Desde que abrazó su vocación política, no ha cesado en su búsqueda constante de conocimiento, escuchando a otros y estableciendo conexiones con todos aquellos que cruzaron su camino. Por esta razón, hoy en día, a pesar de su juventud, Francisco Quintana ha ganado un respeto que trasciende las líneas partidarias. Quórum charló con el ex Presidente del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires, quien realizó un balance de su gestión y elogió el sistema judicial porteño.
¿Qué es la justicia para vos?
Es garantizar a los vecinos sus derechos. Por eso es tan importante para vivir en sociedad, para la convivencia y por eso, en definitiva, la justicia tiene mucho que ver con nuestro metro cuadrado. Aunque a veces uno lo sienta más lejano, que no tiene tanto que ver con mi día a día, con mi vida cotidiana, vivir en una república, en un país donde se respete la justicia, donde haya independencia de poderes, nos cambia un montón. Justicia es respetar los derechos del otro, que haya alguien que nos garantice esa convivencia.
¿Por qué decidiste estudiar Derecho?
Decidí estudiar derecho por mandato familiar. Vengo de familia de padres abogados. En el secundario ya tenía claramente vocación por lo público, así que la tensión estaba entre seguir el mandato familiar y estudiar derecho o animarme a alguna carrera como Ciencia Política. Terminé estudiando Derecho, decisión que hoy reivindico porque a pesar de que mi presente tiene mucho que ver obviamente con mi formación, me doy cuenta que aplico lo aprendido en la carrera en los distintos roles que tuve. Muchos de ellos no tenían que ver en lo formal con la justicia y sin embargo lo que aprendí en la facultad me sirvió para esas responsabilidades. Así que me parece que es una carrera muy complementaria y muy amplia también, por lo que estoy muy contento de haberla elegido en su momento.
¿Cómo te acercaste al PRO?
Estudié Derecho en la Universidad Católica Argentina. Fui durante los dos últimos años de la carrera presidente del Centro de Estudiantes. Terminé en el 2005 y en el 2003, en un contexto de elecciones tanto nacionales como locales, organizamos desde el Centro de Estudiantes un ciclo de charlas con candidatos a Presidente y a Jefe de Gobierno. Ahí tuve la posibilidad de conocer a Mauricio Macri y decidí involucrarme durante varios años de manera voluntaria. Además de estudiar, trabajaba en un estudio jurídico en Puerto Madero y en el escaso tiempo libre que esos estudios en general a uno le dejan, sobre todo cuando recién estás dando los primeros pasos, me dedicaba a militar, a colaborar, a hacer algún aporte durante cuatro años. Cuando Mauricio Macri gana la Jefatura de Gobierno tomé la decisión de dejar el sector privado y dedicarme de lleno a la actividad pública.
¿Fuiste uno de los legisladores porteños más jóvenes?
Sí, asumí mi primer mandato en el 2011. Efectivamente, en esa composición de la Legislatura fui el legislador más joven con 28 años. Fui dos años diputado sin ningún rol en particular, integrando algunas comisiones, entre ellas las de Justicia y de Asuntos Constitucionales. Después fui dos años presidente de la Comisión de Justicia, tuve la oportunidad de reelegir encabezando la lista. Pasé de ocupar el lugar 13 en la lista en 2011, a encabezar la boleta cuatro años después. En ese segundo mandato fui dos años presidente del bloque del oficialismo y del interbloque Vamos Juntos y mis últimos dos años fui el Vicepresidente Primero de la Legislatura, estuve a cargo no sólo de lo parlamentario sino también de lo institucional y lo administrativo. Ese es el repaso de mi experiencia por el Poder Legislativo, del que tengo un gratísimo recuerdo.
¿Y qué significó para vos ser el presidente del Consejo de la Magistratura de la Ciudad?
Ante todo una enorme responsabilidad por la relevancia que tiene la justicia en la vida cotidiana, en este caso de los vecinos de la ciudad de Buenos Aires, y más si a eso le agregás que el Consejo de la Magistratura porteño a la hora de sus competencias, de sus responsabilidades, se parece poco al resto de los consejos provinciales y mucho al Consejo de la Magistratura nacional. Lo que quiero decir es que nuestro Consejo no tiene solamente facultades de selección, como ocurre en el 100% de los órganos provinciales, sino que además tiene facultades de administración y de disciplina. Es decir, nosotros tenemos la responsabilidad no sólo de seleccionar a los mejores, a los más idóneos para ejercer el servicio de justicia, sino también administrar todo el Poder Judicial. Pagar sueldos, velar para que se cuente con el equipamiento necesario, con la infraestructura y los inmuebles y también con facultades de disciplina, es decir, con sancionar a empleados, a funcionarios y a los propios magistrados. Si hay una mejor o peor justicia, si hay una mejor o peor experiencia, si el servicio de justicia está mejor o peor evaluado, si hay o no hay satisfacción, seguro nosotros alguna cuota de responsabilidad tenemos. Así que para mí fue un enorme honor además de una gran responsabilidad y es una tarea que ejercí con muchísimo placer. Además, desde la condición de porteño y desde el orgullo que me genera ser parte del Poder Judicial de la Ciudad.
¿Qué medidas han tomado para garantizar la transparencia en la selección de jueces, en las sanciones, en todas las funciones?
Primero, quiero reivindicar el proceso de selección en la ciudad de Buenos Aires. Cuando vos lo comparás con los de otras jurisdicciones, la incidencia del poder político es sumamente baja. Para empezar, porque a diferencia de lo que pasa en otras provincias, el Poder Ejecutivo no tiene participación alguna en todo el proceso. No hay etapa en la cual participe directa o indirectamente el Poder Ejecutivo y la participación del Poder Legislativo es limitada, porque lo único que puede hacer es aprobar o rechazar un pliego enviado por el Consejo de la Magistratura. Aquí se trabaja con el proceso de punta a punta, desde que se abre un concurso hasta que se define el orden de mérito; íntegramente sucede dentro del Consejo de la Magistratura en el marco de la Comisión de Selección, la cual está integrada por tres miembros: un representante de los magistrados, un representante de los abogados y un representante de la Legislatura. Con lo cual, aún asumiendo que la Legislatura es un ámbito político y efectivamente lo es, estamos hablando de un tercio del total de la representación. En definitiva, siento que comparativamente es un modelo virtuoso el de la ciudad de Buenos Aires, porque a la hora de seleccionar jueces la política se involucra poco y de manera muy acotada, muy limitada.
¿Cómo es el proceso cuando llega la denuncia por mal desempeño de un juez?
La Comisión de Disciplina, que también está integrada por un representante de cada estamento, recibe cualquier denuncia no sólo de magistrados sino también de funcionarios y empleados. Evalúa si están los elementos o no para abrir un caso y si así lo concluye, se inicia un proceso en donde obviamente se le da vista al denunciado para que tenga la posibilidad de expresarse y ejercer el derecho de defensa. Ese procedimiento en el marco de la Comisión de Disciplina, se eleva al plenario con una recomendación que puede ser desde el archivo de las actuaciones hasta alguna sanción efectiva desde apercibimiento, suspensión, sanción económica o la apertura de un proceso de juicio político en el caso de los magistrados.
¿Qué medidas han tomado en torno a la modernización de la justicia en la Ciudad?
Es una pregunta muy actual porque mi sensación es que la pos pandemia nos obligó a acelerar procesos. Nos dejó algunas herramientas o algunos aprendizajes que al día de hoy seguimos implementando o manteniendo. Es decir, lo que arrancó como algo excepcional se convirtió en regla. Por ejemplo, las modalidades mixtas o híbridas. Hoy en día los plenarios se hacen de manera híbrida, lo que permite que si un consejero no puede estar presente físicamente sí participe de manera virtual. Por un lado, estamos en la etapa final de un proceso de digitalización del 100% de las causas. Eso implica desde la implementación de una mesa de entradas virtual hasta obviamente la firma electrónica para que todos los actos procesales puedan suceder de manera online. Tenemos también el portal del litigante que es una suerte de mesa de ayuda y un 0800 que funciona las 24 horas para recibir denuncias, las cuales automáticamente se vuelcan de manera digital. En definitiva, tenemos distintas herramientas que nos permitieron que el servicio de justicia no se haya visto afectado durante la pandemia. Con lo cual hoy tenés esa convivencia entre ambos sistemas que nos permiten hablar de un Poder judicial muy de avanzada, por lo menos a nivel local.
¿Cómo es el vínculo entre el Consejo de la Magistratura y otras instituciones judiciales?A nivel federal existe un ámbito formal que es el Foro Federal de Consejos de la Magistratura y Jurados de Enjuiciamiento (FOFECMA), que integran los Consejos de la Magistratura de las 24 provincias y el Consejo de la Magistratura Nacional. Ese es un organismo de aprendizaje, de intercambio, con un espíritu colaborativo. Es un ámbito en el cual cada Consejo está representado por un miembro titular y un miembro suplente. La provincia de Mendoza tiene la presidencia y la ciudad de Buenos Aires, la Secretaría General. FOFECMA organiza trimestralmente jornadas nacionales, precisamente con un objetivo de generar un espacio de intercambio y de colaboración a partir de las distintas realidades. Así que es un ámbito de muchísimo valor porque nos brinda la posibilidad de juntarnos cada tres meses con nuestros pares de todo el país, intercambiar, aprender y conocer una determinada situación y cómo la lleva o la maneja otro consejo.
¿Cuál es tu visión para el futuro del Consejo de la Magistratura y de la Ciudad en cuanto a la justicia?
Ojalá el Consejo de la Magistratura pronto tenga la responsabilidad de administrar un Poder Judicial que empiece a recibir las transferencias de competencias aún pendientes. Eso implicaría obviamente otra dimensión, otro volumen, otra responsabilidad en la tarea pero, en el fondo, implicaría ni más ni menos que cumplir con lo que indica la Constitución e igualar a la Ciudad de Buenos Aires al resto de las jurisdicciones. Eso debería traducirse de cara a los porteños en una justicia más ágil, más eficaz y más cercana. Digo ojalá porque al final del día es una decisión que hoy pasa fundamentalmente por la política. Espero que se pueda avanzar con la transferencia y que sea con la respectiva partida presupuestaria, como indica la norma también.
¿Creés que es posible terminar de transferir las competencias?
Estoy seguro de que sí porque hay experiencias recientes en ese sentido, tal vez no con tanta nitidez en materia de justicia. En el período 2015-2019 se ha avanzado en el traspaso de algunas competencias en materia de justicia como ser el narcomenudeo y el traspaso de la policía. También se pudo avanzar en materia de autonomía en otras agendas, así que no hay razón para que no se pueda avanzar en materia de justicia. Espero que en otro contexto político, el Gobierno nacional y el Gobierno de la Ciudad se pongan de acuerdo en este sentido. Que ambos gobiernos sean del mismo signo político creo que podría generar las condiciones necesarias que no existieron en estos cuatro años para que se avance.
¿Cuál es tu balance de tu paso por el Consejo de la Magistratura?
Entré en 2019, fui Vicepresidente Primero, Presidente de la Comisión de Fortalecimiento Institucional y Planificación Estratégica, representé a este órgano en el FOFECMA y finalmente, fui Presidente. Conocí un Consejo que afrontaba desafíos como, por ejemplo, la transferencia total de competencias a la Ciudad. En ese sentido, logramos ampliar las competencias de ambos Fueros: agregándole “Penal Juvenil” al Penal, Contravencional y de Faltas, y “Relaciones de Consumo” al Contencioso Administrativo y Tributario. También ampliamos las Salas de ambas Cámaras y creamos el Tribunal Electoral, que tuvo este año su debut. Otro desafío importante fue subsanar la distancia que se percibe por parte de la sociedad con respecto a la Justicia en general. En este punto, una herramienta fundamental fue el Programa de Acceso Comunitario a la Justicia que, junto a la Secretaría de Coordinación de Políticas Judiciales, trabajaron para proveer al Poder Judicial de un lenguaje claro y -con la ayuda de voluntarios- llevar herramientas e información a los barrios vulnerables de la Ciudad. También, debo destacar la implementación de los “Juicios por Jurados”, que impulsan la participación activa de la sociedad en el sistema de justicia.
Foto y video: Avanti!
