¿Cuántas serán finalmente las vacantes en la Cámara Federal?

El juez Martín Irurzun cumplirá 75 años el próximo 18 de julio y el Ejecutivo todavía no envió al Senado el pliego para extender por cinco años su permanencia en el cargo. Con los plazos cada vez más ajustados, una eventual jubilación del histórico camarista dejaría vacantes no sólo su silla en la Cámara Federal porteña, sino también las de Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, profundizando la incertidumbre en uno de los tribunales más sensibles de Comodoro Py.

La Comisión de Selección del Consejo de la Magistratura de la Nación ya elevó al Plenario del Cuerpo las ternas para ocupar dos cargos en la Sala I de la Cámara Federal, que hoy pertenecen a Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi. Ambos magistrados fueron trasladados durante el Gobierno de Mauricio Macri desde Tribunales Orales, pero no fueron los únicos: el número se acerca a los 65 de todas las instancias, fueros y departamentos judiciales del país.

La Corte resolvió que los traslados de los magistrados son excepcionales y que la Constitución ordena designarlos por concurso, elevación de pliegos y aprobación del Senado, por lo cual dispuso que el Consejo de la Magistratura pusiera en marcha el mecanismo para designar a los jueces definitivos en cada cargo.

Pero hay otro puesto que, tal vez, también quede vacante y es el de Martín Irurzun, cuyo pliego para solicitarle al Senado una prórroga de cinco años, no fue enviado por el Poder Ejecutivo, como sí ocurrió con Carlos Mahiques, quien también había sido trasladado por Macri y acaba de obtener una prolongación de su puesto en la Cámara Federal de Casación Penal. No parece que sea el caso de Irurzun, cuya extensa carrera en el Poder Judicial, iniciada en marzo de 1972, llegaría a su fin.

El Plenario del Consejo de la Magistratura deberá considerar las ternas para ocupar dos cargos en la Sala I de la Cámara Federal.

María Cristina Figueroa y Juan Carlos Maqueda

La gestión para continuar con el camarista Irurzun en la Sala II debería haber comenzado, o iniciarse a la brevedad, si el Ejecutivo quisiera que permaneciera en su despacho. El artículo 99 inciso 4 de la Constitución Nacional indica que cuando un magistrado llega a los 75 años se jubila, o se le permite una prórroga de cinco si el su pliego llega al Senado con esa petición y la Cámara alta lo aprueba.

El caso de la ex camarista de Casación María Cristina Figueroa, indiscutiblemente cercana al kirchnerismo, fue realmente escandaloso: cumplió 75 años en agosto de 2023, su pliego para quedarse cinco años más llegó a aprobarse en la Comisión de Acuerdos del Senado, pero no en el plenario. Pese a que la entonces vicepresidente Cristina Kirchner presionó para lograr la permanencia de la jueza, no hubo quorum y la propuesta no llegó al pleno. Pero Figueroa no se dio por enterada y siguió autopercibiéndose camarista de Casación, con despacho y sueldo incluidos.

La situación llegó a un límite tal de desorden institucional, que fue necesario establecer si era o no una jueza legal, pasado el día de su cumpleaños, 9 de agosto, sin acuerdo del Senado. Intentó pedir una licencia de 30 días advirtiendo que renunciaría si en el medio la Cámara alta no le concedía la prórroga que deseaba. Sus colegas del máximo tribunal penal le sugerían que dejara el cargo con un mínimo de decoro.

La Corte Suprema decidió por ella y en septiembre de 2023 resolvió que había dejado de ser jueza el día de su cumpleaños y que le informaba del cese al Consejo de la Magistratura para que adoptara las medidas que creyera necesarias; es decir, para que pusiera en marcha el mecanismo de reemplazo de la díscola rosarina.

Uno de los firmantes del cese de Figueroa, Juan Carlos Maqueda, supo diez meses antes de llegar a la edad límite que no habría más tiempo para él en el máximo Tribunal. “No es para mí un drama irme a los 75 años después de 22 en la Corte. Pero estando bien como estoy yo podría haberlo pensado, pero no lo pensé, no tuve tiempo para pensarlo”, diría, molesto, en declaraciones públicas tras su salida.

Las ternas para la Cámara Federal

Mientras todo parece encaminarse a que el camarista Irurzun se jubilará a partir de julio, la Comisión de Selección del Consejo de la Magistratura ya confeccionó las ternas para cubrir dos cargos en la Sala I, los de Bruglia y Bertuzzi. Una vez que el pleno tome una decisión, ya que hay varios dictámenes, serán elevadas al Ejecutivo, quien elegirá un nombre para cada puesto y enviará los pliegos al Senado para su nombramiento definitivo.

El camarista Leopoldo Bruglia le pidió al Consejo que suspendiera el trámite para reemplazarlo a través de una carta en duros términos, en la que recordó que ya había advertido que “de decenas de jueces afectados, sólo tres iban a ser los discriminados y realmente perseguidos para remover de los cargos que están actualmente desempeñando. Me refiero siempre a los casos de los jueces Bertuzzi, Castelli y mío”.

Bertuzzi se presentó a concurso para cubrir su propio cargo y, en el caso de Germán Castelli, otro de los jueces trasladado por el entonces presidente Macri, denunció presiones como integrante del Tribunal Oral Criminal Federal 7, antes de que comenzara la “causa Cuadernos” que aún no había comenzado a juzgar a Cristina Kirchner y varios de sus funcionarios por asociación ilícita y cohecho. Hay un concurso abierto para ocupar su lugar, pero no está tan avanzado como el de la Sala I de la Cámara Federal, un tribunal extraordinariamente sensible, que revisa procesamientos, sobreseimientos, nulidades y, en definitiva, facilita o dificulta la llegada a juicio oral de los expedientes.

Noticias relacionadas

Suscribite a nuestro newsletter

Para estar actualizado de las últimas noticias, informes especiales y recibir las ediciones digitales antes que nadie!

Últimas noticias