Durante el juicio oral por la causa Cuadernos, ex funcionarios de Planificación apuntaron contra la falta de pruebas y cuestionaron la veracidad de las anotaciones de Oscar Centeno. Walter Fagyas y Hernán Gómez negaron haber participado en maniobras de recaudación ilegal, denunciaron años de espera judicial y detenciones marcadas por presiones.
Walter Rodolfo Fagyas, ex asesor de la Subsecretaría de Coordinación y Control de Gestión del Ministerio de Planificación Federal, realizó una extensa exposición ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal 7 sobre sus antecedentes técnicos y lamentó “estar acá sentado sólo por dos anotaciones de los cuadernos de Centeno…no sé de dónde sacó que yo recaudaba, no soy psicólogo, no sé qué pasaba por su cabeza”.
“Estoy mencionado 120 veces en 98 fechas en los cuadernos de Centeno, diciendo desde dónde me lleva y hasta dónde voy, pero no llevo una bitácora de mi vida, no recuerdo si alguna de esas citas es correcta, pudieron serlo, pero las que sin dudas no tienen fundamento son esas en las que dice que recaudo dinero y lo llevo con Barattaa los de Daniel Muñoz”, reseñó Fagyas.
“Estuve detenido cinco meses y ocho años esperando sentarme acá para dar explicaciones y a ver si entiendo por qué me vi en esta situación”, quien, según reseñó, le hizo perder, entre otras cosas, la posibilidad de estudiar en el exterior sobre su especialidad en energía, porque su detención coincidió con el momento en el que debería haber viajado.
Fagyas estudió en la Universidad con Roberto Baratta, quien luego lo propuso para la Subsecretaría que ocupó y mantenía una relación cordial con él, que se traducía en que en muchas ocasiones Baratta lo dejaba en su casa cuando salían del Ministerio. Consultado sobre la frecuencia de esos viajes en común, respondió que era “a veces una vez por semana, luego pasaban meses sin irnos juntos, dependía de lo que pasara con la energía, la necesidad de aprovechar el trayecto para conversar”.
En dos de esos viajes, Centeno le atribuyó a Fagyas haber buscado dinero de dos empresas, para luego sacar su porcentaje junto con Baratta y, más tarde, dejar los bolsos repletos de dinero en lo del secretario Daniel Muñoz. “No sé de dónde sacó que yo recaudaba, no hay ninguna prueba de eso, no soy psicólogo, no sé qué pasaba por su cabeza cuando escribió eso. Lo cierto es que el famoso bolso era un portatrajes que yo a veces le prestaba a Roberto porque él no tenía”, dijo mientras lo exhibía ante el Tribunal.
Respondiendo a preguntas de Elizabeth Gómez Alcorta, la defensora de Robeto Baratta, Fagyas negó haber recibido alguna vez órdenes de su jefe para beneficiar a alguna empresa y tampoco haberlo visto exigir o recibir dinero.
“Las únicas pruebas contra mí son fotocopias de un cuaderno”
Hernán Gómez, ex funcionario de la Subsecretaría de Coordinación del Ministerio de Planificación Federal, negó cualquier participación en hechos de corrupción. Relató que siempre prestó servicios bajo las órdenes de Roberto Baratta, pero que sus funciones no incluían ninguna clase de trato con empresarios, “yo no conocía a ninguno”, aseguró.
“Estoy imputado por tres hechos de cohecho. Las únicas pruebas que hay son fotocopias de un cuaderno”, señaló, para agregar que durante el lapso de su detención estuvo muchas horas en calabozos, muerto de frío, soportando presiones para arrepentirse. “Hubiese estado buenísimo tener algo de qué arrepentirse, porque lo que viví no se lo recomiendo a nadie”.
Gómez, quien declaró antes que Fagyas, comparó el proceso con una película para concluir con angustia que jamás se quedó con un peso que no saliera de su sueldo. “Nunca le pedí dinero a nadie, ni le robé un centavo a nadie”, concluyó.
