudanza también generó cuestionamientos judiciales relacionados con las condiciones en las que se desarrollaron los traslados y las garantías de las personas privadas de la libertad.
La Asociación Civil de Familiares de Detenidos (ACIFAD) presentó un hábeas corpus correctivo y colectivo ante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 62, en el que denunció dificultades para acceder a información sobre el destino de los internos y obstáculos en la comunicación con sus familiares.
También se formularon presentaciones vinculadas con el Centro Universitario Devoto (CUD), dependiente de la Universidad de Buenos Aires, ante la preocupación por la posible interrupción de las trayectorias educativas de los detenidos que cursaban estudios universitarios dentro del penal.
La Cámara Nacional de Apelaciones convalidó la continuidad de los operativos, al considerar que las condiciones sanitarias, tecnológicas y de habitabilidad del nuevo complejo resultaban superiores a las existentes en Devoto.
Sin embargo, el tribunal estableció obligaciones específicas para el Servicio Penitenciario Federal.
Entre ellas, dispuso que los nuevos traslados fueran informados con una anticipación mínima de 72 horas a los jueces de ejecución y a las defensas de los internos.
También ordenó garantizar el acceso de la Procuración Penitenciaria de la Nación para supervisar las condiciones de detención y verificar el cumplimiento de los derechos fundamentales de las personas alojadas en Marcos Paz.
De esta manera, la Justicia permitió avanzar con la reubicación, pero estableció condiciones destinadas a evitar que la reorganización penitenciaria afectara las garantías de los detenidos.
El futuro de Devoto: espacios verdes, desarrollos inmobiliarios y memoria histórica
El cierre del establecimiento también abre una nueva etapa para el predio de aproximadamente 48.000 metros cuadrados que ocupa la cárcel.
Los acuerdos urbanísticos entre la Nación y la Ciudad contemplan una reconversión del espacio que combinaría áreas verdes, equipamiento comunitario, integración barrial y desarrollos inmobiliarios y comerciales.
Según el esquema previsto, el 65% de la superficie se destinaría a espacios públicos y usos comunitarios, mientras que el 35% restante quedaría reservado para emprendimientos inmobiliarios y comerciales.
La Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) tendría intervención en la comercialización de los sectores destinados al desarrollo privado, con el objetivo de recuperar parte de la inversión realizada en el nuevo complejo penitenciario.
No obstante, el futuro del predio también presenta una dimensión vinculada con la memoria y los derechos humanos.
El proyecto contempla preservar un espacio relacionado con la Masacre del Pabellón Séptimo, ocurrida el 14 de marzo de 1978, durante la última dictadura militar, cuando murieron más de 60 internos.
La preservación de ese sector deberá contemplar tanto su valor histórico como la necesidad de resguardar elementos vinculados con la investigación judicial de aquellos hechos.
Después de casi un siglo de funcionamiento, Devoto transita así la etapa final de su historia como establecimiento penitenciario.
El traslado masivo a Marcos Paz representa un avance significativo para la política penitenciaria y la planificación urbana de Buenos Aires. Sin embargo, el cierre definitivo dependerá de la salida de los internos que todavía permanecen allí y de la conclusión de las actuaciones administrativas y operativas pendientes.
Mientras el Gobierno nacional y la Ciudad celebran el resultado de su trabajo conjunto, la transformación también plantea desafíos para la Justicia: garantizar los derechos de los detenidos, preservar la continuidad de sus actividades educativas y asegurar que el proceso de reubicación se complete bajo condiciones adecuadas.
