El Tribunal Oral en lo Criminal N° 4 de Avellaneda condenó a Juan Alberto García Tonzo por el homicidio agravado de Bastián Escalante Montoya, el niño de diez años asesinado cuando salía de jugar al fútbol en Wilde, en julio del año pasado.
La noche del miércoles 10 de julio de 2024, Bastián Escalante, de apenas diez años, salió de entrenamiento con su mamá. Jugaba en la categoría 2014 del club Barrio La Carne, en la localidad de Wilde. Eran las 20:37. Llevaba todavía los botines colgando del bolso cuando una ráfaga de disparos de un efectivo de la Policía Bonaerense que se estaba defendiendo de un robo terminó con su vida.
Este miércoles, más de un año después, el Tribunal Oral en lo Criminal N°4 de Avellaneda dictó sentencia. Y el agente Juan Alberto García Tonzo fue condenado a la pena de 21 años de prisión y diez de inhabilitación para ejercer funciones públicas por el homicidio agravado de Bastián y la tentativa de homicidio agravado contra los ladrones que intentaron robarle su moto.
El veredicto se conoció pasado el mediodía luego de que un jurado popular lo hallara culpable. La jueza María Angélica Sayago del Castillo fue la encargada de leer la sentencia. La Fiscalía había pedido 25 años de prisión; la querella, representada por el abogado Matías Morla, reclamó 35. “Estamos satisfechos con la condena. Junto con la fiscal Mariela Montero y la Comisión Provincial por la Memoria demostramos que García Tonzo fue el responsable. Ahora pediremos que cumpla la pena en una cárcel lejos de su lugar de residencia”, afirmó Morla al finalizar la audiencia.

Las pericias balísticas y las cámaras de seguridad fueron determinantes: los presuntos motochorros no estaban armados y todos los casquillos hallados en la escena correspondían al arma reglamentaria de García Tonzo.
Según pudieron reconstruir los investigadores, el policía, quien esa noche estaba de civil, vio cómo dos jóvenes intentaban robarle su moto en la esquina de Caxaraville y Rondeau. Desenfundó su arma, dio la voz de alto y abrió fuego. A pocos metros, Bastián caminaba junto a su madre. No hubo tiempo para correr ni para entender qué pasaba.
“Recién vi al nene cuando estaba en el piso, con la madre gritando”, reconoció García Tonzo en una entrevista que dio en agosto del año pasado, poco después de haber sido excarcelado. “Traté de contener la pérdida de sangre y pedí que llamaran al 911. Al día siguiente me enteré de que había muerto”, recordó.
Aquel reportaje mostró al acusado intentando justificar su accionar. “Yo lo que hice fue defenderme. Traté de resguardar mi integridad y la de los demás”, dijo entonces. Pero la cantidad de disparos –al menos 12, según la investigación– y la falta de un intercambio real con los asaltantes desarmados terminaron por derrumbar esa versión.
