A 40 años de la sentencia del Juicio a las Juntas: memoria, coraje institucional y un legado que Argentina proyectó al mundo

En un nuevo aniversario del veredicto que marcó un antes y un después en la historia democrática, la Justicia argentina reivindica el impacto global del Juicio a las Juntas. En diálogo con Quorum, Ricardo Gil Lavedra -uno de los jueces del tribunal de 1985- recordó la ansiedad y la convicción que atravesaron aquella jornada y subrayó que solo la justicia garantiza la vigencia del Estado de Derecho y el principio de no impunidad.

El 9 de diciembre de 1985, Argentina pronunció una de las sentencias más trascendentes de su historia democrática. A 40 años de aquel veredicto en el Juicio a las Juntas, el país vuelve a mirar ese día como un punto de inflexión no sólo para la reconstrucción institucional interna sino también para el desarrollo del derecho penal internacional.

La fecha motivó un acto de conmemoración en el Consejo de la Magistratura de la Nación, que destacó el carácter pionero del proceso y su impacto en los estándares globales de justicia. También una de las menciones del Premio Quorum 2025.

En diálogo con Quorum, el hoy presidente del Consejo y uno de los jueces que integró aquel tribunal histórico, Ricardo Gil Lavedra, ofreció un testimonio íntimo y reflexivo sobre la jornada que marcó para siempre el vínculo entre democracia y Estado de Derecho en la Argentina.

“Era la culminación de un camino incierto, pero impulsado por la convicción de que los crímenes del pasado reclamaban justicia”.

“Hoy se cumplen 40 años del dictado de la sentencia en el denominado juicio de las juntas militares. Agradezco inmensamente al destino haberme dado la oportunidad de haber podido integrar ese tribunal y haberlo hecho con los extraordinarios compañeros que tuve”, expresó Gil Lavedra.

El magistrado recordó que aquella mañana del lunes 9 de diciembre se vivió con una “enorme ansiedad”: “Era la terminación, la culminación de un camino que en sus comienzos aparecía como incierto e impredecible, pero que transitamos con la firme convicción de que los crímenes del pasado reclamaban justicia”.

Gil Lavedra destacó además que el proceso fue posible gracias a la “enorme audacia e intuición del presidente Alfonsín”, quien decidió que la recién recuperada democracia debía nacer “abrazada al imperio de la ley, al Estado de Derecho, al principio de no impunidad”.

Y dejó un mensaje para el presente: “Recordarlo hoy tiene que hacernos reflexionar acerca de cuán importante es la tarea de la justicia en una sociedad democrática, porque solo la justicia es la que asegura la vigencia efectiva de la ley y su aplicación recta a todos por igual”.

El Consejo de la Magistratura reivindicó el impacto global del Juicio a las Juntas

Según señaló el organismo en su conmemoración oficial, el Juicio a las Juntas se transformó en un modelo de justicia penal para el mundo: un proceso civil, público, documentado y con garantías, que abrió paso a la persecución de crímenes cometidos por agentes estatales en contextos dictatoriales.

El Consejo recordó que la sentencia constituyó un “precedente sin parangón” en la historia contemporánea, tanto por la magnitud de las violaciones juzgadas como por la decisión inédita de un Estado de someter a sus propios ex mandos militares a un tribunal civil.

La resolución, firmada hace cuatro décadas por los jueces León Arslanián, Ricardo Gil Lavedra, Jorge Valerga Aráoz, Andrés D’Alessio y Guillermo Ledesma, sentó bases que luego serían referencia para tribunales internacionales, cortes penales especiales y procesos de justicia transicional en distintos continentes.

Justicia, memoria y futuro: un legado vigente

A 40 años, el Juicio a las Juntas persiste como un símbolo de autonomía judicial, coraje institucional y compromiso democrático. Para Gil Lavedra, su valor no puede desvincularse de las tensiones actuales: “Sólo la justicia -sostuvo- asegura la vigencia efectiva de la ley y su aplicación recta a todos por igual”.

En un escenario en el que los desafíos al orden institucional se renuevan, el aniversario funciona como un llamado a preservar la independencia judicial, la memoria colectiva y la centralidad del Estado de Derecho.

Argentina no sólo juzgó a sus dictadores: enseñó al mundo que incluso tras la noche más oscura, la justicia puede ser el punto de partida de una democracia duradera.

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