Magistrados de Argentina, Uruguay y Paraguay participaron de una jornada de reflexión organizada por el Congreso Judío Latinoamericano. Reivindicaron el valor de la memoria, advirtieron sobre los riesgos de los discursos de odio y coincidieron en que la defensa de las minorías es un pilar de la democracia.
El sábado se cumple el 32° aniversario del atentado terrorista contra la sede de la AMIA, que dejó 85 muertos y cientos de heridos. Anticipándose a la fecha, magistrados de las cortes supremas de Argentina, Uruguay y Paraguay participaron de una jornada de reflexión sobre antisemitismo y discriminación en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.
El encuentro fue organizado por el Congreso Judío Latinoamericano (CJL) junto con la DAIA, la AMIA, la Comunidad Judía del Paraguay y el Comité Central Israelita del Uruguay, y reunió a jueces, funcionarios judiciales, especialistas y sobrevivientes del atentado para analizar el rol de la Justicia frente a los discursos de odio y la importancia de preservar la memoria.
Durante la apertura, el decano de la Facultad de Derecho de la UBA, Leandro Vergara, sostuvo que “el odio no distingue, por eso la respuesta al odio no puede ser de una sola comunidad” y aseguró que “las velas del 18 de julio en estos años no se apagaron y no se apagarán”.
En la misma línea, el director ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano, Claudio Epelman, recordó que las tragedias como el Holocausto no comenzaron con los campos de exterminio, sino con procesos previos de segregación y discriminación.
“Quienes estudiaron el Holocausto nos enseñan que no comenzó en Auschwitz sino con la segregación y discriminación a los judíos en los años previos. Ese proceso terminó en la cámara de gas”, afirmó.


La memoria como garantía democrática
Uno de los ejes centrales de la jornada fue el papel de la memoria como herramienta para prevenir la repetición de hechos de odio y violencia.
El presidente de la Corte Suprema argentina, Horacio Rosatti, sostuvo que una democracia no se define únicamente por el gobierno de las mayorías.
“Lo que la distingue es cómo trata esa sociedad a las minorías, a los más vulnerables”, afirmó.

Además, destacó que la “memoria ejemplar” es aquella que permite aprender del pasado para construir el presente y evitar que se reproduzcan las mismas matrices de violencia.
Por su parte, el juez de la Cámara Federal de Casación Penal Mariano Borinsky advirtió que “la impunidad nunca puede convertirse en una resignación” y señaló que la memoria solo adquiere sentido cuando se traduce en instituciones más sólidas y un compromiso efectivo con la verdad.


Una mirada regional
La ministra de la Suprema Corte de Justicia de Uruguay, Bernadette Minvielle Sánchez, remarcó que los delitos de odio afectan a comunidades enteras y sostuvo que la respuesta judicial debe contemplar esa dimensión colectiva.
En tanto, el ministro de la Suprema Corte de Justicia de Paraguay, Manuel Ramírez Candia, afirmó que los actos antisemitas “no solamente atentan contra la libertad religiosa, sino contra una gran cantidad de derechos humanos”.
El cierre estuvo a cargo del secretario general del Congreso Judío Latinoamericano, Jorge Knoblovits, quien sintetizó el espíritu de la jornada al afirmar que “donde hay un derecho de las minorías hay una obligación de las mayorías: garantizar que ese derecho sea respetado”.


