Tras un cuarto intermedio, las defensas de los imputados lo interrogaron acerca de los motivos por los que le entregó a Diego Cabot una caja que no le pertenecía y la razón por la que no denunció judicialmente que Centeno le contó que trasladaba bolsos con dinero como chofer de Roberto Baratta.
Marcos Aldazábal, defensor del ex Subsecretario de Obras Públicas, Roberto Baratta, quiso saber por qué le entregó al periodista Diego Cabot la caja de los cuadernos sin la autorización de Centeno y Bacigalupo contestó: “Porque consideré que el contenido era importante para el país, para usted, para mí, para la Patria y tenía que saberse”.
En cuanto a la razón por la que no denunció el supuesto traslado de bolsos con dinero en el auto oficial del funcionario que le habría confiado Centeno, manifestó que “era una conversación que él podía negar, yo no tenía manera de probarlo y no quería ‘comerme‘ una causa por falsa denuncia”.
Enrique Méndez Signori, presidente del Tribunal Oral Criminal Federal Nº 7, trató de encauzar el interrogatorio puesto que por momentos el testigo pareció molestarse por las preguntas y respondió con un tono ligeramente irrespetuoso, agregando coletillas como “¿está claro?”, “anote lo que le digo”,“no me voy a prestar al juego”, “no perdamos tiempo”, “tengo la mecha corta”.
La “traición” de Bacigalupo
“¿Usted sabía que entregando estos cuadernos podía causar un perjuicio en la vida de Centeno?”, preguntó el abogado de Oscar Thomas al testigo. «Yo no sabía qué le podía pasar a Centeno cuando ese material tomara estado público, pero sí sabía qué era lo que contenía porque él mismo me lo contó”.
Consultado acerca de por qué traicionó la confianza de su amigo y, sin consultarlo, entrega los cuadernos a un periodista que los va a publicar. “Yo lo que evalué fue el daño que se le hizo al país, si Centeno sufre un perjuicio el causante es él, no yo”, respondió.
El testigo consideró “lógico” que Centeno fuera preso como consecuencia de la difusión de los cuadernos “porque durante años anotó todo lo que sucedía con sus viajes, citó cantidades de dinero, estaba conciente de lo que sucedía aunque él no se haya quedado con medio dólar”.
Pese a que uno de los directivos del diario La Nación le dijo cuando aceptó ser filmado para un documental sobre la causa que estaba en una situación riesgosa, “nunca” le ofrecieron custodia y “tampoco sufrí amenazas ni intimidaciones, ni yo ni mi grupo familiar”.
Otro momento de cierta rispidez se produjo entre el defensor del empresario Carlos Wagner, Zenón Ceballos, quien acusó a la fiscal Fabiana León de proporcionarle argumentos al testigo “travistiendo su papel institucional”, frase que despertó la inmediata advertencia del presidente del tribunal quien ordenó al abogado “adecuar su lenguaje al respeto que corresponde”.
El TOC 7 juzga una presunta trama de corrupción en la que empresarios habrían pagado sobornos a funcionarios entre 2003 y 2015, a cambio de recibir concesiones en obra pública en los rubros construcción, energía y transporte; son 20 los funcionarios, entre ellos la ex presidente Cristina Kirchner y 56 ejecutivos, presidentes y gerentes de compañías, la mayoría de los cuales llegaron a este debate oral en condición de “imputados colaboradores”.
