El exfuncionario se conectó vía Zoom desde la cárcel de Ezeiza, pero no respondió preguntas. Actualmente se encuentra internado en el hospital de la unidad penitenciaria, aislado de la población carcelaria, con apenas dos salidas de 15 minutos por día. “Si me preguntan qué día es hoy, no sé, estoy aislado y confundido”, contó ante el tribunal.
“Vivo en un estado de terror permanente a que se abra la puerta del hospital del penal de Ezeiza donde estoy alojado y me manden con la población carcelaria común, donde me consideran ‘un buchón’”, dijo Claudio Uberti en una sala vacía, desalojada de los otros imputados a pedido de la fiscal Fabiana León por las amenazas que el ex titular de la OCCOVI (Órgano de Control de Concesiones Viales) aseguró haber recibido.
El exfuncionario kirchnerista ratificó «plenamente» su condición de imputado colaborador en la causa Cuadernos, aunque su declaración fue interrumpida en varias ocasiones por los defensores que participaban por Zoom, quienes cuestionaron que el “arrepentido” estuviera leyendo sus notas, aunque aclaró, y el Tribunal 7 aceptó, que se trataba de un ayudamemoria.
“Hoy no estoy en condiciones de responder preguntas”, afirmó. Según explicó, se encuentra internado en el hospital del penal de Ezeiza, aislado de la población carcelaria, con apenas dos salidas de 15 minutos por día. “Si me preguntan qué día es hoy, no sé, estoy aislado y confundido”.

“No soy un cobarde, tampoco soy un valiente, estoy sometido a una enorme angustia desde 2007, pero me interesa decir que un arrepentido no es un traidor”, resaltó.
“Cuando mi situación carcelaria esté resuelta, cuando sepa dónde voy a estar alojado y pueda poner en orden mis ideas, me presentaré todas las veces que el Tribunal lo reclame”, concluyó su fugaz indagatoria.
Los abogados de los demás imputados anunciaron que quieren interrogar a Uberti, porque, en caso contrario, se les estaría retaceando el derecho de defensa, y que el ex funcionario les imputa delitos de corrupción y cohecho.
