Ausencias, críticas y renuncia: el caso Susana Medina sacude al Poder Judicial entrerriano

La vocal del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos enfrenta un pedido de juicio político por presunto mal desempeño, a partir de cientos de días de ausencias y el uso de recursos públicos para actividades institucionales. En ese contexto, presentó su renuncia “indeclinable” a la presidencia de la Asociación de Mujeres Juezas de Argentina, cargo que ocupaba desde 2009.

La jueza Susana Medina, vocal del Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Entre Ríos y una de las figuras más influyentes del movimiento de mujeres juezas en América Latina, quedó en el centro de una crisis institucional que combina tres planos: un pedido de juicio político por presunto mal desempeño, denuncias que se remontan a casi una década, y una fractura interna que reconfigura el mapa de las asociaciones de magistradas en Argentina.

La presentación legislativa, formalizada en la Cámara de Diputados entrerriana, acusa a la magistrada de haber acumulado alrededor de 660 días hábiles de ausencias entre 2016 y 2025, muchas de ellas utilizadas para viajes, congresos y actividades institucionales dentro y fuera del país. Según la denuncia, gran parte de esas salidas habría sido costeada con recursos del Poder Judicial.

A eso se suman cuestionamientos por uso de bienes públicos, la polémica en torno al panteón de la familia Bretto en el cementerio de Paraná y presuntas maniobras administrativas vinculadas al régimen de subrogancias cuando Medina presidió el STJ.

Quien es Medina

Nacida en La Paz (ER), con carrera judicial desde la recuperación democrática, Medina fue fiscal, jueza de instrucción y luego vocal del STJ. Integró desde un principio la Asociación de Mujeres Juezas de la Argentina (AMJA), fundada por Carmen Argibay, y ocupó reiteradamente su presidencia desde 2009. También presidió la Asociación Internacional de Mujeres Juezas (IAWJ) entre 2016 y 2018.

En 2023/2024 su nombre comenzó a sonar como posible candidata a la Corte Suprema de Justicia de la Nación y así fue reflejado por la prensa política nacional. Esta posibilidad, sin duda, la puso en el centro de la escena, haciendo foco en su trabajo institucional y asociativo.

Susana Medina junto al diputado Martín Menem y la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei.

La renuncia a AMJA: una salida en medio del terremoto

En medio de este escenario, Medina presentó el 7 de diciembre su renuncia indeclinable a la presidencia de AMJA. La carta, dirigida a la Comisión Directiva, invoca “razones personales” y agradece el acompañamiento institucional. Pero puertas adentro, la renuncia fue leída como el desenlace de una tensión que venía creciendo desde hacía tiempo.

Por el momento, la asociación no se expidió sobre la dimisión y tampoco se había expresado al conocerse los cuestionamientos iniciales a la gestión de Medina como miembro del máximo tribunal de justicia de Entre Ríos.

Diversas magistradas de distintas provincias venían cuestionando el estilo de liderazgo de Medina dentro de AMJA. Entre los señalamientos más frecuentes se encontraban:

• Personalismo y acumulación de poder

La conducción de Medina era percibida como excesivamente centralizada, con escasa alternancia en los cargos y un funcionamiento verticalista que chocaba con la lógica plural que había caracterizado a AMJA en sus primeros años.

• Uso político-institucional de la asociación

Algunos sectores alertaban que AMJA se había convertido en una plataforma institucional vinculada al proyecto personal de Medina, en especial cuando su nombre comenzó a circular como posible candidata a la Corte Suprema.

• Falta de federalismo real

Juezas de provincias señalaban que la organización había perdido diversidad territorial y que las decisiones se concentraban en un círculo reducido, sin mecanismos de consulta amplios ni representatividad equilibrada.

• Agenda institucional opaca

También había críticas al manejo de viajes, becas y designaciones de representantes, y a la falta de transparencia en la selección de actividades internacionales.

Estas tensiones -que no surgieron por el pedido de juicio político, sino que venían acumulándose desde al menos 2022- desembocaron en un movimiento centrífugo que terminó cristalizándose en una nueva organización.

Una nueva asociación y un nuevo mapa de poder

En 2023/2024 comenzó a tomar forma la Red de Mujeres Juezas, una agrupación federal que buscó diferenciarse de AMJA en tres ejes:

  • horizontalidad en la toma de decisiones
  • rotación real de cargos y representaciones
  • igualdad territorial con presencia equilibrada de todas las provincias

La Red se consolidó rápidamente y ganó visibilidad al realizar su elección nacional el 1° de diciembre en Rosario, en un acto en el que participaron más de un centenar de magistradas. Este nuevo espacio fue leído como la alternativa institucional al modelo de conducción prolongado que había encarnado Medina.

En ese contexto, su renuncia a AMJA aparece no sólo como una reacción al pedido de juicio político, sino también como la consecuencia de un proceso más profundo: la pérdida de consenso interno y el avance de una nueva generación de juezas que reclamaban otras formas de liderazgo.

La defensa de la magistrada y el rol del Poder Legislativo

Tras la denuncia, Medina difundió un informe sobre sus licencias y ausencias desde 2016, en el que sostiene que los viajes y actividades institucionales estaban debidamente autorizados. Ese documento será analizado por la comisión de la Cámara de Diputados, que definirá la admisibilidad del pedido de remoción.

Mientras tanto, referentes de organizaciones civiles -como Poder Ciudadano- reclamaron que se avance en una doble investigación, política y penal, y que el caso sirva para promover estándares de transparencia dentro del Poder Judicial.

Medina recientemente recibió un reconocimiento por parte de la Universidad de Bolonia y del Instituto para el Desarrollo Constitucional.

Un caso testigo para Entre Ríos y para las organizaciones de juezas

El desenlace del caso Medina excede su situación personal. Lo que se discute es la responsabilidad de quienes integran los máximos tribunales provinciales, el uso de los recursos públicos y la forma en que las asociaciones representativas del Poder Judicial administran su legitimidad.

Entre Ríos quedó frente a un espejo incómodo: una magistrada con proyección nacional y prestigio internacional cuestionada por su desempeño doméstico, y una asociación histórica como AMJA atravesando el mayor desafío interno desde su creación.

El proceso político que se inicia ahora será decisivo para determinar no sólo el futuro de Medina, sino también los límites éticos y democráticos del ejercicio del poder judicial en la Argentina contemporánea.

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