Condenan a cinco años de prisión a un banquero del menemismo y ordenan el decomiso de más de 45 millones de dólares

El Tribunal Oral Federal N° 3 lo consideró jefe de una estructura que desvió fondos de ahorristas entre los años ‘90 y 2002. Ocho ex directivos recibieron penas en suspenso.

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 3 condenó a cinco años de prisión a Carlos Alberto Rohm, exvicepresidente del Banco General de Negocios (BGN), por su rol como jefe de una asociación ilícita dedicada al desvío sistemático de fondos de clientes, desde mediados de los años ’90 hasta el cierre definitivo de la entidad en 2002, en pleno colapso financiero y en medio de las restricciones del “corralito”.

Además de la pena contra Rohm, los jueces Andrés Fabián Basso, Javier Feliciano Ríos y Fernando Machado Pelloni dispusieron el decomiso de 45.685.000 dólares, suma que deberá destinarse a la restitución de ahorristas perjudicados. Ese monto incluye fondos depositados en Credit Suisse y JP Morgan Chase Bank vinculados a la operatoria investigada. También se ordenó decomisar el producido por la venta de acciones de la empresa Química Estrella SA, que será aplicado al pago de la demanda por daño moral.

El fallo alcanzó a otros ocho ex directivos y funcionarios del BGN, condenados a tres años de prisión en suspenso como miembros de la asociación ilícita: Rufino Basabilbaso de Alvear, Julio César Tielens, Adrián Darío Couce, Marcelo Claudio Muiño, Jorge Carlos Aguzzi, Hugo César Esquivel, Pedro Evaristo López y Horacio Darío Castrilli. Todos fueron absueltos por prescripción respecto del delito de administración fraudulenta.

El fiscal Abel Córdoba, a cargo de la Fiscalía General N°2 ante los Tribunales Orales en lo Criminal Federal de Capital Federal.

La fiscalía, representada en el debate por el fiscal general Abel Córdoba y el auxiliar fiscal Juan Manuel Gaset, sostuvo que el grupo llevó adelante “un caso arquetípico de manejo desleal e infiel de fondos confiados” a la entidad. El alegato resaltó que la estructura funcionó gracias a aportes coordinados de funcionarios con roles operativos, societarios y financieros dentro del banco.

En su planteo, el Ministerio Público Fiscal reconstruyó diversas maniobras ilícitas: desde operaciones de compra-venta de bonos ejecutadas para beneficio propio en 1999, hasta asistencia financiera prohibida, captación marginal de fondos sin autorización y apropiación de títulos valores pertenecientes a clientes. También se señalaba la participación accionaria de bancos internacionales que integraban el entramado societario, aunque sus principales ejecutivos fueron sobreseídos por prescripción.

El juicio, iniciado el 4 de septiembre de 2024, incluyó la declaración de alrededor de cien testigos, entre ellos víctimas que perdieron sus ahorros y funcionarios del Banco Central que impulsaron la investigación en los primeros años 2000. El tribunal valoró ese conjunto de pruebas para establecer la responsabilidad de Rohm como principal articulador de la operatoria ilícita.

El ex directivo del Banco General de Negocios ya había estado bajo prisión preventiva durante un período prolongado: fue detenido en enero de 2002 por orden de la jueza María Servini y recuperó la libertad recién en marzo de 2005, tras más de tres años encarcelado en el marco de las investigaciones por lavado de dinero y fuga de divisas vinculadas al BGN.

Los integrantes del TOC N3: Andrés Basso (izq.), Fernando Machado Pelloni (centro) y Javier Feliciano Ríos.

Rohm había sido arrestado en el aeropuerto de Ezeiza cuando intentaba abordar un vuelo rumbo a Europa. La jueza lo procesó en una causa que investigaba maniobras irregulares ligadas al cierre del Bank of Credit and Commerce (BCCI) y al rol del BGN en operaciones financieras bajo sospecha. La detención se produjo en el contexto de un operativo de más de treinta allanamientos, durante el cual también se secuestró documentación vinculada al circuito de movimientos sospechosos del banco.

Libre

Pese a la magnitud de las acusaciones, Rohm obtuvo la excarcelación después de 38 meses de detención. El Juzgado Federal N° 1 -entonces a cargo transitorio de Norberto Oyarbide– redujo la caución inicial de cinco millones de pesos a un millón, cifra que el banquero logró reunir tras más de un año de gestiones. En paralelo, el Juzgado Federal N° 2, a cargo de Jorge Ballestero, también le concedió la libertad en el expediente de extradición iniciado por Uruguay, donde enfrentaba imputaciones similares vinculadas a su desempeño en el Banco Comercial, filial del BGN.

Aquel proceso incluyó un embargo de cien millones de pesos y múltiples apelaciones de la defensa. La reducción de las fianzas permitió que el expediente por extradición reanudara su trámite, aunque Rohm quedó en libertad mientras continuaban abiertas las investigaciones.

La detención de Carlos Rohm ocurrió en simultáneo con la fuga de su hermano, José “Puchi” Rohm, presidente del BGN, quien logró salir del país rumbo a Suiza y permaneció prófugo hasta que fue beneficiado con eximición de prisión (N. de R.: falleció en abril de 2014).

La figura de los hermanos también estuvo marcada por su cercanía al poder político. “Puchi” Rohm, por ejemplo, asistía habitualmente a los cumpleaños del expresidente Menem y hasta estuvo presente en el casamiento de la hija del entonces ministro de Economía Domingo Cavallo.

Ambos fueron señalados en causas sensibles de la época, desde operaciones de fuga de capitales hasta presunto lavado de dinero asociado al BCCI. Sus nombres también aparecieron en expedientes vinculados a la mafia del oro, el caso IBM–Banco Nación y otros circuitos financieros investigados por el Banco Central.

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