Juzgan a dos gendarmes acusados de realizar “tutoriales” para que los narcos pueda eludir controles en la ruta

El juicio se lleva a cabo en Salta. En el banquillo hay siete presuntos miembros de la organización narcocriminal. La fiscalía sostiene que hubo dos envíos de droga y que los imputados coordinaban las maniobras.

Dos gendarmes en actividad y otros cinco presuntos miembros de una organización narcocriminal están siendo juzgados en la provincia de Salta por el tráfico de más de 330 kilos de cocaína, con un detalle que llamó la atención de todos: los efectivos realizaban “tutoriales” para que los narcos puedan sortear los controles ruteros y también camuflar la droga y esconderla en los vehículos que utilizaban para el traslado.

El juicio está cargo del Tribunal Oral Federal N°2 de Salta y la investigación fue impulsada por el Área de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Salta, a cargo del fiscal Ricardo Toranzos, quien interviene junto a la auxiliar fiscal Carolina Aráoz Vallejo y el investigador Facundo Saravia.

La acusación apunta a responsabilidades diferenciadas dentro de la estructura delictiva. En el banquillo se encuentran Jonathan Leonel Ostapowicz, Richar Ariel Delgado, Diego Hernán Delgado, Gabriel Osvaldo Ruíz Apaza y Adrián Emilio Escarlata, señalados como coautores del delito de transporte de estupefacientes agravado por la cantidad de intervinientes.

También están imputados Federico Rubén Batista, como partícipe necesario, y Francisco Agustín Flores, en carácter de partícipe secundario.

El cuadro se agrava en los casos de Batista y Diego Delgado, ya que ambos eran gendarmes en actividad al momento de los hechos y ostentaban el rango de cabo primero. Para la fiscalía, ese dato no es menor porque explica la logística y cómo los acusados lograban sortear los controles oficiales.

De acuerdo con la hipótesis de la fiscalía, Ostapowicz y Escarlata serían los cabecillas de la organización. El resto de los imputados también mantenía vínculos con Gendarmería: Richar Delgado había sido dado de baja tras ser sorprendido con una importante suma de dinero, mientras que Ruíz Apaza y Flores estaban en proceso de incorporación a la fuerza.

Al iniciar el debate, el fiscal Toranzos expuso la teoría del caso y adelantó las pruebas que se producirán durante el juicio, con una expectativa de pena que va de los seis a los veinte años de prisión. Los acusados optaron por no declarar y el tribunal ya escuchó a testigos vinculados a los procedimientos en los que se incautó la droga.

El primero de los hechos ocurrió el 19 de mayo de 2024, durante un control de la Gendarmería en la ruta provincial N°5, a la altura de General Pizarro. Allí fue detenido Diego Delgado, quien conducía una camioneta Amarok y terminó reconociendo que transportaba estupefacientes. En el vehículo se secuestraron 302 kilos de cocaína, distribuidos en casi 300 paquetes.

El 19 de mayo del año pasado, en General Pizarro, Gendarmería interceptó un cargamento con 302 kilos de cocaína que curiosamente trasladada un integrante de la misma fuerza.

A partir de esa detención, la fiscalía reconstruyó el recorrido previo del rodado y estableció que había sido trasladado desde Misiones a Buenos Aires por Federico Batista. Ese movimiento, según la acusación, fue clave para montar el operativo de carga y traslado de la droga.

El segundo cargamento fue detectado el 26 de octubre de 2024, cuando los investigadores advirtieron maniobras sospechosas entre dos camionetas que circulaban en conjunto. En un control en El Naranjo, interceptaron el vehículo conducido por Escarlata y hallaron 31 kilos de cocaína ocultos en la rueda de auxilio. Al día siguiente, Ruíz Apaza y Flores fueron detenidos en Orán.

“Los Peluches”

Durante el juicio también se ventilaron detalles sobre la forma de organización interna del grupo. La fiscalía sostuvo que los imputados utilizaban un grupo de WhatsApp llamado “Los Peluches”, donde intercambiaban audios y videos con instrucciones precisas para ocultar la droga en los vehículos y para actuar ante controles de la fuerza.

Entre esas comunicaciones, se mencionaron verdaderos “tutoriales” sobre cómo embutir los paquetes y aprovechar partes específicas de los rodados, además de advertencias internas sobre nuevos puestos de control en rutas salteñas. Para la acusación, ese intercambio de información explica cómo la organización logró operar durante meses sin ser detectada.

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