La Causa Cuadernos ingresó en etapa de definiciones. José Francisco López, el ex secretario de Obras Públicas de la Nación durante los tres gobiernos kirchneristas, se arrepintió de arrepentirse y cerró abril antes de una ronda de testigos que pasará de Hilda Horowictz, ex mujer de Oscar Centeno, a Miriam Quiroga, ex secretaria clave de Néstor Kirchner.
El Tribunal Oral Federal N° 7 dará inicio a una etapa crucial en el juicio por la Causa Cuadernos con la ronda de testigos de mayo, entre los que se encuentra el esperado testimonio de Hilda Horowictz que mantuvo una relación personal con el ex chofer de Roberto Baratta y que terminó en denuncias judiciales por violencia de género. La mujer afirmó, en declaraciones periodísticas, que había encontrado los cuadernos y que Centeno se quejaba de “las migajas que le dejaba Baratta”.
Otro de los testigos que deberá presentarse este mes es Miriam Quiroga, que fue despedida de la Secretaria General de la Presidencia en el área de Ceremonial luego de la muerte de Néstor Kirchner. Quiroga escribió un libro en el que habló de la corrupción en el Ministerio de Planificación Federal a cargo de Julio De Vido y conoció a la ex mujer de Centeno. Según Horowitcz tuvo acceso a anotaciones de Centeno pero que le habría informado al ex funcionario Roberto Baratta de su existencia.
Baratta es uno de los acusados en la Causa Cuadernos y durante el juicio afirmó que, por pedido del ex presidente Alberto Fernández, hubo empresarios que evitaron mencionarse.

En el día de ayer concluyeron las declaraciones de los imputadores colaboradores. Por ley, los acusados que se arrepintieron de los hechos delictivos realizados, no pueden arrepentirse de sus delaciones. Sin embargo, López aseguró que nunca formó parte de una asociación ilícita y despegó a Cristina Fernández de Kirchner de los hechos investigados.
Pero para la fiscal Fabiana León, el relato válido es el primero en el que López explicó cómo Cristina sabía todos los manejos de recaudación ilegal desarrollados desde el Ministerio de Planificación pues había sido convocado luego de la muerte del Presidente Néstor Kirchner y explicó sobre el mecanismo. En ese momento, López recordó que Cristina le dijo: “Vos podés ser parte del problema o de la solución”. Es que, la familia Kirchner quería saber la participación accionaria de los negocios espurios del gobierno por parte de los empresarios cercanos a la familia presidencial: Lázaro Báez y Cristóbal López, entre otros.
López, quien se desempeñó como funcionario clave durante las gestiones kirchneristas entre 2003 y 2015, es considerado el acusado que más compromete a la expresidenta Cristina Kirchner. En síntesis, bajo la figura de imputado colaborador -o “arrepentido”-, confesó haber integrado el sistema de recaudación ilegal de sobornos provenientes de contratistas del Estado, señalando además a altos funcionarios como organizadores de la maniobra.
El caso de López, un arrepentidos que se arrepintió de arrepentirse, durante el juicio, no es el único caso. Según los investigadores, es un proceso natural. Cuando pasan años de la investigación, los arrepentidos entran a desesperarse e intentan negociar su silencio y arrepentimiento con los jefes de las bandas delictivas.
En otros casos, lo que priorizan es tratar de sobrevivir ante un peligro de venganza. El propio López se explayó en ese punto ante el fiscal Carlos Stornelli cuando recordó que Cristina era una persona muy vengativa y que se lo hizo saber a un ex funcionario que se había revelado: Daniel Varizat, protagonista de un extraño accidente de tránsito a comienzos de la gestión Kirchner en la provincia de Santa Cruz.
