En la segunda jornada de indagatorias presenciales de la causa Cuadernos, el ex subsecretario de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Planificación Federal Rafael Llorens negó haber integrado una asociación ilícita, elogió a Julio De Vido y aseguró que Carlos Stornelli le sugirió que para no ir preso tenía que arrepentirse.
En la Sala Auditorio de los Tribunales de Retiro, el ex funcionario abrió su declaración reivindicando su paso por la gestión pública. “Estoy orgulloso de haber participado en el Ministerio de De Vido”, afirmó, y calificó a su ex superior como “un ministro innovador que transformó la realidad de mucha gente” a través de obras de infraestructura sanitaria y vial.
“Jamás participé de una asociación ilícita”
Llorens rechazó la imputación por asociación ilícita y por cohecho. Aseguró que nadie le pidió, exigió, ni sugirió que actuara contra sus convicciones y cuestionó que la fiscalía hubiera logrado demostrar acto alguno de su parte en el marco del esquema corrupto que se le atribuye. “No se probó que hice o dejé de hacer nada para lograr un provecho indebido”, señaló. Además, añadió que incluso la existencia del acuerdo delictivo permanece, a su criterio, sin probarse.
Respecto de la imputación específica por cohecho -basada en anotaciones del chofer Oscar Centeno que lo situarían en Lavalle al 400, sede de oficinas vinculadas al empresario Gerardo Ferreyra-, Llorens fue terminante: negó haber estado en ese domicilio, haber tenido relación alguna con Ferreyra más allá de un encuentro casual en 2008, y haber conocido a sus empleados o socios. “Nunca estuve en Lavalle al 400” remarcó, y cuestionó la fiabilidad de las anotaciones de Centeno de las que, dijo, “no me puedo hacer cargo”.
“Es muy difícil defenderme de una acusación tan imprecisa, tan poco fundada”, señaló y se le quebró la voz al decir: “Esta causa me tuvo diez meses preso, tengo una familia, hijos que estudian, me arruinó profesional y económicamente y todavía hoy no entiendo de qué me acusan”.
La denuncia contra Stornelli
El ex funcionario recordó que el fiscal Carlos Stornelli le recomendó acogerse a la figura del imputado colaborador en circunstancias en las que Llorens se encontraba particularmente vulnerable. El hecho habría ocurrido el 17 de octubre de 2018, luego de un traslado nocturno a la alcaidía. En ese contexto -privado de su defensa letrada, “de madrugada, mal dormido”, en el momento en que se le estaba notificando del rechazo de su pedido de excrcelación- Stornelli se habría acercado y le habría dicho: “¿Sabés qué tenés que hacer? Arrepentirte”. La respuesta de Llorens fue: “Vos me conocés, me estás pidiendo que mienta y no lo voy a hacer”.
Mencionó el hecho con amargura porque “conozco profesionalmente a Stornelli y me jorobó que me hiciera eso en el momento en que me confirmaban que quedaba preso”.
Frente a las preguntas del juez Méndez Signori sobre este episodio, Llorens precisó que nadie le informó formalmente en su indagatoria sobre la posibilidad de acogerse a la ley del arrepentido. La fiscal Fabiana León, en cambio, hizo leer pasajes de las actas de indagatorias anteriores donde constaba que sí se le había mencionado la posibilidad de convertirse en imputado colaborador y así rescatar la imagen de su colega de primera instancia.
Los abogados defensores de Cristina Kirchner y Oscar Thomas, ex director del Ente Binacional Yacyretá, ahondaron en esa actitud que calificaron como “coactiva” de Stornelli, en coincidencia con las críticas que ambos vertieron en las etapas anteriores del proceso sobre la actuación del fiscal y del fallecido juez Claudio Bonadío.
Las reuniones con los empresarios
Consultado sobre el alcance de sus funciones como subsecretario de Asuntos Jurídicos, Llorens explicó que su área intervenía en el control de procedimientos administrativos, incluyendo las readecuaciones de precios en un contexto inflacionario. Admitió haberse reunido con empresarios, aunque aclaró que lo hacía para defender el interés del Estado: “En mi caso era para pelearme con ellos, evitar que una obra se parara, evitar mayores costos”.
“Yo no fui solamente un funcionario, porque nunca dejé de considerarme un militante, tenía un compromiso político con el proyecto y a veces tenía reuniones con empresarios aunque no fuera mi función, porque para mí lo importante era solucionar problemas”, recordó. Para enfatizar ese punto, le respondio a la fiscal Fabiana León que en una oportunidad “fui a apretar a un empresario porque era necesario que cumpliera con los plazos de la obra para que mucha gente tuviera energía”.
Respecto del testimonio de Leonardo Fariña -quien entre 2016 y 2017 lo habría implicado en diversas irregularidades ante el fiscal Stornelli-, Llorens dijo “no lo conozco y quisiera conocerlo para entender el por qué de esos escritos fotocopiados en los que se decía con pelos y señales lo que se hacía o dejaba de hacer en mi secretaría”.
Finalmente, en lo que hace a la independencia de criterio en su función, fue categórico: “Nunca me apretaron para que sacara un dictamen que no coincidiera con mi pensamiento, tuve la suerte de que el ministro De Vido tuviera mucho respeto por mi opinión profesional”. Consultado sobre si alguna vez vio o supo a algún funcionario pidiendo dinero a cambio de alguna decisión, respondió: “Jamás”.
La causa “Cuadernos”, que tramita ante el Tribunal Oral Federal 7 integrado por los jueces Fernando Canero, Enrique Méndez Signori y Germán Castelli, investiga una presunta cartelización de la obra pública y una asociación ilícita compuesta por empresarios y funcionarios entre 2003 y 2015.
