La Cámara Federal confirmó el rechazo a la excarcelación de Raúl Martins, el ex agente de inteligencia acusado de liderar una red de explotación de la prostitución y lavado de dinero. El tribunal sostuvo que la elevada pena en juego y su historial de evasión de la Justicia configuran un riesgo de fuga que ninguna caución podría neutralizar.
Raúl Martins fue detenido en el aeropuerto de Cancún cuando intentaba salir de México, según consta en el expediente, utilizando una peluca para ocultar su fisonomía, después de que en 2019 la jueza María Servini le hubiera dictado la prisión preventiva en su ausencia por asociación ilícita para la explotación de la prostitución ajena, causa a la que luego se sumó una imputación por lavado de dinero. Desde entonces resistió durante años su extradición a la Argentina a través de sucesivos amparos y recursos, hasta que finalmente fue entregado y quedó detenido.
Ya en la Argentina, Servini decidió no hacer lugar a su excarcelación bajo ningún tipo de caución por el peligro de fuga y la posibilidad de que entorpeciera la investigación. Contra esa resolución el abogado Facundo Álvarez, defensor particular de Martins, presentó un recurso de apelación que llegó a la Cámara Federal.
El defensor sostuvo que no existían riesgos procesales que justificaran mantener la medida. Sobre el peligro de fuga, argumentó que se había repetido una valoración errónea, ya que uno de sus fundamentos, que Martins fue detenido en Cancún ocultando su fisonomía, no constaba en la causa. En cuanto a la incomparencia de Martins, señaló que se presentó a declarar una vez que fue debidamente notificado en México, y que si bien había ingresado a la Argentina entre 2017 y 2018, en esos viajes desconocía la existencia de la citación judicial.
Álvarez también cuestionó que se hubieran ponderado en contra de su cliente los amparos y recursos que interpuso para frenar la extradición, a los que calificó como el ejercicio legítimo del derecho de defensa, y atribuyó la demora del trámite a la pandemia de COVID-19 y a una reforma constitucional que modificó el sistema judicial mexicano. Como argumento adicional, planteó que debían computarse los 6 años y casi 11 meses que Martins lleva detenido como prisión preventiva, un lapso que supera las dos terceras partes del máximo de pena previsto para los delitos que se le imputan, según él, fijado en 10 años. Por último, cuestionó que no se hubieran valorado el tiempo de detención, el deterioro de su salud y su avanzada edad.
La Cámara confirmó el rechazo
Para desestimar la excarcelación, la Cámara recordó que a Martins no sólo se le atribuye el delito de lavado de dinero agravado, sino que también está procesado y con la causa ya elevada a juicio oral por explotación de la prostitución ajena en concurso real con asociación ilícita en calidad de jefe, ante el Tribunal Oral Criminal Federal 7.

Los camaristas estuvieron de acuerdo en la actitud evasiva de Martins a lo largo del proceso, la alta pena en expectativa y la posibilidad concreta de que se sustrajera el accionar de la justicia, como elementos para mantenerlo preso. El ex agente de inteligencia sólo se presentó en la causa en el extranjero y pidió prestar declaración por exhorto en México, aprovechando las demoras que ese trámite supondría. Los jueces aceptaron que fue una herramienta legal, pero también advirtieron que no puede decirse que haya procurado estar invariablemente a derecho.
Los dos jueces coincidieron en que los planteos de la defensa sobre la avanzada edad y el estado de salud de Martins no correspondía resolverlos en este recurso, sino que deberán evaluarse en el incidente de prisión domiciliaria que tramita en forma paralela y se encuentra en pleno trámite.
