Cuadernos: José López se sumó a la lista de los arrepentidos que se retractan y no aceptan preguntas

José López declaró ante el TOCF 7 que su acuerdo de colaboración con la fiscalía fue producto del aislamiento, la presión y el miedo. Negó haber integrado una asociación ilícita y dijo que si hubiera estado en otra condición anímica, jamás lo habría firmado.

El ex secretario de Obras Públicas se retractó de la declaración que firmó en agosto de 2018 ante el fiscal Carlos Stornelli, cuando aceptó convertirse en imputado colaborador bajo la ley del arrepentido y aseguró que si hubiera estado en otra condición anímica y de salud, nunca lo habría hecho.

Se evocó preso en Ezeiza por la causa por enriquecimiento ilícito originada en los famosos bolsos con dólares, enfermo, medicado, e imputado en la causa Cuadernos, el 12 de agosto de 2018. “Al día siguiente me citaron a declarar sin que hubiera podido hablar con mi defensor; recién el 14 lo conocí, él tampoco había leído la causa y me recomendó negarme a declarar”.

“Yo veía en la televisión y escuchaba a los otros presos de mi pabellón, que se hablaba de que´no había sortijas para todos´ y se nombraba a empresarios de primer nivel, a muchos de los cuales yo conocía por mi función, que iban presos, o que se arrepentían”, declaró.

El 17 de agosto, tras una audiencia en la causa por enriquecimiento ilícito que se extendió hasta el mediodía, el defensor oficial de Cuadernos se le acercó en Comodoro Py y le dijo que era la última oportunidad que tenía que acusar hacia arriba y no debía mentir. A las 14 entró a la fiscalía de Stornelli y salió a las 23, convertido en arrepentido.

“Si me hubiera encontrado en otra condición anímica y de salud, no hubiera sido arrepentido”, dijo ante el TOF 7. Y agregó que su declaración original presenta interrupciones que van de un tema a otro, con conectores que él no usa en su lenguaje habitual, producto de las idas y vueltas del fiscal a otro cuarto con su defensor durante aquella jornada.

Sin asociación ilícita, sin CFK como jefa

López negó haber integrado una asociación ilícita. Dijo que nunca vio a Cristina Fernández de Kirchner como organizadora de ningún esquema delictivo, ni a Julio De Vido. Se sintió en la necesidad de explicar por qué había dicho que le tenía miedo a la ex Presidente y aseguró que lo que le generaba temor “era su forma de gestionar el gobierno y el miedo a perder mi trabajo, mi única fuente de ingresos.

Sobre la cartelización que se le imputa, también negó haber tenido participación. Describió el funcionamiento de su secretaría como un proceso técnico y legal en el que él firmaba al final de un largo recorrido administrativo. “Siempre actué de acuerdo con la normativa que regulaba mi función”, sostuvo. Respecto a la causa “Sueños Compartidos”, en la que está imputado y que se ventila ante el TOCF 5, dijo haber ordenado auditorías que no revelaron desvíos de fondos y probaron adelantos de obra adecuados a los contratos.

Las condiciones del arrepentido

López también describió el trato que recibió tras sumarse al programa de testigo protegido. Dijo que pasó un año y cuatro meses en la alcaidía de Cavia, donde lo dejaban la comida de toda la semana en un frigobar, que en verano se pudría, y que en dos ocasiones le faltó medicación. «Nadie me revisó», dijo. Después lo trasladaron a una casa de protegidos en Marcos Paz, custodiada por el Servicio Penitenciario Federal. «No tuve ningún beneficio como arrepentido», afirmó.

Cerró su declaración con una frase sin matices: “Soy inocente de todo lo que me imputan”. No aceptó preguntas, ni siquiera de su propia defensa.

Más empresarios que no declaran

Los empresarios Mauricio Pascucci y Marcelo Marcuzzi se conectaron vía Zoom con el tribunal, pero se negaron a declarar y a responder preguntas.

Juan José Luciano, fundador de Luciano S.A., en cambio, eligió declarar para negar que hubiera pagado nunca un soborno. “La empresa la creé yo hace 50 años, hicimos obras en todo el país, durante todos los gobiernos nacionales, provinciales y municipales y niego los hechos que se me imputan, no pagamos coimas”.

Le dedicó un párrafo al financista Ernesto Clarens, de quien dijo que “se conectó con nosotros en 2011, sabiendo que Vialidad demoraba nuestros pagos hasta 10 meses, era ruinoso; él se ofreció a resolver el tema, pero no consiguió nada y nos desvinculamos”. Clarens es quien lo vincula con la trama de presunta corrupción que se investiga en este expediente.

Los defensores vuelven a la carga.

Como ha sucedido en cada audiencia desde que quedó en evidencia que los imputados colaboradores no declararían o se negarían a someterse a preguntas, los abogados de los acusados hicieron reserva de recurrir a Casación y eventualmente a la Corte Suprema por entender que se afecta su defensa en juicio.

De a uno, fueron adhiriendo a los planteos que objetan la instrucción, las supuestas coacciones de las que habrían sido objeto los “arrepentidos”, la catarata de retractaciones de imputados colaboradores y, sobre todo, la imposibilidad de someter a análisis la prueba, los hechos, ante imputados que no responden.

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