Cayó una banda narco que estiraba cocaína en el barrio Rodrigo Bueno: secuestraron 80 kilos de droga y detuvieron a siete miembros

La Policía Federal desbarató una organización narcocriminal liderada por ciudadanos peruanos que operaba en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense. Tras 19 allanamientos simultáneos, las autoridades detuvieron a siete personas, secuestraron setenta kilos de cocaína, más de seis kilos de marihuana y desmantelaron un centro de procesamiento de droga en pleno funcionamiento.

La caída de esta compleja organización delictiva comenzó de manera fortuita el 24 de mayo de 2024: policías de la Ciudad detuvieron a una mujer en el barrio de Caballito, cuando intentaba esconder un paquete sospechoso en su mochila, donde, se descubrió, llevaba más de dos kilos de cocaína.

Al verse acorralada, confesó espontáneamente que la droga no era suya y entregó los dos teléfonos que llevaba consigo, cuya pericia forense reveló que no era un hecho aislado, sino el eslabón de una red mayor que operaba al menos desde marzo de ese año.

La investigación judicial impulsada por el fiscal federal Franco Picardi demostró que la banda utilizaba un lenguaje en código sumamente estricto para evitar ser detectada en posibles escuchas telefónicas: “la oficina” era la clave para aludir a los departamentos que alquilaban exclusivamente para acopiar y estirar la droga. “Pescado, remeras o cajas” eran maneras de referirse a los panes de cocaína, mientras que para las sustancias químicas de estiramiento empleaban las palabras “condimento o agua”.

La organización estaba rígidamente jerarquizada y contaba con un líder peruano que operaba de forma remota desde el exterior, mediante comunicaciones telefónicas y aplicaciones de mensajería. Ese jefe asignaba las entregas y coordinaba los movimientos de dinero, por lo que ya se solicitó su captura internacional.

Por debajo de él, la hermana y la madre de aquella mujer detenida en Caballito, quienes ejecutaban las órdenes directas en Buenos Aires, gestionaban el negocio ilícito, supervisaban los acopios y administraban las ganancias. El resto de la banda contaba con eslabones especializados en logística, distribución mayorista y el proceso químico de estiramiento y prensado dentro de las “oficinas”.

El golpe central ocurrió el sábado pasado en una vivienda de la calle Yma Sumac al 900, en el barrio Rodrigo Bueno de Puerto Madero, donde los investigadores descubrieron el centro de procesamiento en pleno funcionamiento y pudieron secuestrar cincuenta y cinco panes de cocaína, prensas hidráulicas y moldes metálicos. En otro procedimiento, realizado en un departamento de la calle Malabia al 2100 en Palermo, se hallaron ladrillos listos para la venta bajo estufas de cuarzo para acelerar el secado.

Las tareas se extendieron al barrio de Flores, a un restaurante peruano en la Avenida Córdoba al 3500, y localidades bonaerenses como Gerli, Quilmes, Moreno y Francisco Álvarez, con un saldo total de setenta kilos de cocaína, balanzas, precursores, vehículos, seiscientos dólares y más de ciento treinta y seis mil pesos. Los siete detenidos ya fueron indagados por el juez federal Julián Ercolini y esperan que se resuelva su situación procesal.

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