Lista Celeste: Venditti y Castro buscan sobrevivir a la fractura y sostener el peso de un histórico espacio judicial

La histórica agrupación llega dividida a las elecciones para el Consejo de la Magistratura. El sector encabezado por Walter Venditti y Paula Castro reivindica la identidad original del espacio y propone acelerar los concursos, poner límites a las denuncias contra jueces, federalizar los fueros nacionales y crear una unidad especial para proteger a magistrados amenazados.

La Lista Celeste enfrenta probablemente una de las elecciones más complejas de su historia. No solamente deberá disputar lugares en el Consejo de la Magistratura frente a la Bordó y Compromiso Judicial: también tendrá que competir contra una lista surgida de sus propias filas.

La fractura alteró el tablero de una elección que se resolverá mediante el sistema D’Hondt y convirtió al voto celeste en uno de los principales interrogantes de los comicios del 8 de octubre.

De un lado quedó la Lista N°1, encabezada por Walter Venditti y Paula Castro, que reivindica la continuidad de la estructura histórica del espacio. Del otro, la Lista N°2, que lleva como primeros candidatos a Gabriela Vázquez y Alejo Ramos Padilla.

La ruptura llegó incluso hasta la Junta Electoral de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional (AMFJN), donde se planteó una disputa por la utilización del nombre y los símbolos identificatorios de la agrupación.

Pero detrás de esa pelea aparece una discusión bastante más profunda: quién representa hoy a la Celeste y qué modelo de representación judicial propone cada uno de los sectores que se reconocen como parte de esa tradición.

Venditti y Castro, una fórmula con recorrido judicial y asociativo

La Lista N°1 eligió como cabeza a Walter Antonio Venditti, integrante del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°2 de San Martín y con experiencia como subrogante en otro tribunal oral de esa jurisdicción.

Su trayectoria está especialmente vinculada con la Justicia Federal penal y con el juzgamiento de causas complejas, entre ellas expedientes relacionados con narcotráfico, delincuencia organizada y crímenes de lesa humanidad.

Venditti ya había sido postulado por el espacio para conducir la Asociación de Magistrados y cuenta además con el respaldo del consejero saliente Alberto Lugones, una referencia de peso dentro de la Celeste.

El segundo lugar lo ocupa Paula Castro, titular del Juzgado Nacional en lo Civil N°93, con una carrera iniciada dentro del Poder Judicial en 1994.

Castro aporta otro componente importante para una elección de estas características: conoce desde adentro la política asociativa. Integra el Consejo Directivo de la Asociación de Magistrados desde 2012, condujo su Escuela de Capacitación Judicial y actualmente ocupa la Secretaría de Actas.

La lista se completa, entre sus primeros lugares, con Pablo Daniel Frick, juez Nacional en lo Comercial; Analía Graciela Ramponi, jueza federal de Concordia; y Javier Feliciano Ríos, integrante de un Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional.

La conformación busca equilibrar fueros nacionales y federales y, al mismo tiempo, mostrar representación tanto de la Ciudad de Buenos Aires como del interior.

Las vacantes como problema político

Si hay un diagnóstico que atraviesa prácticamente a todos los sectores que disputan la representación judicial es el de las vacantes.

La diferencia aparece en las soluciones.

La Celeste de Venditti y Castro propone establecer plazos máximos obligatorios para cada etapa de los concursos, desde la corrección de los exámenes hasta la evaluación de antecedentes y las entrevistas personales.

Pero incorpora además una propuesta particular: avanzar con concursos anticipados cuando pueda preverse que un cargo quedará vacante, por ejemplo, ante la existencia de un trámite jubilatorio o una renuncia programada.

La idea es comenzar el procedimiento antes de que el juzgado quede efectivamente sin titular y reducir así los períodos de subrogancia.

La propuesta reconoce, sin embargo, una limitación que excede al propio Consejo. De poco sirve acelerar concursos si las ternas quedan luego paralizadas en el Poder Ejecutivo o si los pliegos no avanzan en el Senado.

Por eso, la lista plantea que el organismo debe asumir un papel más activo en la interlocución con ambos poderes para intentar destrabar las designaciones.

Hasta dónde puede investigar el Consejo a un juez

Otro de los ejes centrales toca una de las facultades más sensibles del Consejo: investigar y eventualmente acusar a los magistrados.

La posición de la Celeste parte de una premisa: el contenido de una sentencia no puede convertirse en causal de persecución disciplinaria.

Si existe una discrepancia con la interpretación jurídica de un juez, sostiene el espacio, la respuesta debe encontrarse en los recursos y en la revisión por parte de los tribunales superiores y no en una denuncia ante el Consejo.

Por eso propone establecer criterios más objetivos para la apertura de investigaciones y filtros para desestimar denuncias consideradas temerarias o utilizadas como mecanismo de presión.

El límite que plantea la propia lista es igualmente importante: esa protección no debe convertirse en un blindaje frente a delitos, faltas éticas o negligencias graves.

La discusión vuelve a colocar sobre la mesa una tensión que atraviesa al organismo desde su creación: cómo controlar la conducta de los jueces sin utilizar ese poder para condicionar sus decisiones.

No al traspaso, sí a la federalización

Hay otro punto en el que la Celeste N°1 adopta una posición categórica: rechaza el traspaso de la Justicia Nacional a la Ciudad de Buenos Aires.

Pero no se limita a defender el statu quo.

La propuesta impulsa una alternativa mucho más ambiciosa: avanzar hacia la federalización de los fueros nacionales, de manera que las estructuras actualmente existentes permanezcan bajo la órbita nacional y sus competencias sean reorganizadas dentro de ese esquema.

El planteo busca garantizar que los fueros del Trabajo, Civil, Comercial y Penal continúen dependiendo presupuestaria y administrativamente del ámbito nacional.

En una elección en la que una parte importante del padrón pertenece precisamente a esos fueros, la discusión está lejos de ser abstracta. Afecta directamente la carrera, la estabilidad y el futuro institucional de muchos de quienes deberán votar.

Una unidad para proteger a los jueces

La agenda de Venditti y Castro incorpora además un problema que ganó relevancia con el avance del narcotráfico y el crimen organizado: la seguridad de los magistrados.

La lista propone crear dentro del Consejo una Unidad de Seguridad y Resguardo de Jueces y Juezas de la Nación, acompañada por un protocolo de medidas mínimas de protección.

El objetivo sería establecer criterios comunes para la custodia de magistrados, la seguridad de los edificios judiciales y el seguimiento de amenazas contra quienes intervienen en investigaciones sensibles.

A eso suma una agenda vinculada con las condiciones laborales y los riesgos psicosociales, particularmente frente a la sobrecarga que implica para algunos magistrados encontrarse simultáneamente al frente de más de un juzgado.

Inteligencia artificial, pero con límites

La irrupción de la inteligencia artificial también llegó a la campaña judicial.

La Celeste propone incorporarla como herramienta para tareas administrativas, procesamiento documental y automatización de trabajos repetitivos, pero establece una frontera: la valoración de la prueba y la decisión jurisdiccional deben permanecer exclusivamente en manos del juez.

El espacio propone además acordar con la Corte Suprema reglas sobre confidencialidad, trazabilidad, ciberseguridad y protección de datos para su utilización dentro del Poder Judicial.

La elección dentro de la elección

Sin embargo, ninguna propuesta puede analizarse por fuera de la fractura. La Celeste llega al 8 de octubre dividida entre dos listas que comparten parte de su historia, pero que ahora deberán disputar un mismo electorado.

Y bajo el sistema D’Hondt, esa división puede resultar decisiva.

Para Venditti y Castro, por eso, la elección tiene dos dimensiones. Una será competir contra la estructura de la Bordó y contra Compromiso Judicial por los cuatro lugares disponibles. La otra, quizás políticamente más importante, será determinar cuál de las dos expresiones surgidas de la Celeste consigue quedarse con la representación de ese espacio.

El resultado no definirá solamente cuántos consejeros tendrá cada sector.

También puede resolver una disputa de identidad y liderazgo que comenzó antes de que los jueces lleguen a las urnas: quién puede seguir hablando, después del 8 de octubre, en nombre de la histórica Lista Celeste.

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