Con un puerto que genera más delitos federales que otros distritos, Mar del Plata se suma al nuevo modelo judicial que promete juicios más rápidos, condenas efectivas y un Ministerio Público Fiscal fortalecido.
La entrada en vigencia del Sistema Acusatorio en la Justicia Federal de Mar del Plata marca un antes y un después en la lucha contra el crimen organizado. Se trata de una herramienta crucial para una ciudad cuyo puerto se ha convertido en un foco de contrabando, narcotráfico y trata de personas.
Su implementación comenzó este lunes 7. El acto se desarrolló en el Gran Hotel Provincial, en el marco de la reunión del Consejo Asesor Interinstitucional de la Reforma Procesal Penal Federal.
Antes del inicio, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich destacó que “este nuevo modelo se puso en marcha en Rosario y allí los resultados son increíbles. Rosario hoy es una ciudad que ha vuelto a vivir, muy abierta y cosmopolita. Se nota la relación entre el tiempo de respuesta judicial y la necesidad concreta de conjugar la justicia federal con las justicias provinciales, que ya venían aplicando el régimen acusatorio”.
Bullrich luego calificó la implementación como “un cambio notable” y agregó que “esta es una tarea que el Ministerio de Justicia está llevando adelante con celeridad, porque es una necesidad operativa concreta”.
Lo que importa
Durante el sistema anterior, en 2022 no se registraron condenas en causas graves de narcotráfico en esta jurisdicción, y en 2023 apenas el 3,3 % de las condenas estuvieron dirigidas al crimen organizado. Con el modelo actual, la Justicia podrá meter presos a los criminales más peligrosos en tiempo récord.
Contexto
El nuevo modelo procesal penal federal -ya vigente en otras jurisdicciones como Salta, Jujuy, Rosario y Mendoza- transforma radicalmente el sistema judicial al darle mayor protagonismo al Ministerio Público Fiscal, agilizar la tramitación de causas y facilitar el acceso a resoluciones judiciales en plazos más breves.
Según lo expresó el Procurador General interino en el acto de implementación, Eduardo Casal, este proceso «no se agota en la simple entrada en vigencia de una norma ritual», sino que demanda un cambio estructural profundo y sostenido. A pesar de las carencias presupuestarias y técnicas, se ha logrado implementar laboratorios tecnológicos clave -como los de análisis de telecomunicaciones en Rosario y Mendoza- y capacitar al personal en nuevas herramientas, como el software UFED.
«El sistema canaliza los casos sencillos o de mediana complejidad de forma ágil y transparente», destacó. Esta agilidad es esencial para liberar recursos y concentrarse en delitos de alta complejidad, como los que predominan en Mar del Plata.
Cómo sigue
El desafío en Mar del Plata será doble: adaptar las estructuras judiciales locales a las exigencias del nuevo modelo, mientras se enfrenta una litigiosidad compleja que exige enfoques multidisciplinarios. Para esto, se requiere un fortalecimiento integral del Ministerio Público Fiscal, en infraestructura, recursos humanos y herramientas tecnológicas.
«La consolidación del sistema exige adecuaciones estructurales contemporáneas con las tareas diarias de los fiscales», advirtió el Procurador, quien también remarcó que el compromiso de la Procuración será «indeclinable» en este proceso.
La expectativa es alta. El sistema acusatorio no sólo pretende terminar con los «juicios eternos», como dijo el ministro de Justicia Cúneo Libarona, sino convertir al Poder Judicial en un actor eficaz en la lucha contra organizaciones delictivas complejas. Mar del Plata, por su perfil estratégico, será una prueba de fuego.
Durante la implementación, Cúneo Libarona destacó que “esta medida trae un cambio total de paradigma para los tiempos de la Justicia y pone fin a los juicios eternos”. Señaló que “Mar del Plata es una de las jurisdicciones federales más importantes del país, que tiene un puerto clave para la economía, pero que también es un foco crítico de narcotráfico y contrabando. Hoy le dimos a la Justicia las herramientas necesarias para condenar a los delincuentes”.
Indicó que “la Justicia argentina está en crisis” y que “bajo el sistema anterior, en 2022 no hubo ni una sola condena por narcotráfico. En 2023, apenas un 3,3% de las condenas fueron contra el crimen organizado. Es decir, los juicios no terminan nunca. Eso es la impunidad”. Sin embargo, resaltó que “en las 12 provincias donde ya lo implementamos, las condenas de narcotráfico que tardaban tres años pasaron a tardar tres meses”.
“Este sistema representa un cambio radical en la forma de investigar los delitos, poniendo en funcionamiento un sistema netamente acusatorio más moderno y eficiente, basado en la oralidad, que dotará al proceso penal con mayor agilidad y dinamismo”, dijo Cúneo Libarona. Agregó: “Con el Sistema Acusatorio, los juicios son 100% orales, con plazos estrictos y tecnología de punta, y la Justicia ahora tiene las herramientas para meter presos a los delincuentes”.
“El Código Procesal Penal Federal trae consigo importantes beneficios. Por un lado, delimita con precisión el rol de los fiscales, quienes se encargan exclusivamente de la investigación del caso. Por otro, garantiza que la defensa cuente con igualdad de condiciones para contrarrestar las pruebas presentadas y resguarda la garantía del juez imparcial”, sostuvo el ministro.
Además, en cuanto a la vigencia simultánea de dos regímenes procesales y de diversas normas de distintos códigos en el orden federal, que desencadena en problemas normativos y operativos que perjudican el funcionamiento del sistema de justicia, declaró: “No podemos seguir aceptando un sistema que no responde a las necesidades de los argentinos. Parte de los problemas actuales radican en el desempeño deficiente del sistema de justicia penal federal. Con la Reforma Procesal Penal, estamos ofreciendo las herramientas necesarias para que los procesos funcionen mejor”. “Nos vemos el 11 de agosto para llevar esta revolución a Comodoro Py”, concluyó.


