Marcelo Meis fue distinguido como Doctor Honoris Causa y reivindicó el rol transformador de la Justicia

El reconocimiento de la Federación Iberoamericana de Abogados puso en el centro su trayectoria, pero también la docencia como legado: “Hay profesores que despiertan vocaciones”.

En el Salón Rojo de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, el martes no fue una ceremonia más. Fue, a la vez, un acto institucional y un reencuentro. Un reconocimiento formal -el título de Doctor Honoris Causa otorgado por la Federación Iberoamericana de Abogados (FIA)- y también una escena cargada de memoria, afecto y sentido.

El consejero del Consejo de la Magistratura de la ciudad de Buenos Aires, Marcelo Meis, fue distinguido por su trayectoria en el Derecho, la docencia y la función pública. Pero el eje que atravesó todo el acto fue otro: el de la enseñanza como marca, como legado.

Un auditorio que reflejó al sistema judicial

La ceremonia reunió a una amplia representación del mundo jurídico y político. La mesa de apertura estuvo encabezada por el vicepresidente de la FIA, Leonel Groisman, y el abogado y docente Antonio Travieso.

Entre los asistentes se destacaron la presidenta del Tribunal Superior de Justicia porteño, Inés M. Weinberg, y el juez de ese tribunal, Luis Lozano. También participaron los consejeros Lorena Clienti, Luis Duacastella Arbizu y Rocío López Di Muro.

La presencia institucional se completó con el presidente de la Cámara Contencioso Administrativa, Tributaria y de Relaciones de Consumo, Marcelo López Alfonsín; el juez de primera instancia Mario Olano Melo; la ex presidenta del Consejo y jueza Julia Correa; la titular de la Oficina Anticorrupción, Gabriela Zangaro; el ex consejero Rodolfo Ariza Clerici y la presidenta del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, Magdalena Tato.

También asistieron las legisladoras Aldana Crucitta y Rebeca Fleitas; los ex legisladores Sergio Abrevaya y Alicia Caruso; el director general Adrián Pérez y la titular del Observatorio de la Discapacidad del Poder Judicial, Lucía Burundarena, junto a magistrados, funcionarios, docentes, colegas, familiares y amigos.

La composición del auditorio no fue casual: reflejó el cruce entre academia, justicia y política que caracteriza la trayectoria del homenajeado.

Hubo presencia también de la Lista 5 Volver a San Lorenzo -nómina que integra Meis- dado que estuvo presente el candidato a Presidente del club César Francis, junto a otro reconocido hincha del cuervo, el subsecretario de Defensa del Consumidor y Lealtad Fernando Blanco Muiño.

Obviamente tampoco pasó desapercibida la banda del Mariano Acosta. Acompañaron a Meis al recibir esta distinción el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi y los abogados Gustavo Otero, Luis Maffei, José Luis Ferrer y Jorge Stella.

Un reconocimiento en tiempos de desconfianza

En la apertura, Groisman situó el reconocimiento en un contexto más amplio. Habló de una época atravesada por la desconfianza y el miedo, y definió el acto como un gesto necesario.

“Estos reconocimientos son actos de confianza”, sostuvo. Y precisó que la FIA busca distinguir a quienes, como Meis, no solo tienen una trayectoria consolidada, sino que también representan una apuesta hacia el futuro institucional.

El título, remarcó, no es solo honorífico: implica una responsabilidad de seguir aportando al fortalecimiento del Estado de Derecho.

La frase que ordenó el acto

Pero fue la laudatio de Antonio Travieso la que terminó de darle profundidad al reconocimiento. Su intervención no se limitó a enumerar cargos o antecedentes. Fue, más bien, una reconstrucción de la huella que deja un docente.

“Hoy no sólo distinguimos una trayectoria -dijo-, hoy tenemos un reencuentro”. Y en ese tono íntimo apareció la definición que atravesó toda la ceremonia: “Hay profesores que transmiten conocimientos, y hay otros, más raros, que despiertan vocaciones. El doctor Meis pertenece, sin duda, a esos”.

La frase operó como síntesis. Porque explicó por qué el homenaje excedía lo institucional: Meis no sólo formó profesionales, sino que influyó en decisiones de vida.

Travieso evocó gestos más que contenidos: la forma de mirar, de escuchar, de preguntar. Esa pedagogía que no figura en los programas, pero que marca generaciones.

La palabra de Meis: institución y ciudadanía

Al tomar la palabra, Meis recogió el reconocimiento con una mirada que combinó agradecimiento y definición institucional.

“Soy un ferviente defensor de los logros que hemos conseguido como sociedad argentina”, afirmó. Y, en esa línea, planteó la necesidad de seguir transformando el sistema judicial.

“Tenemos que modernizarlo permanentemente, porque es el destinatario de los derechos de todos”, sostuvo.

Su discurso incorporó también una dimensión histórica. Recordó el proceso de consolidación democrática, el valor de la Constitución y el rol del Poder Judicial como garante de derechos accesibles para todos los ciudadanos.

En ese punto, su intervención se alineó con una idea central: la Justicia no es una estructura abstracta, sino una herramienta concreta que impacta en la vida cotidiana.

Trayectoria, docencia y función pública

La distinción otorgada por la FIA reconoce una trayectoria que articula tres dimensiones: la práctica jurídica, la actividad académica y la función pública.

Pero el acto dejó en claro que, entre esas tres, hay una que ordena a las demás: la docencia.

Porque, como sugirió Travieso, el verdadero diferencial no está solo en lo que un profesor sabe, sino en lo que genera en los otros. En la capacidad de despertar vocaciones, de orientar, de dejar una marca que se proyecta más allá del aula.

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