El Museo del Holocausto reunió a fiscales, jueces y referentes comunitarios que reconocieron el rol del Embajador israelí frente al antisemitismo y en la construcción de lazos institucionales.
En el marco del homenaje realizado en el Museo del Holocausto al embajador de Israel en Argentina, Eyal Sela, con motivo de la finalización de su misión diplomática en el país, referentes del ámbito judicial y de la comunidad judía destacaron su compromiso con la memoria, la lucha contra el antisemitismo y el fortalecimiento de los vínculos institucionales entre Argentina e Israel.
Durante la apertura, el fiscal federal Carlos Rívolo subrayó el carácter excepcional del reconocimiento y recordó que la Asociación de Fiscales históricamente mantuvo una postura institucional alejada de los homenajes personales. Sin embargo, explicó que en esta oportunidad decidieron hacer una excepción por el acompañamiento y compromiso demostrado por Sela durante su misión diplomática.
Rívolo remarcó especialmente el valor del diálogo sostenido con la comunidad judía y señaló que el apoyo del diplomático israelí contribuyó a fortalecer acciones de concientización, memoria y prevención frente a hechos de antisemitismo en la Argentina. “La memoria va a partir cualquier cosa”, expresó al enfatizar la necesidad de sostener el recuerdo y la construcción de conciencia colectiva. Asimismo, sostuvo que el reconocimiento simboliza el agradecimiento de los fiscales por el respaldo brindado y afirmó que ese acompañamiento “va de la mano de la memoria”.
En la misma línea, Ricardo Toranzos, presidente de la Asociación de Fiscales y Funcionarios del Ministerio Público Fiscal de la Nación (AFFUN), destacó que la entidad decidió “romper una tradición” institucional para concretar este homenaje. Explicó que inicialmente habían pensado en realizar un encuentro íntimo, aunque rápidamente numerosas figuras de la comunidad judía, magistrados, fiscales y representantes institucionales quisieron sumarse al acto.


Toranzos puso el foco en la importancia de la memoria, la búsqueda de justicia y la valentía de quienes sostienen esos valores en contextos complejos. También valoró la fortaleza de la identidad y el compromiso del embajador durante su estadía en la Argentina. Según señaló, la amplia convocatoria y el acompañamiento de jueces, fiscales y dirigentes reflejaron “el respeto y el cariño” que Sela supo generar a lo largo de su misión diplomática. Finalmente, destacó el trabajo cotidiano de los fiscales más allá de la exposición pública y convocó a un aplauso colectivo como gesto de reconocimiento y gratitud.
Al tomar la palabra, Eyal Sela agradeció el reconocimiento y destacó el valor humano e institucional del acompañamiento recibido durante sus cuatro años en la Argentina. En un discurso cercano y distendido, recordó que en su juventud estuvo a punto de estudiar Derecho y bromeó con la posibilidad de convertirse algún día en abogado o fiscal, lo que le permitió construir un puente simbólico con muchos de los presentes.


El embajador dedicó además un extenso reconocimiento a la sociedad argentina, a la que definió como “un ejemplo de convivencia entre comunidades”. Tras haber desempeñado funciones diplomáticas en distintos países, sostuvo que Argentina se distingue por su diversidad cultural, religiosa y social, así como por la capacidad de sus ciudadanos para reaccionar frente al odio, la discriminación y el antisemitismo. “Cuando aparece algo de odio o maldad, hay buena gente que inmediatamente lo denuncia”, afirmó.
Sela también recordó momentos dolorosos que marcaron el vínculo entre Argentina e Israel, como los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA, y sostuvo que esos hechos fortalecieron los lazos humanos y comunitarios entre ambos países. En ese sentido, mencionó el impacto del ataque del 7 de octubre y el fuerte componente argentino presente en la sociedad israelí.
En el tramo final de su discurso, y visiblemente emocionado ante el cierre de su misión diplomática, expresó su deseo de regresar a Israel para reencontrarse con su familia, aunque dejó una frase que sintetizó el vínculo construido con el país: “Alguien puede salir de Argentina, pero no puede sacar a Argentina de uno”.

