“Fábrica de sueños”: la investigación periodística que expuso el lado oscuro de las inferiores del fútbol argentino

El trabajo del periodista de ESPN, Steve Fainaru, ganador del Premio Pulitzer, toma como punto de partida la causa por abusos sexuales en el club Independiente de Avellaneda para investigar cómo funcionan las pensiones del fútbol argentino. A través de testimonios de fiscales, exjugadores, dirigentes y especialistas, concluye que la falta de controles expuso durante años a miles de adolescentes al grooming, la explotación y la violencia sexual.

Miles de chicos dejan cada año sus casas para perseguir el sueño de convertirse en futbolista profesional. En un Messi. En un Riquelme. O en un Di María. Algunos tienen apenas 10 ó 12 años cuando llegan a Buenos Aires para probar suerte en las inferiores de un club grande. Lejos de sus familias, viven en pensiones administradas por las propias instituciones o por particulares, bajo el cuidado de adultos que pasan a ocupar un lugar central en su vida cotidiana. Ese universo, poco conocido fuera del ambiente del fútbol, es el que explora el documental “Fábrica de sueños”, una investigación periodística de ESPN realizada por el periodista estadounidense Steve Fainaru, ganador del Premio Pulitzer en 2008, que utiliza el caso de los abusos sexuales en Independiente para sostener que detrás del éxito del fútbol argentino existe un sistema con escasos controles que deja a miles de chicos expuestos al grooming, la violencia sexual y otras formas de explotación.

El informe parte de la causa judicial que se inició en el año 2018, cuando una serie de denuncias reveló que jugadores de las divisiones inferiores del club de Avellaneda habían sido captados por hombres adultos -entre ellos un árbitro- a través de redes sociales y sometidos sexualmente. La investigación del caso fue realizada por la fiscal María Soledad Garibaldi, quien reconoce que hasta entonces desconocía cómo funcionaban las pensiones donde se alojaban muchos futbolistas juveniles. Lo que en un principio parecía un caso aislado terminó convirtiéndose en la puerta de entrada a una problemática mucho más extensa.

Durante las primeras entrevistas, la fiscalía advirtió que la mayoría de las víctimas compartía un mismo perfil. Eran adolescentes provenientes del interior del país, alejados de sus familias, sin ingresos propios y completamente comprometidos con la idea de llegar al fútbol profesional. Ese contexto de aislamiento y dependencia era aprovechado por los abusadores para acercarse a los chicos mediante maniobras de grooming que comenzaban con conversaciones por redes sociales, seguían con promesas de ayuda, regalos o dinero y, en algunos casos, derivaban en abusos sexuales. Uno de los jóvenes declaró que aceptó mantener relaciones a cambio del dinero necesario para comprar un pasaje y volver a su casa para el Día de la Madre. “En este caso se juntó lo vulnerable con lo perverso”, sintetizó un psicólogo que trabajó junto a la fiscalía.

A medida que avanzaba el expediente, Garibaldi decidió ampliar la investigación para determinar si se trataba de un fenómeno exclusivo de Independiente o si existían situaciones similares en otras instituciones. El trabajo se extendió a siete clubes más y comprendió entrevistas con cerca de 300 futbolistas juveniles. “Llegamos a la conclusión que un 60 por ciento de los chicos en algún momento recibió algún contacto. No digo que ya alguien le pagaba por sexo, pero sí casos de grooming, donde los contactaban para generar confianza y después les podían hacer alguna propuesta. Algunos piden fotos de partes íntimas o esos adultos les mandan a ellos. Hay de todo un poco”, afirma la fiscal en la investigación de ESPN.

La fiscal María Soledad Garibaldi entrevistó a más de 300 futbolistas juveniles y aseguró que “el 60 por ciento en algún momento recibió un contacto”.

Para el entonces procurador general bonaerense, Julio Conte Grand, el caso también dejó al descubierto las dificultades de investigar delitos que involucran a uno de los ámbitos con mayor peso social en la Argentina. “El fútbol es sagrado. En una organización con mucho poder, todas las actividades vinculadas a despejar el velo es complejo”, sostiene. Esa complejidad, agrega la investigación, quedó reflejada en un expediente atravesado por filtraciones que permitieron destruir pruebas, amenazas contra la propia Garibaldi y un proceso que duró varios años antes de llegar a las primeras condenas.

Cinco de los acusados terminaron admitiendo su responsabilidad penal, mientras que un sexto imputado, un árbitro de las divisiones inferiores, eligió afrontar un juicio oral sosteniendo que las relaciones habían sido consentidas. El tribunal rechazó ese argumento y concluyó que las víctimas se encontraban en un estado de extrema vulnerabilidad que impedía hablar de un consentimiento libre. Para Fainaru, esa sentencia terminó consolidando la principal hipótesis de la investigación: los abusos detectados en Independiente no fueron el resultado de hechos aislados, sino la consecuencia de un contexto que facilitó que adolescentes alejados de sus familias y sin redes de contención quedaran expuestos a adultos que aprovecharon esa situación para captarlos y explotarlos. A partir de esa conclusión, “Fábrica de sueños” amplía el foco para analizar cómo funciona el sistema de pensiones y por qué, según la investigación, esas condiciones se repiten mucho más allá del caso que conmocionó a Independiente.

Las pensiones por dentro

Si la investigación por los abusos en el club de Avellaneda permitió establecer cómo actuaban los abusadores, el trabajo de ESPN buscó además responder otra pregunta: por qué tantos juveniles quedaban expuestos a esas situaciones. La respuesta llevó al equipo de Steve Fainaru a recorrer distintas pensiones donde viven miles de chicos que dejan todo por perseguir el sueño de llegar a primera.

Uno de los casos que atraviesa el documental es el de Tobías Pérez, un mediocampista de la localidad bonaerense de Vedia que, con apenas 15 años, dejó a su familia para incorporarse a las inferiores de Ferro Carril Oeste (en septiembre de 2025 firmó su primer contrato profesional). Como ocurre con cientos de chicos, el club no podía ofrecerle alojamiento y terminó viviendo en una pensión privada administrada por Gustavo Hernán Chozas, conocido en el ambiente como “El Zurdo”. A través de su historia, el informe muestra cómo viven en habitaciones superpobladas y con escasez de comida.

La investigación también recupera el testimonio del ex jugador de la selección Argentina, Pablo Zabaleta, quien recuerda sus años en la pensión de San Lorenzo. Zabaleta cuenta que compartía habitación con otros cinco jugadores, que la comida muchas veces no alcanzaba y que, de los cerca de 300 chicos que pasaron por ese lugar, apenas cinco o seis lograron llegar al profesionalismo. “Lo he visto, lo he vivido. Muchos chicos por desgracia terminan siendo muy vulnerables a situaciones ajenas en donde muchas veces es muy complejo y muy difícil”, afirma.

El caso de Independiente no fue el único. El documental también recuerda la denuncia por abusos ocurrida en 2018 en el Club Atlético Mac Allister, de La Pampa, donde el entrenador “Patilla” Kruber terminó condenado por atacar sexualmente a varios jugadores juveniles. Una de las escenas más impactantes del informe es la reproducción del audio grabado por Julieta Echenique, madre de una de las víctimas, durante una conversación con el ex jugador de Estudiantes de La Plata, Patricio Mac Allister, a quien le reclamaba que denunciara los hechos. “Esto pasa en todos lados. Yo lo vi en cinco clubes”, reconoce el dirigente, mientras intenta explicar por qué el club no avanzaría con la denuncia.

El trabajo también cita un relevamiento realizado en 2019 por la entonces Superliga, que contabilizó más de mil chicos viviendo en pensiones de clubes y detectó múltiples irregularidades, desde la ausencia de autorizaciones de los padres hasta residencias con adolescentes hacinados y condiciones edilicias deficientes. A ese diagnóstico se sumaron las inspecciones realizadas por el Consejo de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Ciudad de Buenos Aires, que encontraron alojamientos prácticamente inhabitables y otros donde incluso se investigaban denuncias de explotación sexual. Para la periodista de La Nación, Lorena Oliva, que investigó el funcionamiento de estas residencias, el problema persistió durante años porque “las pensiones de fútbol son las únicas instituciones que tienen niños a su cargo sin que ningún organismo controle o regule lo que pasa en cada una de ellas”.

Aunque en 2025 la Legislatura porteña aprobó una ley para regular las pensiones administradas por clubes y por particulares dentro de la Ciudad de Buenos Aires, la norma no alcanza a la provincia ni al resto del país. Por eso, el cierre vuelve al caso que dio origen a toda la investigación. Fernando Langenauer, quien coordinaba las inferiores de Independiente cuando estalló el escándalo y luego creó una organización para asistir a víctimas de violencia sexual, sostiene que poco ha cambiado: “La mayoría de estos chicos pasaron por pensiones. Esos chicos que estaban levantando la Copa del Mundo… ¿Cuál es el costo? ¿Por qué todos sufren? Algo tiene que cambiar”.

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