El ex consejero encabeza junto a Magdalena Laíño una lista que obtuvo 163 votos en 2022 y ahora busca capitalizar un escenario dividido. Menos peso de las entrevistas en los concursos, rechazo rápido de denuncias contra jueces y defensa de la Justicia Nacional, entre sus principales propuestas.
En una elección atravesada por la división de uno de los espacios históricos de la magistratura, Compromiso Judicial tiene un objetivo diferente al de sus competidores: transformar su piso electoral en una oportunidad para crecer.
La agrupación obtuvo 163 votos en 2022, detrás de los 286 de la Bordó y los 230 de la Celeste. Cuatro años después, aquellos tres espacios se convirtieron en cuatro listas por la fractura de esta última y la matemática del sistema D’Hondt abre un escenario diferente.
Compromiso Judicial llega además con un candidato que ya conoce el Consejo desde adentro.
Juan Manuel Culotta, juez Federal en lo Criminal y Correccional de Tres de Febrero, integró el organismo entre 2018 y 2022 y presidió durante ese período la Comisión de Selección de Magistrados y Escuela Judicial.
Lo acompaña Magdalena “Maggie” Laíño Dondiz, integrante de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional.
La propuesta busca instalarse como una alternativa con perfil técnico, alejada de alineamientos partidarios y concentrada en problemas propios del funcionamiento del Poder Judicial.
El desafío será comprobar cuánto espacio existe entre los jueces para esa identidad y si la fragmentación de sus adversarios puede permitirle superar el resultado de hace cuatro años.
Culotta, un candidato que ya conoce el Consejo
Culotta comenzó su carrera judicial en 1986 y lleva más de dos décadas como magistrado federal de primera instancia. Pero para esta elección su principal antecedente político-institucional es otro: ya ocupó una silla en el Consejo de la Magistratura.
Su paso por la presidencia de la Comisión de Selección le permitió intervenir directamente en uno de los terrenos que ahora pretende reformar: los concursos mediante los cuales se confeccionan las ternas de candidatos a jueces.
Laíño aporta otro componente a la fórmula. Su pertenencia a la Justicia Nacional penal coloca en un lugar central uno de los temas que atraviesan esta campaña: la discusión sobre el eventual traspaso de los fueros nacionales a la Ciudad de Buenos Aires.
En tercer lugar aparece Germán Sutter Schneider, integrante del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°2 de Rosario y directivo de la Asociación de Magistrados. Su presencia incorpora a la lista la experiencia de una jurisdicción particularmente atravesada por el narcotráfico y el crimen organizado.
La nómina se completa con María Florencia Massa y Jorge Sobrino Reig, mientras que entre los suplentes aparecen, entre otros, Alicia Vence, Maximiliano Caia, María Paula Marisi y Julián Ercolini.
Una discusión sobre cuánto vale una entrevista
Una de las propuestas más concretas de Compromiso Judicial apunta directamente al corazón de los concursos para seleccionar magistrados. La lista propone limitar a entre 5 y 10 puntos el valor de la entrevista personal que atraviesan los candidatos durante el proceso de selección.
Detrás de una discusión que parece técnica existe un planteo político.
Para el espacio, un peso excesivo de esa instancia permite modificar el orden que los postulantes consiguieron a partir de sus antecedentes y del examen de oposición y abre un margen demasiado amplio para la discrecionalidad de los consejeros.
La propuesta busca que el resultado de las evaluaciones objetivas tenga mayor peso a la hora de definir quiénes terminan integrando las ternas que posteriormente son enviadas al Poder Ejecutivo.
No es la única modificación.
También plantea capacitar a los jurados, exigir una vinculación estricta entre su especialidad y la materia del juzgado concursado, crear un banco reservado de exámenes y establecer plazos obligatorios para resolver las impugnaciones.
A eso suma los concursos anticipados, una herramienta que permitiría iniciar el proceso antes de que determinadas vacantes lleguen efectivamente a producirse.
Las denuncias contra jueces, bajo la lupa
Otro de los ejes fuertes de la propuesta se concentra en la Comisión de Disciplina y Acusación. Compromiso Judicial sostiene que una parte importante de las denuncias que llegan al Consejo tienen origen en la disconformidad de litigantes con las decisiones adoptadas por los magistrados y propone recuperar con mayor firmeza el mecanismo del rechazo in limine.
El criterio es que una denuncia dirigida exclusivamente contra el contenido de una sentencia sea descartada rápidamente, porque el ámbito para cuestionar una decisión jurisdiccional son los tribunales superiores a través de los recursos procesales y no un expediente disciplinario.
La contracara es que ese filtro permita concentrar los recursos del Consejo en investigar aquellas denuncias en las que efectivamente pueda existir mal desempeño o una falta grave.
La discusión vuelve a aparecer en prácticamente todas las listas, aunque con diferentes matices: cómo defender la independencia del juez sin transformar al Consejo en un mecanismo de protección corporativa.
La Justicia Nacional como línea roja
En otro punto tampoco hay demasiados matices.
Compromiso Judicial se opone al traspaso de la Justicia Nacional a la Ciudad de Buenos Aires y sostiene que cualquier modificación de su estructura debe contar con participación directa de los magistrados involucrados.
La agrupación plantea que una transferencia puede afectar cuestiones vinculadas con la estabilidad, la inamovilidad territorial y las condiciones salariales y previsionales.
Por eso propone que el Consejo asuma un rol activo mediante mesas de diálogo con los jueces antes de cualquier eventual reorganización.
La presencia de Laíño en el segundo lugar de la lista refuerza ese posicionamiento y busca interpelar a un electorado de la Justicia Nacional particularmente sensible frente a cualquier avance del traspaso.
El sistema acusatorio y otra Justicia Federal
La implementación del Código Procesal Penal Federal aparece como otro desafío para el próximo Consejo.
Para Compromiso Judicial, el cambio hacia el sistema acusatorio no puede reducirse a una reforma procesal. Requiere infraestructura, tecnología, conectividad y una transformación en la manera de trabajar de los tribunales.
La lista reclama inversiones especialmente en el interior y las zonas de frontera, donde las distancias y las carencias tecnológicas pueden convertirse en obstáculos para un modelo basado en audiencias orales.
También propone adaptar los concursos al nuevo paradigma y comenzar a evaluar capacidades relacionadas con la oralidad y la inmediación, habilidades que adquieren mayor relevancia en un sistema adversarial.
Inteligencia artificial y lenguaje claro
La agenda tecnológica incluye además un tema que comienza a instalarse con fuerza dentro del Poder Judicial: la inteligencia artificial.
La propuesta acepta su utilización como herramienta de asistencia y organización, pero establece un límite: no puede sustituir la deliberación humana ni la responsabilidad del juez al momento de tomar una decisión.
Compromiso Judicial incorpora además otro diagnóstico: la distancia entre la Justicia y la sociedad no es solamente un problema de imagen, sino también de comunicación.
Por eso plantea crear una oficina profesional dentro del Consejo que pueda asistir a los magistrados en la comunicación de causas complejas y avanzar en la utilización de lenguaje claro en las sentencias.
La legitimidad judicial, sostiene el espacio, no debe construirse a partir de la búsqueda de popularidad, sino mediante decisiones fundadas, comprensibles y dictadas en plazos razonables.
La oportunidad que abre la división ajena
Más allá de las propuestas, Compromiso Judicial llega a esta elección con un dato político que puede jugar a su favor.
En 2022 obtuvo 163 votos frente a los 230 de una Celeste que entonces concurrió unificada. Esta vez ese espacio presentará dos listas: una encabezada por Walter Venditti y otra por Gabriela Vázquez.
El sistema D’Hondt hace que esa división pueda modificar sustancialmente el reparto de las cuatro bancas.
Para Culotta, entonces, no se trata únicamente de conservar el electorado de hace cuatro años, sino de aprovechar un escenario en el que sus adversarios llegan más fragmentados.
Hay, además, otra variable.
Si Compromiso Judicial logra conservar o incrementar su representación, podría fortalecer su capacidad para funcionar como espacio bisagra dentro de un Consejo en el que las decisiones relevantes requieren construir acuerdos entre sectores con intereses y pertenencias diferentes.
Esa puede ser su principal apuesta política.
Mientras la Bordó intentará defender su predominio y las dos expresiones Celestes deberán resolver también su propia interna, Compromiso Judicial llega con una estructura que no sufrió fracturas y con un candidato que ya conoce el organismo desde adentro.
En una elección de apenas 690 jueces y cuatro bancas en disputa, esa estabilidad puede valer tanto como una buena campaña.
