En busca de un freno para la ciberludopatía infantil

El proyecto de ley presentado por la diputada Karina Banfi establece distintas modificaciones a leyes vigentes y apunta a la restricción publicitaria para detener la expansión de las apuestas online entre los jóvenes argentinos.

Los números no mienten. El aumento de la ludopatía entre niños y adolescentes ya es parte de la realidad argentina. En ese marco, la diputada Karina Banfi presentó un proyecto que introduce cambios en la Ley de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes y en la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual con el objetivo de, entre otras cosas, desterrar a los “famosos” de las publicidades de las casas de apuestas.

El espíritu del texto reside en la protección de la salud mental y física frente a un fenómeno que, la diputada de origen radical califica, como una emergencia de escala global. Bajo esa lógica, en los fundamentos de la propuesta, Banfi sostiene que “la ludopatía y los comportamientos compulsivos hacia los juegos de apuesta online se han transformado en un asunto de alta gravedad y preocupación mundial”. El proyecto advierte que Argentina atraviesa esta realidad de forma aguda, donde la facilidad de acceso a las plataformas digitales acelera el desarrollo de patologías entre los niños.

El fin de la publicidad con influencers y deportistas

Uno de los pilares del proyecto radica en la prohibición total de la publicidad dirigida a menores de 18 años. El articulado veda cualquier anuncio, promoción o acción de fidelización que utilice figuras infantiles, animaciones, deportistas o personalidades influyentes para referenciar prácticas de azar.

La legisladora destaca que “las tendencias adictivas del juego y las apuestas virtuales (ludopatía digital o ciberludopatía) han despertado la preocupación de padres que han visto cómo sus hijos comprometieron finanzas domésticas”. Asimismo, menciona la alerta de los docentes, quienes observan en las aulas el ensimismamiento de los alumnos en sus dispositivos conectados.

Una nueva definición legal

La iniciativa incorpora definiciones precisas para combatir este flagelo. Define a la ludopatía digital como “un desorden conductual que se manifiesta a través de un impulso irrefrenable por las apuestas a pesar de las consecuencias negativas”. Bajo esta lógica, se buscar prohibir el acceso y la permanencia de menores de edad en plataformas de juegos de azar, tanto en entornos físicos como virtuales.

La autora atribuye esta urgencia con datos del ámbito científico. Explica que la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó a los trastornos del juego en su Clasificación Internacional de Enfermedades en 2022.

En ese sentido, asegura: “Estamos hablando de un comportamiento compulsivo y patológico que, con el avance de la digitalización, no ha hecho sino exacerbarse y comprometer especialmente a quienes son principales usuarios de las nuevas tecnologías: niños, niñas y adolescentes”.

La “futbolización”

La propuesta presta especial atención al vínculo entre el deporte y las apuestas. El texto menciona el fenómeno de la “futbolización”. En ese marco pone de manifiesto la relación idílica que construyen los jóvenes y los niños con los deportistas de manera muy particular. Banfi enciende una alerta y asegura que esa pasión y admiración pueden convertirse en una trampa que se pone en funcionamiento mediante un simple “click” y que pueden terminar por disparar comportamientos patológicos que alimentan negocios millonarios en detrimento de la economía familiar.

El proyecto subraya cinco factores que popularizan estas plataformas entre los adolescentes: la publicidad agresiva en redes sociales, la falta de regulación nacional, la facilidad de uso de billeteras virtuales, la disponibilidad de las aplicaciones durante las 24 horas y el libre acceso a los sitios de apuestas.

Legislación comparada

La iniciativa cita el caso de Italia, que en 2018 aprobó el “Decreto Dignidad” para prohibir de forma férrea los anuncios de apuestas. También toma como referencia la guía británica de la Autoridad sobre Estándares de Publicidad, que introduce el concepto de “fuerte atractivo inherente” para proteger a los consumidores jóvenes de contenidos particularmente sensibles.

De igual modo, el proyecto mira hacia Brasil, donde el Consejo Nacional de Autorregulación Publicitaria estableció reglas estrictas de identificación publicitaria y principios de responsabilidad social. El articulado argentino exige que las plataformas adopten mecanismos de restricción etaria y que el Estado monitoree de forma constante la difusión de marketing en la vía pública y redes sociales.

Karina Banfi concluye los fundamentos con un llamado a sus pares para que acompañen la ley ante la “urgencia de actuar desde las políticas públicas ante un problema de salud que está afectando principalmente a niños, niñas y adolescentes”.

El debate parlamentario ahora enfrenta el desafío de regular una industria digital en constante evolución para salvaguardar la integridad de las futuras generaciones.

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