Julio César Silva, encargado del edificio de Recoleta de la familia Kirchner, aseguró que fue maltratado en el juzgado de Bonadio y admitió que en el acta, que firmó sin leer, pusieron en su boca dichos sobre ingresos de bolsos cada 15 días en el edificio que él no declaró.
Una afirmación del encargado del edificio de las calles Uruguay y Juncal cayó como una bomba en la sala Auditorio de Comodoro Py: “Eso que dice que yo declaré que Daniel Muñoz iba al edificio con bolsos y otras personas cada 15 días, eso no es cierto; a lo mejor yo cometí un delito pero firmé el acta sin leerla porque la pasé muy mal, me sentí muy maltratado en el juzgado”.
Consultado acerca de en qué consistieron los malos tratos, respondió: “Me dijeron que habían estado ya en el barrio, que hablaron con los del kiosco de enfrente, que yo estaba ahí para contestar sobre los bolsos y que no me olvidara de que tenía dos hijas”.
El testigo manifestó que se sintió amenazado, porque no entendía “a qué venía” la alusión a sus hijas mujeres, por qué le hablaban de ellas, sólo de las chicas, “cuando tengo tres hijos, las dos nenas y un varón; de él no me hablaron”.
El defensor de Julio De Vido, Maximiliano Rusconi, señaló que era necesario que se investigara lo que sucedió durante esa declaración testimonial que prestó en 2018 en el juzgado de Bonadio, con la presencia del fiscal Stornelli, para verificar si se le endilgaron dichos que no correspondían.
Silva evocó: “Después de mi declaración ante el juez lo pasé muy mal con toda mi familia. Hay muy mal ambiente en el barrio contra la doctora Cristina Kirchner y se juntaba gente en la puerta del edificio cuando yo salía a limpiar para insultarme y decirme ‘vos debés ser otro hijo de mil putas, otro chorro como ellos‘”.
El encargado, quien se definió como “un agradecido a la Argentina, yo soy uruguayo pero la Argentina me dio todo, yo la re quiero”, abusando de la muletilla “¿me explico?” reconoció haber pedido y conseguido trabajo para sus dos hijas en sendos ministerios a través de Daniel Muñoz, secretario de Néstor Kirchner que cobraría relevancia años después cuando trascendieron sus millonarias inversiones inmobiliarias en los Estados Unidos.
Roces entre las defensas y la fiscal
El testigo refirió que con motivo de un allanamiento en el edificio de Uruguay y Juncal por orden de Bonadio, “el comisario que estaba a cargo lo llamó y le dijo que no habían encontrado nada” y que ya podían dar por terminada la diligencia.
La respuesta del magistrado habría sido estentórea, hasta el punto de que Silva dijo haberlo escuchado desde el celular del comisario: “Se van a quedar todo lo que haga falta, hasta que encuentren algo, aunque sea hasta medianoche se van a quedar ahí”.
Intervino entonces por vía remota el juez Fernando Canero, quien preguntó cómo era que había escuchado una voz en el teléfono, si estaba cerca, si tenía puesto el altavoz y fue entonces que pidió la palabra Maximiliano Rusconi para reclamar que Silva había dicho clara y reiteradamente que había oído a quien presuntamente era el juez de instrucción y que no correspondía insistir buscando una respuesta diferente.
El defensor se quejó de que “cuando las defensas queremos hacer lo mismo, no se nos permite, con todo respeto pido que el trato entre las partes sea parejo. Si una pregunta me parece reiterativa y orientativa tengo todo el derecho del mundo de plantearlo”.
La fiscal León manifestó su sorpresa ante la crítica del abogado hacia las preguntas de uno de los jueces que integra el tribunal y subrayó que en todos sus años en la función pública, “jamás critiqué las preguntas de un magistrado porque no corresponde”.
Rusconi estalló: “No es la primera vez que la fiscalía se atreve a descalificar la estrategia de las defensas y no estoy dispuesto a permitirlo. Que la fiscalía haga su trabajo y no se dedique a evaluar el desempeño de las defensas”. El cruce fue tan intenso, que el presidente del TOCF 7, Enrique Méndez Signori, le pidió a Silva que abandonara momentáneamente la sala.
Los cruces entre las partes, que vienen dándose desde audiencias anteriores, tuvieron hoy picos de tensión que alcanzaron hasta al usualmente diplomático Carlos Beraldi, defensor de Cristina Kirchner. Irritado por la inconducencia de las preguntas de la querella y la insistencia en consultar lo que, a su juicio, ya se había preguntado, pidió un trato justo y equitativo.
“Cuando nosotros queremos interrogar, sistemáticamente se nos detiene para decirnos que eso ya se dijo, que no corresponde, que es reiterativo, no tengo más remedio, con todo respeto, que señalar que esa forma cuya de conducir el debate no es la adecuada”, se lamentó el letrado.
La declaración del encargado concluyó y el presidente Enrique Méndez Signori ratificó que el próximo martes declarará Hilda Horovitz, ex pareja del chofer Oscar Centeno.
