En un colmado Salón de los Pasos Perdidos, más de 300 invitados reconocieron a León Arslanian, Ricardo Gil Lavedra, Guillermo Ledesma y Jorge Valerga Aráoz, y recordaron a los fallecidos Andrés D’Alessio y Jorge Torlasco.
“Gracias eternas por sostener las instituciones republicanas cuando estaban en riesgo”, expresó el presidente de la Corte, Horacio Rosatti, al cerrar la ceremonia. Afirmó que aquellos magistrados “sostuvieron los pilares de la democracia” y demostraron que “los jueces independientes pueden combatir al mal, incluso al mal absoluto, por caminos civilizados”.

La voz de los homenajeados
Visiblemente emocionado, Arslanian destacó que “no fue una tarea fácil”, mientras que Gil Lavedra subrayó que el reconocimiento de la Corte tiene “un sentido especial” por tratarse del máximo tribunal del país.
Valerga Aráoz remarcó que la sentencia dio respuestas nacionales e internacionales en un contexto difícil; y Ledesma agregó: “Ni en mis sueños más descabellados podía haber imaginado ser honrado por haber integrado el juicio más importante de nuestra historia”.
Todos coincidieron en reconocer “la audacia del presidente Raúl Alfonsín”, cuya decisión de impulsar el juzgamiento de los crímenes de la dictadura quebró —según Rosatti— “un círculo vicioso de impunidad y olvido artificial”.


Un juicio ejemplar
En su discurso, Rosatti destacó el carácter modélico del proceso:
– “No hubo tribunales especiales: se respetó el juez natural”.
– “Los delitos ya estaban previstos en el Código Penal: no hubo tipificaciones ad hoc”.
– “El juicio fue público, con control de la prueba, igualdad de oportunidades y una sentencia impecable”.
Recordó además que el proceso se desarrolló “en un contexto cargado de acechanzas y riesgos para la institucionalidad”, y que los jueces dieron una lección vigente: “Aún en los momentos más adversos, hay que hacer lo correcto”.
El vicepresidente de la Corte, Carlos Rosenkrantz, afirmó: “Lo que hicieron fue titánico”, y resaltó el “coraje” de los magistrados que dictaron condenas y absoluciones “transitando estrictamente el derecho”.
El ministro Ricardo Lorenzetti valoró la “coherencia e imparcialidad” de los homenajeados, quienes “elevaron el prestigio de la Justicia” y sostuvieron la defensa de los derechos humanos a lo largo del tiempo.


Presencias y recorrido histórico
El homenaje fue acompañado por los actuales camaristas federales porteños y por figuras del Poder Judicial nacional, de casación y de tribunales orales, además de exintegrantes de la Corte como Juan Carlos Maqueda, quien abrazó a los jueces y a las familias de los magistrados fallecidos.
Tras el acto, los invitados recorrieron el Salón de Derechos Humanos, donde se celebró el Juicio a las Juntas. Allí se exhibió la sentencia original del 9 de diciembre de 1985 y material audiovisual con testimonios de víctimas que declararon en plena transición democrática. Rosatti anunció que ese espacio pasará a integrar el Museo de la Corte Suprema, cuya inauguración está prevista para el primer semestre del próximo año.


