Final de un largo camino para “Retrato de una Dama”, el cuadro robado por un nazi escondido en Argentina

La Corte Suprema de Justicia tendrá a su cargo la custodia del cuadro “Retrato de una Dama”, durante años colgado en un living de la casa en Mar del Plata donde vivió un ex jerarca nazi y reclamado por Holanda por haber sido robada a un comerciante de arte judío en 1940.

El máximo tribunal del país custodiará la obra en su rol de “responsable institucional del Poder Judicial de la Nación”, debido a que se trata de un bien de altísimo valor histórico y cultural, que requiere medidas especiales de seguridad y preservación.

En una nota dirigida al presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Horacio Rosatti, el juez federal de Mar del Plata, Santiago Inchausti, comunicó “la puesta a disposición de la Corte Suprema de Justicia de la Nación de la obra de arte que se trataría de Retrato de una Dama, hasta tanto se pueda determinar a quién corresponde su entrega definitiva”.

El magistrado destacó que el caso no sólo involucra el derecho argentino, sino también el derecho internacional y las relaciones diplomáticas con los países reclamantes.

“Retrato de una dama”, atribuido al maestro italiano Giuseppe Ghislandi (1700), quedará bajo custodia del máximo tribunal argentino.

Se trata de una pieza de altísimo valor histórico y cultural, robada por el régimen nazi en Países Bajos en 1940 y buscada desde hace más de 80 años. El óleo había sido expoliado a su dueño original, el comerciante de arte judío Jacques Goudstikker, y figura en los listados oficiales de la Agencia de Patrimonio Cultural de los Países Bajos, que desde el final de la Segunda Guerra Mundial gestiona reclamos internacionales sobre bienes culturales sustraídos.

Una obra desaparecida durante más de 80 años

El cuadro, atribuido al artista italiano Giuseppe Ghislandi, dataría del año 1700. Fue robado por el régimen nazi en Países Bajos en julio de 1940, y desde entonces permanecía desaparecido.

El óleo sobre tela pertenecía al comerciante de arte judío Jacques Goudstikker, víctima del saqueo sistemático durante la ocupación alemana. La Agencia de Patrimonio Cultural de los Países Bajos mantiene un registro de obras robadas durante la Segunda Guerra Mundial, entre las que se encontraba este retrato.

En ese portal oficial consta:

  • una fotografía del cuadro,
  • un formulario de denuncia fechado el 16 de mayo de 1946,
  • y una línea de tiempo que documenta su procedencia: hasta 1940 en poder de Goudstikker, luego en manos de Friedrich Kadgien, funcionario nazi y padre de la imputada en esta causa. La familia vive en Mar del Plata, donde el cuadro apareció colgado en el living comedor de la vivienda que ocupó el ex jerarca nazi, puesta a la venta por una inmobiliaria.

La imputación en Argentina

El titular del Área de Atención Inicial de la Unidad Fiscal de Mar del Plata, fiscal federal Carlos Martínez, imputó a P.K. (hija de Kadgien) y a su pareja J.C.C. por encubrimiento agravado.

La acusación se formalizó en audiencia ante el Juzgado Federal de Garantías N° 2, presidida por el juez Inchausti y coordinada por la Oficina Judicial. Según la fiscalía, los imputados ocultaron el cuadro desde al menos 1979 hasta el 3 de septiembre último, cuando finalmente fue entregado por el abogado de ambos.

Durante la audiencia, la fiscalía presentó pruebas que acreditan la tenencia y ocultamiento de la obra. Si bien se dejó sin efecto el arresto domiciliario que regía sobre los acusados, se dispusieron otras medidas de coerción como prohibición de salida del país.

El juez estableció un plazo de 180 días para concluir la investigación, que se extenderá hasta el 3 de marzo de 2026.

“El delito de encubrimiento imputado debe ser entendido como conexo a delitos de lesa humanidad. El ocultamiento agravado responde a que lo que se encubre son crímenes de altísima gravedad: el genocidio, el saqueo en un contexto de exterminio sistemático, y la apropiación de bienes culturales que incluso financiaban parte de la estructura nazi”, explicó el fiscal en la audiencia.

Cómo reapareció el cuadro en Mar del Plata

La investigación se activó el 25 de agosto pasado, cuando la Unidad Fiscal recibió dos denuncias simultáneas: una de Interpol Argentina, y otra de la Dirección General de Aduanas, dependiente de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).

El día siguiente, 26 de agosto, se ordenó el registro de la vivienda de los acusados en el barrio Parque Luro de Mar del Plata. El cuadro no fue hallado en ese primer allanamiento, pero sí se encontraron indicios que motivaron nuevas medidas.

Finalmente, tras la presión judicial y mediática, el abogado defensor de la pareja imputada entregó el óleo en la sede local del Ministerio Público Fiscal.

La PROCELAC (Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos) brindó asistencia en la investigación, especialmente en el análisis de antecedentes patrimoniales y en la verificación de la trazabilidad del bien cultural.

Reclamo internacional

El gobierno de Países Bajos reclama formalmente la restitución del cuadro. Así lo acreditan los informes de Interpol y la Agencia de Patrimonio Cultural neerlandesa.

Además, investigaciones periodísticas en Países Bajos habían señalado años atrás que la obra estaba en Mar del Plata, en manos de la hija de Kadgien. Esa información fue incorporada como evidencia en el expediente.

La recuperación del cuadro reabre la discusión sobre las políticas de restitución de bienes culturales robados durante el nazismo. Miles de piezas fueron saqueadas a familias judías y aún permanecen dispersas en colecciones privadas o en museos de distintos países.

En este caso, la justicia argentina subraya que el encubrimiento se vincula con delitos de lesa humanidad, es decir, imprescriptible, al tratarse de una apropiación realizada en el marco del genocidio perpetrado por el Tercer Reich.

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