Un algoritmo para anticipar la violencia: la apuesta de la Justicia entrerriana para llegar antes

El Sistema Interinstitucional de Abordaje de las Violencias (SIAV) incorpora un modelo de predicción temprana del riesgo y suma herramientas para agilizar la protección de las víctimas. Integra información, clasifica riesgos y orienta decisiones para intervenir a tiempo. Un cambio de paradigma: pasar de una Justicia que reacciona a una que se anticipa.

En un contexto de creciente demanda y saturación de los organismos judiciales, el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos (STJER) avanza en la implementación del Sistema Interinstitucional de Abordaje de las Violencias (SIAV), una plataforma interinstitucional que introduce un cambio de enfoque: anticipar el riesgo para intervenir antes de que la violencia escale.

El sistema, actualmente en etapa piloto en los juzgados de familia de Paraná, combina tecnología, criterios jurídicos y trabajo interdisciplinario para ordenar la respuesta estatal frente a denuncias en el marco de la Ley de Violencia de Género y Violencia Familiar.

Del dato disperso a la decisión informada

El punto de partida fue un diagnóstico extendido en todo el país: la información sobre casos de violencia circula de manera fragmentada entre distintos organismos -justicia, salud, policía- y muchas veces se gestiona de forma informal.

El SIAV busca revertir esa lógica mediante una plataforma unificada que permita: centralizar datos, dar trazabilidad a cada caso, y mejorar la coordinación interinstitucional.

Pero su rasgo más innovador está en el módulo de denuncia con predicción temprana de riesgo, que ya se encuentra activo.

Cómo funciona el algoritmo

El sistema incorpora un instrumento de evaluación que permite clasificar las denuncias según nivel de riesgo: alto, medio o bajo.

A diferencia de otras soluciones basadas en inteligencia artificial, el modelo no toma decisiones por sí mismo ni opera como una “caja negra”. Se trata de un algoritmo construido sobre criterios previamente definidos, con validación interdisciplinaria y control institucional.

La herramienta se basa en: 37 preguntas estructuradas, una combinación de respuestas dicotómicas y escalas de frecuencia (Likert), y el análisis de diez dimensiones de riesgo, entre ellas violencia física, psicológica, económica, sexual, digital y conductas de control o amenaza.

El resultado no sólo arroja un nivel global de riesgo, sino también un desglose por dimensiones, lo que permite a la magistratura comprender con mayor precisión la situación.

Además, el sistema sugiere medidas de protección posibles -con carácter orientativo- para facilitar una respuesta más rápida.

Priorizar lo urgente: el foco en los falsos negativos

Uno de los criterios centrales del diseño fue evitar que los casos más graves queden invisibilizados.

Por eso, el sistema está orientado a minimizar los falsos negativos, es decir, a asegurar que las situaciones de alto riesgo sean detectadas desde el inicio, incluso en contextos con escasos recursos técnicos o profesionales.

En una provincia con una fuerte dispersión territorial y numerosos juzgados de paz sin equipos especializados, esta herramienta permite fijar un estándar mínimo de evaluación en todo el territorio.

Un sistema modular que suma protección

El SIAV no se limita a la evaluación de riesgo. Su diseño es modular y prevé la incorporación de nuevas funcionalidades.

En ese marco, uno de los desarrollos más avanzados es el módulo de alojamiento seguro, pensado para garantizar protección inmediata a víctimas en situación de riesgo.

La herramienta permitirá gestionar de forma centralizada y automatizada las solicitudes de alojamiento en: viviendas transitorias, refugios especializados y casas de acogida.

El sistema funcionará integrado al formulario de predicción temprana de riesgo y permitirá que organismos autorizados accedan mediante autenticación segura desde la misma plataforma.

Presentación del Sistema Interinstitucional de Abordaje de las Violencias (SIAV).

Reconocimiento internacional

El proyecto fue recientemente distinguido en el Concurso de Innovación para la Justicia impulsado por el BID y JusLab.

De un total de 108 iniciativas presentadas por poderes judiciales de todo el país, sólo nueve fueron seleccionadas, entre ellas la propuesta desarrollada por el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos junto al equipo de la Startup Data Género.

JusLab es un laboratorio de innovación judicial que promueve el desarrollo de soluciones interdisciplinarias en América Latina, en articulación con BID Lab, el brazo de innovación del Banco Interamericano de Desarrollo.

Desarrollo propio y trabajo interdisciplinario

Uno de los aspectos destacados del SIAV es que fue desarrollado con recursos internos del Poder Judicial, utilizando tecnología de código abierto y articulando equipos de distintas áreas.

En el desarrollo del proyecto participaron las secretarías del STJER, Fernanda Baima y Elena Salomón; un equipo interdisciplinario integrado por Sabrina Medina y Virginia Bravo; el área tecnológica, a cargo de Elena Salomón junto a Elías Flores y Gonzalo Knoll; representantes de la Oficina de Violencia de Género (OVG), Silvana Silguero y Laura Deshayes; y el equipo de gestión conformado por Camila Morend, Débora Grand, Eugenia Schonfeld y María José Vieyra.

Soberanía tecnológica y cambio de paradigma

Más allá de la herramienta concreta, el SIAV plantea una discusión de fondo sobre el uso de tecnología en el sistema judicial: no se trata sólo de incorporar inteligencia artificial, sino de definir institucionalmente los criterios que orientan esas decisiones.

En este caso, el algoritmo no reemplaza a la magistratura, sino que funciona como un insumo que ordena, prioriza y aporta evidencia para decidir.

El cambio es conceptual: pasar de una lógica reactiva a una estrategia preventiva.

“El código también es una forma de decidir”

Consultada por Quorum, la secretaria General del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos, Elena Salomón, sintetizó el sentido del proyecto: “El código es otra forma de explicar el mundo. Y según cómo definimos ese mundo antes de escribir una línea de programación, son las decisiones que después se toman. Por eso, este sistema no es una inteligencia artificial que decide, sino una construcción institucional que fija criterios para intervenir a tiempo”.

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