El niño nació en julio con una grave cardiopatía y permanecía internado en el Hospital del Niño Jesús. La jueza Mariana Josefina Rey Galindo explicó cómo resolvió el caso en cuestión de horas.
Una jueza de Familia de Tucumán tuvo que intervenir de urgencia para autorizar una operación cardíaca de un bebé que había nacido con una grave enfermedad y que, pese a llevar varios meses internado, todavía no tenía partida de nacimiento ni DNI. La decisión judicial permitió realizar la cirugía y ordenó regularizar la inscripción del niño para garantizar su derecho a la identidad.
El caso ocurrió en el Hospital del Niño Jesús, donde el pequeño permanecía hospitalizado desde su nacimiento, en julio pasado, debido a una cardiopatía congénita. Su estado de salud requería una tercera intervención quirúrgica, pero surgió un obstáculo administrativo: al no estar registrado, no existía documentación que acreditara formalmente el vínculo con su madre para prestar el consentimiento informado.
La situación llegó al Juzgado Civil en Familia y Sucesiones de Primera Nominación de Monteros, a cargo de Mariana Josefina Rey Galindo, quien hizo lugar a una medida autosatisfactiva promovida por la Defensoría de Niñez.
En declaraciones al canal TN, la magistrada explicó que el problema excedía la autorización médica porque estaban comprometidos dos derechos fundamentales del niño: la identidad y la salud. “Tenía todos sus derechos vulnerados desde la registración y el Estado tiene que hacerse cargo de restaurar estos derechos”, sostuvo.
Rey Galindo señaló que el bebé había sido diagnosticado con una cardiopatía importante al momento de nacer y que las complicaciones médicas habían impedido completar los trámites correspondientes.
“Había pasado el tiempo en que la mamá, por todas estas circunstancias sanitarias, no había podido registrar correctamente a este niño. Es decir, no había partida de nacimiento ni DNI, solamente tenía un certificado de nacido vivo”, detalló.
La jueza aclaró que tampoco existía filiación paterna, aunque señaló que ese aspecto no era determinante para resolver la emergencia. El problema inmediato era que no había documentación que permitiera acreditar legalmente la maternidad.
“La mamá sí lo estaba, pero no había documentación alguna que acredite que era la mamá de ese niño y ese niño hijo de esa mamá”, explicó.
Una decisión en cuestión de horas
La urgencia quedó planteada el viernes anterior a la operación, cuando el expediente ingresó al juzgado después del mediodía. La intervención estaba programada para el martes 13 de octubre y, en el medio, había un fin de semana largo.
Ante esa situación, Rey Galindo habilitó la actuación judicial fuera del horario habitual para dictar una resolución que permitiera realizar el procedimiento médico sin demoras.
La resolución suplió judicialmente el consentimiento informado que necesitaban los médicos y autorizó la intervención cardíaca, sin modificar de manera general la responsabilidad parental de la madre.
Además, dispuso que el Servicio Social del hospital, la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia y el Registro Civil coordinaran los trámites para inscribir al pequeño y emitir su DNI en un plazo de 24 horas hábiles.

La decisión estableció que las gestiones administrativas no podían obstaculizar la atención médica urgente. Según explicó la jueza, no existía oposición de la madre a la cirugía, sino una imposibilidad formal para acreditar el vínculo filial.
No obstante, la magistrada cuestionó que una situación de esas características hubiera llegado hasta la Justicia pese a que el nacimiento y la atención del niño se habían producido dentro del sistema público de salud.
“¿Cómo puede ser que el Estado no haya administrado los medios en un sistema público para llevar a cabo esa articulación necesaria de registrar a este bebé?”, planteó durante la entrevista.
Cómo está el bebé
La intervención quirúrgica se realizó el martes 13 de octubre, según confirmó Rey Galindo. Se trató de la tercera operación a la que fue sometido el pequeño debido a su compleja enfermedad cardíaca. “Él sigue hospitalizado, porque la situación cardíaca es muy compleja”, explicó la magistrada al referirse a su evolución.
La jueza aclaró que el bebé permanecía internado bajo el cuidado de su madre y que la intervención judicial había tenido un alcance específico: permitir la cirugía y garantizar su inscripción. “Preservamos dos derechos fundamentales: identidad y salud”, resumió.
