Especialistas nacionales e internacionales advirtieron sobre retos virales, ciberdelitos, grooming y el impacto de las plataformas en la salud mental durante un multitudinario congreso realizado en la ciudad de Buenos Aires.
El Observatorio de Cibercrimen y Evidencia Digital (OCEDIC) de la Universidad Austral, el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, el Ministerio Público Tutelar, el Ministerio Público Fiscal y UNICEF Argentina llevaron a cabo el Congreso “Infancia y adolescencia digital: los nuevos riesgos que afectan a Niños, Niñas y Adolescentes”. El evento tuvo lugar en la Usina del Arte y contó con la participación de 1800 asistentes.
La actividad estuvo dividida en cuatro paneles: “Infancias en riesgo: las nuevas fronteras de los delitos digitales”, “Detrás de la pantalla: ¿Cómo se investigan los delitos que afectan a NNyA?”, “Prevención y prácticas restaurativas: el rol clave de las escuelas, la justicia, la sociedad civil y las empresas» y “De la alerta a la acción: respuestas integrales frente a los riesgos en línea”.
Daniela Dupuy, fiscal especializada en delitos informáticos y directora de OCEDIC, expresó: “Abordar este tipo de problemáticas, cada vez más vigentes, nos resulta imperioso. Hacerlo de la mano de entidades de renombre como UNICEF y con la colaboración de los organismos que nos acompañan enaltece esta actividad. Creemos y trabajamos en la generación de estos espacios, impulsando la formación, la prevención y la capacitación no solo de la comunidad, sino de quienes ejercen roles de decisión y gestión”.

Por otra parte, Francisco Quintana, secretario de Justicia de CABA, destacó: “Es importante escuchar a los principales involucrados: niños, niñas y adolescentes; pero, fundamentalmente, generar ámbitos de interacción y de colaboración. Está claro que frente a estos desafíos ningún organismo ni institución puede resolver estas problemáticas si no lo hace de manera integrada”.
Carolina Stanley, asesora general tutelar en el Ministerio Público Tutelar, describió: “Muchas veces nuestros niños y adolescentes habitan dos lugares al mismo tiempo: el físico, aunque también tienen la mente en algún otro lado, en ese espacio digital”. Asimismo, agregó que “muchas de estas plataformas buscan generar permanencia. Esto de habitar dos lugares al mismo tiempo no es fácil, porque sabemos hoy que puede generar trastornos en la salud mental”.
Rafael Ramírez Mesec, representante de UNICEF Argentina, advirtió: “Es realmente claro que estamos en un mundo diferente. Estamos en un punto de inflexión, hacia dónde vamos depende de nosotros. Es claro que no estamos preparados para abordar el nuevo mundo y tenemos que tomar acción lo más rápido posible”.



Infancias en riesgo: las nuevas fronteras de los delitos digitales
En otro de los momentos centrales de la jornada, la doctora por la Universidad de Granada Aixa Gálvez Jiménez brindó una charla magistral en la que explicó que los menores son nativos digitales, es decir, que son personas que crecen usando las redes sociales. Al mismo tiempo, señaló que se debe reconocer que el uso de internet tiene sus beneficios, pero también sus riesgos.
Sobre ese último punto, hizo hincapié en los juegos de retos online, como “las 48 horas”, “el desafío del apagón” o “la ballena azul”. Se trata de desafíos que los menores buscan cumplir en las plataformas con la finalidad de lastimarse o lastimar a otro, asfixiarse e, incluso, arrojarse desde el balcón de algún edificio.

Sobre “La ballena azul”, la BBC explicó: “Es un siniestro desafío que invita a niños y adolescentes a superar 50 pruebas (una por día). Algunas de ellas los obligan a despertarse de madrugada a mirar videos de terror, cortarse el brazo con una navaja o acercarse al borde de un precipicio. La última consiste en suicidarse saltando desde un balcón”.
Frente a este escenario, Gálvez Jiménez dio algunas recomendaciones de prevención:
- Informarse sobre qué hacen los hijos menores en las redes sociales y qué contenidos consumen.
- “Estar al día” de los retos virales y de sus peligros.
- Informar al menor sobre esos retos virales y las consecuencias de participar en ellos.
- Hablar con el menor manteniendo una escucha activa.
- Reforzar su autoestima y autoconfianza para que no tenga la necesidad de una aprobación externa.
- Educar en la gestión emocional (enseñar a manejar la presión de grupo).
- Regular el uso de los dispositivos y ofrecer alternativas saludables.
Fue un encuentro de muchísimo aprendizaje, en el que quedó claro que hay una problemática y que es fundamental atenderla desde la Justicia, el Estado, las familias, los colegios y las asociaciones civiles.
