Alberto Taselli se justificó diciendo que el Estado era su único cliente y que “no tenía otra opción” más que pagar. Angel Calcaterra, Aldo Roggio y Roberto Loson fueron los empresarios “arrepentidos” que se negaron a declarar.
Alberto Taselli, dueño de una firma dedicada a la construcción de transformadores eléctricos, contó ante los integrantes del Tribunal Oral Criminal Federal 7 que la mano derecha de Julio De Vido, Roberto Baratta, le pidió que aportara dinero en el marco de una campaña electoral.
En el marco de una nueva audiencia en la que se investiga una asociación ilícita y un entramado de coimas para adjudicar obras en el rubro energético, de la construcción y el transporte, Taselli se mostró indignado con las exigencias del ex funcionario, quien le habría reclamado aportes en dólares. “Nosotros pagábamos en pesos pero él me llamó y me dijo: no te hagas el boludo, que esto es en dólares”, aseguró.
El empresario recordó que pensó que no tenía otra salida que soportar el pedido de Baratta porque su producción está ligada casi exclusivamente al sector público. “Estaba prácticamente obligado a aceptarlo, porque mi único cliente era el Estado. Lo único que yo producía en proporción muy importante eran máquinas de 500 KW y el único que podía comprarlas era el Estado, no había nadie más que pudiera adquirir estos equipos”, explicó. También manifestó que había familias que dependían de la empresa, sueldos que pagar, “con los que nunca dejé de cumplir en 35 años”.
Las antenas de Carlos Mundín
El ex titular de la empresa BTU, Carlos Mundín, negó haber recibido presiones o haber efectuado pagos al Ministerio de Planificación Federal para recibir obras en el campo del gas y el petróleo.
Tras describir en tono dramático las circunstancias del allanamiento de su casa y los cinco meses que pasó detenido y “sometido al show mediático cada vez que nos trasladaban”, no dudó en calificar los apuntes del chofer Oscar Centeno con respecto a él y a su empresa como “un invento”.
“Respeto profundamente a los integrantes del tribunal, estuve ocho años esperando para poder decir que nada de lo que se me adjudica es cierto, y lo voy a probar”, señaló. A continuación exhibió una serie de filminas que mostraban dónde habían rebotado su celular y el de Roberto Baratta, presunto recaudador de las coimas que se investigan en el juicio, en el momento en que según la etapa de instrucción, basada sobre los dichos de Centeno, estaban juntos intercambiando dinero.
“Se me adjudican dos casos de cohecho en horas y lugares determinados y aquí se ve que en ambos casos Baratta y yo estábamos en zonas distantes de la Capital Federal”, dijo Mundín y agregó que tuvo que hacer un trabajo casi detectivesco para tratar de probar que las acusaciones de Centeno eran falsas.
Los catálogos de Lascurain
El ex presidente de la UIA, Juan Carlos Lascurain, negó enfáticamente haber pagado coimas para recibir a cambio beneficios para la empresa Fainser SA, dedicada a la fabricación de calderas y equipos termodinámicos. También descartó haber confeccionado facturas falsas con fines espúreos y recordó que en 2019, un año después del comienzo de la causa “Cuadernos”, hubo una inspección en la compañía que desmintió la existencia de facturas apócrifas.
Insistió en que “Centeno en sus anotaciones dice que yo entregué un paquete, no dice que entregué dinero; yo entregué catálogos”. Se preguntó luego de dónde habrían sacado el fiscal Carlos Stornelli y el juez Claudio Bonadio que se trataba de dinero. “No encontré en ningún lado una justificación”, concluyó.
¿Quiénes se negaron a declarar?
Ante la disconformidad de los abogados defensores -quienes volvieron a plantear a los jueces Enrique Méndez Signori, Germán Castelli y Fernando Canero que se afecta el derecho a la defensa en juicio de sus clientes al no poder interrogar a los arrepentidos- se negaron a declarar y a responder preguntas Angel Calcaterra, titular de IECSA y primo del ex presidente Mauricio Macri; su mano derecha, Javier Sánchez Caballero; el empresario Roberto Loson del grupo Albanesi; Aldo Roggio y el chofer Hernán del Río, quien trabajaba para De Vido y está acusado de participar en el cobro de una coima. Se dirigió brevemente a los jueces destacando que ya no puede pagar el monotributo, ni el seguro de su auto, que duerme en el piso y vive de changas. “Si ustedes están buscando a los que se llevaron millones de dólares, claramente yo no soy uno de esos”, dijo Del Río. También denunció amenazas de un par de motociclistas con la cara descubierta que lo interceptaron cerca de su casa y le habrían dicho “el silencio es salud”.
