Con más de medio siglo de ejercicio profesional, el senador riojano Juan Carlos Pagotto se convirtió en una de las principales referencias jurídicas de La Libertad Avanza en el Congreso. Su trayectoria, del menemismo al oficialismo libertario, estuvo atravesada por el derecho penal, la defensa del federalismo y una concepción de la política que no siempre coincidió con las decisiones de su propio espacio.
Abogado penalista, hombre del peronismo menemista y, en los últimos años, una de las voces jurídicas de mayor peso dentro del bloque de La Libertad Avanza (LLA). Juan Carlos Pagotto construyó una trayectoria que combinó más de cinco décadas de ejercicio profesional con una extensa participación en la vida política e institucional de La Rioja. Su llegada al Senado de la Nación en 2023 lo ubicó en un lugar estratégico para el tratamiento de algunas de las principales reformas judiciales impulsadas por el gobierno de Javier Milei.
Presidente de las comisiones de Justicia y Asuntos Penales, de Acuerdos y de la Bicameral Permanente de Trámite Legislativo, Pagotto tuvo intervención directa en debates vinculados con el Régimen Penal Juvenil, las reformas al Código Penal, la designación de magistrados y el control parlamentario de los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU).
Sin embargo, su pertenencia al oficialismo no le impidió expresar diferencias con algunas decisiones del Poder Ejecutivo. En una extensa entrevista concedida a Quorum, había defendido la independencia de criterio de los legisladores, cuestionado la postulación de Ariel Lijo para integrar la Corte Suprema y reivindicado la necesidad de recuperar la calidad del debate parlamentario.
El senador falleció este martes 29 de septiembre, a los 74 años, en su residencia particular de La Quebrada, en la capital riojana. Dos semanas antes había permanecido internado por una afección cardíaca, circunstancia que motivó su ausencia durante el tratamiento del proyecto Inocencia Fiscal II. No obstante, el 24 de septiembre había regresado al recinto para participar del debate sobre la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, donde defendió la iniciativa oficialista y exhortó a aprobarla para ver “cómo camina”.
Tras conocerse su fallecimiento, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, lo despidió públicamente y lo definió como “un luchador de la libertad de La Rioja y nuestro país”. Su mandato en la Cámara alta se extendía hasta 2029, con lo cual su banca será ocupada por Claudia Cecilia López una vez cumplidos los procedimientos formales correspondientes.
Más de medio siglo en los tribunales: el origen de un penalista
Aunque nació en Mendoza, Juan Carlos Pagotto se definía como “riojano desde la cuna”. Proveniente de una familia de abogados de amplia trayectoria en la historia judicial provincial, ejerció la profesión durante más de 52 años y participó en causas penales de fuerte repercusión pública.
Entre sus intervenciones más conocidas se encuentra la defensa del ex comisario Domingo Vera, condenado a prisión perpetua por los homicidios de los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Rogelio Gabriel Longueville, en el denominado Caso Estrella.
También integró equipos de defensa técnica en la Megacausa Menéndez, donde representó al ex juez federal de La Rioja Roberto Catalán y a Roberto Ganemen, ambos vinculados a procesos por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar.
Su recorrido profesional, atravesado por litigios complejos y controversiales, contribuyó a consolidar una mirada particular sobre el ejercicio de la abogacía y la función del derecho penal.
En una reflexión sobre su trayectoria en los tribunales, Pagotto resumió aquella experiencia con una frase que también permitía comprender su personalidad como litigante: “Toda mi vida profesional ha sido pelear contra las paredes, contra los molinos de viento. Ninguna cosa fácil me tocó”.
Del menemismo a La Libertad Avanza: una historia política con raíces riojanas
La participación de Pagotto en la vida pública comenzó mucho antes de su llegada al Congreso nacional.
Entre 1974 y 1976 se desempeñó como jefe del Departamento de Asuntos Legales del banco provincial, cargo del que fue cesanteado durante el gobierno de facto y al que fue reincorporado en enero de 1984.
Con el retorno de la democracia, integró la Convención Constituyente provincial entre 1985 y 1986. Posteriormente, fue diputado provincial por el departamento de Chilecito durante el período 1993-1997.
Históricamente vinculado con la Juventud Peronista y la denominada “generación intermedia”, mantuvo una estrecha amistad con la familia Menem, particularmente con el ex presidente Carlos Saúl Menem y el ex senador Eduardo Menem.
Tras finalizar su mandato legislativo en la década del noventa, cuando llegó a conformar un bloque unipersonal, decidió alejarse de la política activa para concentrarse en el ejercicio privado de la abogacía.
Su regreso a una candidatura nacional se produjo de manera imprevista en 2023. Ante la decisión de Eduardo Menem de no encabezar la lista de senadores de La Libertad Avanza por La Rioja, fue este último quien propuso a Pagotto para liderar la boleta.
La propuesta libertaria obtuvo el 32,36% de los votos en las elecciones generales de ese año y le permitió acceder a una banca en la Cámara alta.
Pagotto explicaba su acercamiento al espacio de Javier Milei a partir de las coincidencias que encontraba entre las propuestas del economista y las reformas impulsadas durante la década de 1990. En paralelo, manifestaba un fuerte rechazo al kirchnerismo, al que consideraba una corriente incompatible con la doctrina del peronismo original.
Para el senador, aquella tradición política respondía a una concepción «humanista y católica», fundada en los principios de La comunidad organizada.
El hombre de las comisiones: su influencia en la agenda judicial del Senado
Pese a incorporarse a una Cámara alta en la que La Libertad Avanza contaba inicialmente con una marcada minoría de bancas, Pagotto logró ocupar posiciones relevantes dentro de la estructura parlamentaria del oficialismo.
Su experiencia como penalista lo convirtió en una referencia técnica para el tratamiento de proyectos judiciales y reformas institucionales.
Desde la presidencia de la Comisión de Justicia y Asuntos Penales, intervino en discusiones vinculadas con el nuevo Régimen Penal Juvenil y las modificaciones al Código Penal.
También encabezó la Comisión de Acuerdos, uno de los ámbitos de mayor relevancia institucional del Senado, encargado de examinar y dictaminar sobre los pliegos remitidos por el Poder Ejecutivo para la designación de magistrados y otros funcionarios que requieren acuerdo parlamentario. Durante su gestión, la agenda estuvo atravesada por el impulso de cerca de 200 pliegos de jueces y fiscales.
A estas responsabilidades se sumó la presidencia de la Comisión Bicameral Permanente de Trámite Legislativo, órgano encargado del control parlamentario de los DNU emitidos por el Poder Ejecutivo. En ese ámbito participó de la revisión de aproximadamente 90 decretos.
Su actividad legislativa también comprendió la integración de las comisiones de Asuntos Constitucionales, Defensa Nacional, Seguridad Interior y Narcotráfico, Derechos y Garantías, y Salud.
En materia penal, trabajó junto a distintos juristas en iniciativas vinculadas con la reducción de la edad de imputabilidad, una propuesta que defendía bajo el argumento de que el acceso de los adolescentes a las nuevas tecnologías había modificado sus niveles de información y conciencia sobre las consecuencias de sus actos.
Asimismo, colaboró en proyectos relacionados con la prevención del lavado de activos y la actualización de la legislación punitiva.
Su concepción del derecho penal se apoyaba en la necesidad de encontrar un equilibrio entre dos exigencias: proteger a la sociedad frente a la criminalidad y, al mismo tiempo, resguardar al individuo del ejercicio arbitrario del poder estatal.
“No somos manada”: las definiciones que dejó en su entrevista con Quorum
Más allá de su participación en la agenda legislativa del oficialismo, Pagotto sostenía una mirada institucional que, en determinadas circunstancias, lo llevó a diferenciarse de las posiciones de su propio bloque.
Durante una extensa entrevista concedida a Quorum, abordó cuestiones vinculadas con la técnica legislativa, la división de poderes, el funcionamiento del Congreso y la relación entre la política y la economía.
Una de sus principales preocupaciones era la calidad de las normas que sancionaba el Parlamento.
“El derecho es lenguaje”, sostenía al explicar que las leyes constituyen herramientas de comunicación destinadas a encauzar las conductas sociales mediante disposiciones coercitivas.
Para desarrollar esa idea, recuperaba el histórico debate entre los juristas Sebastián Soler y Genaro Carrió sobre la utilización del lenguaje jurídico. Mientras el primero defendía la necesidad de emplear términos técnicos rigurosos y precisos, el segundo promovía una formulación más simple y comprensible para el ciudadano común.
Pagotto advertía que la aprobación apresurada de normas o las deficiencias en su redacción podían generar vacíos interpretativos que terminaban trasladando al Poder Judicial decisiones que, en su opinión, correspondían al legislador.
Por ese motivo, reivindicaba el sistema bicameral como una instancia indispensable para revisar, discutir y perfeccionar técnicamente los proyectos de ley.
Una de las definiciones más relevantes de aquella conversación estuvo relacionada con las postulaciones impulsadas por el Gobierno para cubrir las vacantes en la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Pese a su pertenencia a La Libertad Avanza, Pagotto expresó abiertamente su desacuerdo con la candidatura del juez federal Ariel Lijo.
Al justificar su posición, recurrió a una expresión del propio presidente Javier Milei: “Como dice Javier Milei, ‘no somos manada’”.
La frase sintetizaba su postura respecto del funcionamiento de los bloques parlamentarios y la necesidad de preservar la autonomía del Poder legislativo.
En esa misma línea, cuestionaba que la búsqueda de consensos con otros espacios políticos pudiera interpretarse automáticamente como una “traición” y defendía la importancia de recuperar el debate institucional como herramienta para la construcción de acuerdos.
La política por encima de la economía
Otra de sus definiciones estuvo vinculada con el papel de la política en la organización del Estado.
Frente a las interpretaciones que colocaban a la economía como eje excluyente de las decisiones públicas, Pagotto reivindicaba la importancia de la educación y la filosofía en el desarrollo de una sociedad.
“Quien decide cuál es la economía que va a primar es la política”, afirmaba, al sostener que las decisiones económicas debían responder a una concepción más amplia sobre el rumbo del país.
Desde esa perspectiva, consideraba que la educación constituía uno de los pilares fundamentales para el crecimiento nacional y ubicaba a la filosofía como una disciplina necesaria para orientar las decisiones del Estado.
El federalismo y su mirada sobre La Rioja
Su identificación con La Rioja también atravesó buena parte de su discurso político.
Pagotto mantuvo una posición crítica frente a la administración del gobernador Ricardo Quintela, particularmente en cuestiones relacionadas con el funcionamiento del sistema de salud, la situación salarial de los empleados públicos, las condiciones de la fuerza policial y la emisión de la cuasimoneda provincial denominada “Chacho”.
En contraposición, proponía repensar el federalismo argentino a partir de las necesidades del siglo XXI, con un modelo que favoreciera el desarrollo de la iniciativa privada y redujera la dependencia estructural del empleo público.
Para explicar su concepción sobre las transformaciones sociales, solía recurrir a una frase del dramaturgo Bernard Shaw: “El conformista se adapta al mundo y el inconformista adapta el mundo a él. Todos los avances se deben a los inconformistas”.
Era una referencia que también utilizaba para expresar su propia manera de entender la participación política y la necesidad de cuestionar estructuras que consideraba agotadas.
Una trayectoria entre el derecho, la política y las instituciones
La muerte de Juan Carlos Pagotto deja una vacante relevante para el oficialismo en el Senado, particularmente por las responsabilidades que había asumido en las comisiones vinculadas con la agenda judicial y el funcionamiento institucional del Congreso.
Su recorrido reunió distintas etapas de la historia política argentina: desde su militancia en el peronismo y su cercanía con la familia Menem hasta su incorporación a La Libertad Avanza, pasando por más de medio siglo de ejercicio de la abogacía.
En su paso por la Cámara alta, defendió las reformas penales impulsadas por el Gobierno, participó de discusiones centrales para la Justicia y sostuvo una posición favorable a la claridad del lenguaje normativo, la división de poderes y el debate parlamentario.
Pero también dejó definiciones que trascendieron su pertenencia partidaria. Entre ellas, aquella con la que explicó ante Quorum su decisión de no acompañar automáticamente todas las propuestas del oficialismo: “No somos manada”.
Una expresión que permite recuperar una de las características de su trayectoria política: la reivindicación de la independencia de criterio, incluso dentro del espacio que representaba.
