El fiscal rechazó el pedido de nulidad que la defensa del financista presentó contra la reconstrucción de la noche en que su ex socio, Francisco Hauque, fue detenido con droga y un arma en su camioneta. Sostiene que la diligencia demostró que era materialmente posible colocar los elementos secuestrados en el Audi Q8 sin ser advertido.
Francisco Hauque, financista y socio de Piccirillo, fue detenido el 17 de enero de 2025 en las inmediaciones del Palacio Duhau junto a su pareja. En el interior de su camioneta se hallaron más de un kilo de cocaína y un arma. La Justicia comprobó que ese operativo fue una emboscada ordenada por Piccirillo, a quien Hauque le debía seis millones de dólares, y ejecutada a través del ex policía federal Carlos “El Lobo” Smith.
La reconstrucción realizada el 10 de junio pasado por orden de la Sala II de la Cámara federal, buscaba establecer “si Elías David Piccirillo pudo haber colocado en el interior del rodado marca ‘Audi’, modelo Q8” los elementos de interés, con la aclaración de que la diligencia debía limitarse “al segmento del hecho apuntado por la defensa, que comprende el recorrido en el vehículo”.
El resultado, según el propio informe, fue que “resultó posible depositar los paquetes de interés tanto en el interior del baúl […] como así también debajo de la butaca del conductor”. Picardi recordó además que un informe previo de Gendarmería Nacional ya había señalado que “desde el asiento trasero del vehículo Audi Q8 es posible acceder al baúl”, por lo que consideró que dos peritajes independientes coincidieron en la viabilidad material de la maniobra.

Los planteos de la defensa de Piccirillo
Los abogados de Piccirillo habían presentado tres escritos entre el 3 y el 4 de agosto: uno pidiendo la conservación y entrega de los registros de la reconstrucción, otro planteando la nulidad de la diligencia y un tercero solicitando una nueva reconstrucción o, en subsidio, la ampliación de la ya realizada.
Entre los cuestionamientos figuraban que la maniobra no fue ejecutada por el propio Piccirillo sino por un actor de similares características físicas; que no se instaló una cámara a la altura del espejo retrovisor; la falta de cronometración desagregada; diferencias de peso y espesor entre los objetos originales y las réplicas utilizadas; y dudas sobre si el abrigo empleado en el ensayo tenía o no bolsillos interiores.
Por qué Picardi descartó la nulidad
El fiscal calificó a la nulidad como “un remedio de última ratio, de interpretación restrictiva”, que exige tanto un vicio expresamente sancionado por la ley como la demostración de un perjuicio concreto, requisitos que, sostuvo, la defensa no satisfizo. En su dictamen equiparó los reparos planteados a «preferencias metodológicas insatisfechas» antes que a vicios nulificantes.
Respecto de las objeciones, Picardi respondió que la ejecución por un actor de contextura similar no violó ningún derecho de Piccirillo, y la no reproducción del interior donde Piccirillo, Hauque y sus mujeres cenaron esa noche, no afectaba en nada la medida de prueba porque excedía su objeto.

Sobre el rodado sustituto utilizado, el fiscal remarcó que fue la propia defensa la que lo aportó y consintió su uso, y que las mediciones del espacio entre la bandeja portaobjetos y el respaldo trasero, superaban el espesor del paquete cuestionado (6 cm), sin que la defensa hubiera acreditado que esa noche el respaldo estuviera reclinado.
Picardi concluyó que “ninguno de los reparos alcanza el umbral de la nulidad” y que varias de las deficiencias invocadas son atribuibles a decisiones de la propia defensa, como el vehículo sustituto que aportó o el horario que consintió. En ese sentido, sostuvo que “el verdadero agravio de la defensa no es la existencia de un vicio, sino que la diligencia arrojó un resultado adverso a su tesis”.
La fiscalía también se opuso a repetir la reconstrucción
El fiscal también rechazó el pedido de repetir o ampliar la medida. Argumentó que la defensa “no incorporó un elemento nuevo que altere las variables conocidas” y que varias de las condiciones reclamadas, como el trayecto, el lapso de detención, la nocturnidad y la modalidad de portación de los objetos, ya habían sido puestas a prueba, incluso bajo variantes propuestas por la propia defensa.
Para Picardi, exigir una repetición exacta de todas las circunstancias de esa noche haría de la reconstrucción “una prueba de cumplimiento imposible”. Como los planteos de nulidad y de repetición de la diligencia deben ser resueltos por el juzgado, previo dictamen de la fiscalía, Picardi remitió las actuaciones al juzgado federal 11 que subroga Ariel Lijo para que decida al respecto.
