Un relevamiento entre 2.339 fiscales, funcionarios y empleados reveló que el 32,6% ya utilizó herramientas de IA para tareas profesionales, aunque el porcentaje trepa al 83,4% cuando se consulta por el uso personal. ChatGPT concentra ampliamente las preferencias.
La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana de buena parte de quienes trabajan en el Ministerio Público Fiscal de la Nación (MPF), aunque su desembarco en las tareas profesionales todavía avanza a otro ritmo. Según un reciente informe, tres de cada diez integrantes del organismo reconocieron haber utilizado alguna vez herramientas de IA en su trabajo, frente a más de ocho de cada diez que ya las probaron para fines personales.
Los datos surgen del primer relevamiento institucional sobre conocimiento, uso y percepciones de inteligencia artificial realizado entre el personal del MPF. La encuesta alcanzó a 2.339 personas -casi el 40% de los integrantes del organismo- y fue realizada entre el 6 de agosto y el 13 de septiembre de 2025 por la Secretaría de Coordinación Institucional, en el marco del Programa de Inteligencia Artificial creado por la Procuración General.

El principal dato que arroja el estudio es la brecha entre el uso privado y el profesional. El 83,4% de los consultados, unas 1.950 personas, declaró haber utilizado alguna vez herramientas de IA fuera del ámbito laboral. Sin embargo, cuando la pregunta se trasladó al trabajo dentro del Ministerio Público Fiscal, el porcentaje cayó al 32,6%, equivalente a 762 personas.
La diferencia es de 50,8 puntos porcentuales y muestra, según el propio informe, que existe un conocimiento y una experiencia individual con estas tecnologías que todavía no terminaron de trasladarse a las prácticas institucionales.
ChatGPT, primera en el ranking
Entre quienes sí incorporaron la inteligencia artificial a su trabajo, hay una plataforma que se impone ampliamente sobre el resto: el 90,2% utiliza ChatGPT. Mucho más atrás aparecen Gemini, con el 40,6%; Copilot, con el 16,7%; Claude, con el 5,4%; y DeepSeek, con el 3,7%.
La adopción, además, se produjo en buena medida por iniciativa de los propios trabajadores. El 73% utiliza versiones gratuitas de estas herramientas y otro 23% paga personalmente una suscripción, mientras que el 4,1% no sabe o no está seguro de qué tipo de versión utiliza.

¿Para qué las usan? La principal aplicación es la búsqueda de bibliografía, doctrina y jurisprudencia, mencionada por el 59,8% de quienes emplean IA profesionalmente. Le siguen la corrección de textos (57,8%), la realización de resúmenes y síntesis (52,9%) y la redacción de textos (46,4%). En actividades más sensibles, como la elaboración de dictámenes, la utilización es menor y alcanza al 32,5%.
El relevamiento también muestra un uso predominantemente supervisado. El 60,5% afirmó que toma las respuestas generadas por la IA únicamente como fuente de consulta y después redacta sus propios textos desde cero. Otro 35,5% las utiliza como punto de partida, pero luego revisa, corrige o adapta el contenido. Sólo el 0,4% reconoció utilizar las respuestas directamente y sin modificaciones.
Los límites: pruebas, investigaciones y datos sensibles
El 71,2% de los consultados entiende que el análisis de pruebas o evidencias es una de las tareas más riesgosas para aplicar estas tecnologías, mientras que el 69,5% menciona la investigación penal y el 61,9% la elaboración de dictámenes, resoluciones o escritos judiciales.
Entre los riesgos generales, el 77,7% señala posibles problemas en la calidad o precisión de los resultados; el 74%, la privacidad y protección de datos personales; el 68%, una dependencia excesiva que provoque pérdida del juicio crítico; y el 62,2%, los sesgos presentes en los modelos.
En ese escenario, la supervisión aparece como una condición prácticamente ineludible: el 53,9% considera que la intervención humana debería estar presente siempre y en todas las etapas, mientras que sólo el 1,1% entiende que podría prescindirse completamente de ella.
Nueve de cada diez piden capacitación
La encuesta también detectó un pedido de capacitación. El 90,4% considera que el MPF debería brindar capacitación específica sobre inteligencia artificial, pero el 89,4% reconoce no haber recibido formación previa en la materia fuera del organismo.
El interés está puesto principalmente en la aplicación práctica: el 90,2% quiere capacitarse sobre casos concretos de uso de IA en las funciones del Ministerio Público; el 74,8%, en técnicas para revisar y validar el contenido generado; y el 72,1%, en la elaboración efectiva de instrucciones o prompts.
