Récord de sentencias en el TSJ porteño: ya no quedan expedientes anteriores a 2025

El Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad resolvió más de 28.000 causas en lo que va del año y logró eliminar el remanente de expedientes de 2024 y años anteriores. El incremento de la productividad se produjo en medio de una demanda judicial creciente tras el fallo “Levinas”, que amplió sus competencias sobre la justicia nacional ordinaria.

El Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (TSJ) alcanzó un hito en materia de descongestión judicial: ya no quedan causas en trámite correspondientes a 2024 ni a años anteriores. De esta manera, los expedientes más antiguos que permanecen pendientes de resolución son los ingresados durante 2025.

El resultado adquiere especial relevancia en un contexto marcado por el fuerte incremento de litigios que llegan al máximo tribunal porteño, especialmente a partir del fallo “Levinas” de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que reconoció al TSJ como instancia de revisión de las decisiones de los tribunales nacionales ordinarios con asiento en la ciudad de Buenos Aires.

Según los datos oficiales difundidos por el organismo, al 28 de octubre de 2026 se habían resuelto 28.178 causas, una cifra que refleja el proceso de reorganización y fortalecimiento de la capacidad de respuesta del Tribunal frente a una demanda judicial en constante crecimiento.

Un salto en la cantidad de sentencias

Uno de los indicadores más significativos de esta transformación se registró durante el primer semestre de 2026, cuando el Tribunal dictó 2.362 sentencias, frente a las 764 pronunciadas durante el mismo período de 2025. Esto representa un incremento superior al 200% y supone que la producción de sentencias se multiplicó por más de tres en términos interanuales.

El crecimiento también se verificó en las resoluciones definitivas: mientras que en los primeros seis meses de 2025 se habían dictado 557, en igual período de este año la cifra ascendió a 1.760 resoluciones definitivas.

En paralelo, durante la primera mitad de 2026 se resolvieron 1.782 causas, superando ampliamente los registros habituales para ese tramo del calendario judicial.

Estos resultados permitieron avanzar sobre el conjunto de expedientes acumulados de años anteriores hasta eliminar por completo el remanente correspondiente a 2024 y períodos previos.

El impacto del fallo Levinas y el aumento de la litigiosidad

El avance en la resolución de expedientes se produjo en un escenario particularmente exigente para el Tribunal Superior de Justicia porteño.

La doctrina establecida por la Corte Suprema en el fallo “Levinas” modificó sustancialmente el alcance de la intervención del TSJ, al reconocerlo como tribunal superior de la causa en los litigios provenientes de los fueros nacionales ordinarios que funcionan en la Ciudad de Buenos Aires.

Esta ampliación de competencias tuvo un impacto inmediato sobre el volumen de trabajo del organismo. Durante 2025, el ingreso de nuevas causas registró un incremento interanual superior al 300%, mientras que en el primer tramo de 2026 se incorporaron más de 2.250 nuevos expedientes.

La nueva realidad judicial obligó al Tribunal a revisar su organización interna, fortalecer sus estructuras de trabajo y adoptar mecanismos destinados a agilizar la tramitación de los procesos, con el objetivo de absorber el incremento de expedientes sin generar nuevas demoras ni afectar las garantías del debido proceso.

Nuevas secretarías y herramientas de inteligencia artificial

Para hacer frente a esta mayor carga de trabajo, el Tribunal, presidido por Inés Weinberg e integrado por la vicepresidenta Alicia Ruiz y los jueces Luis Lozano, Santiago Otamendi y Marcela De Langhe, impulsó una serie de modificaciones en su estructura administrativa y jurisdiccional.

Entre las principales medidas se encuentra la creación de dos nuevas secretarías: la de Asuntos Laborales y la de Asuntos Civiles y Comerciales, destinadas a atender de manera específica el crecimiento de los expedientes provenientes de esas materias.

De acuerdo con la información difundida por el organismo, ambas dependencias ya comenzaron a mostrar resultados concretos en la tramitación y resolución de las causas.

A estas modificaciones se sumó la apertura de una nueva sede, por lo que el Tribunal cuenta actualmente con dos edificios para el desarrollo de sus actividades.

En materia tecnológica, el TSJ también puso en marcha un proceso de incorporación de herramientas de inteligencia artificial y digitalización integral, orientado a asistir al personal letrado y automatizar tareas procesales rutinarias.

El propósito de estas innovaciones es reducir los tiempos destinados a las actividades administrativas, agilizar la gestión de expedientes y fortalecer la transparencia y eficiencia del servicio de justicia.

¿Qué significa que ya no existan causas pendientes anteriores a 2025?

En términos concretos, el resultado anunciado por el TSJ implica que ningún expediente ingresado al Tribunal antes de 2025 permanece actualmente en trámite.

Esto no significa que todos los litigios judiciales iniciados en la Ciudad antes de ese año hayan concluido, sino que el máximo tribunal porteño logró resolver la totalidad de las causas correspondientes a ese período que se encontraban bajo su intervención.

La eliminación de ese remanente constituye un indicador relevante de gestión judicial, especialmente si se considera que el objetivo se alcanzó mientras el organismo afrontaba un incremento extraordinario de su competencia y del volumen de expedientes recibidos.

El crecimiento de la cantidad de sentencias, la reorganización de las secretarías y la incorporación de nuevas tecnologías aparecen como los principales factores que explican este resultado.

A lo largo de sus 28 años de trayectoria institucional, desde su conformación en 1998, el Tribunal Superior de Justicia porteño ha atravesado distintas etapas de consolidación y ampliación de sus funciones.

Ahora, con las nuevas competencias derivadas del fallo Levinas y una demanda judicial significativamente mayor, el desafío será sostener los niveles de productividad alcanzados, evitar la formación de nuevos atrasos y garantizar respuestas oportunas a los ciudadanos, litigantes y profesionales que recurren a la jurisdicción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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