Con ingresos de 1,5 millones de pesos y deudas que superan los 150 millones, un ex militar demandó a bancos, fintechs y cobradoras. La Justicia deberá analizar si existió un proceso de sobreendeudamiento inducido.
Hay historias que comienzan con una reforma en una casa y terminan convirtiéndose en un expediente capaz de interpelar a todo un sistema financiero.
Un jubilado, ex integrante de las Fuerzas Armadas, nunca imaginó que un préstamo destinado a realizar mejoras en su vivienda derivaría en una situación límite: pedir ante la Justicia que se declare su propia quiebra. Con ingresos mensuales cercanos a 1,5 millones de pesos y obligaciones que superan los 150 millones, se convirtió en el protagonista de una demanda de alto impacto que expone uno de los fenómenos más preocupantes de la economía argentina actual: el sobreendeudamiento de las familias.
La presentación, radicada en la Justicia Federal de Misiones, apunta contra bancos, fintechs y empresas de cobranza. Pero también abre un debate más profundo sobre los límites del crédito, las responsabilidades de las entidades financieras y la efectividad de los programas de refinanciación que se ofrecen como solución para quienes ya están ahogados por las deudas.
Del préstamo para arreglar la casa a una deuda impagable
Todo comenzó el 15 de enero de 2024. Según surge del expediente, este ex militar tomó un préstamo UVA Black del Banco Santander por 1,47 millones de pesos. La cuota inicial ascendía a 35.402 pesos.
Sin embargo, la necesidad de cumplir con obligaciones previas y sostener sus gastos cotidianos lo empujó a un mecanismo que sus abogados describen como una verdadera espiral de endeudamiento.
La secuencia fue vertiginosa. En abril obtuvo un nuevo crédito por 5,4 millones de pesos; en junio tomó otro por 8,3 millones; en agosto accedió a uno más por casi 7,9 millones; y en septiembre sumó otros 5,7 millones. A ello se agregaron nuevas operaciones durante noviembre, diciembre y los primeros meses de 2025.
Según la demanda, aunque el capital efectivamente recibido rondó los 49 millones de pesos, la deuda informada por una de las entidades financieras llegó a escalar hasta los 83 millones.
La acusación: un “sobreendeudamiento inducido sistémico”
Los abogados del jubilado, María Graciela Martinis y Carlos Piñeiro, rechazan cualquier hipótesis de insolvencia deliberada.
“No se insolventó ex profeso” ni se trata de un “deudor moroso consuetudinario e irresponsable”, sostienen en la presentación.
Por el contrario, atribuyen la situación a un proceso de “sobreendeudamiento inducido sistémico” y señalan como responsables al Banco Santander, al Banco Nación, a Mercado Pago y al Instituto de Ayuda Financiera para Pago de Retiros y Pensiones Militares (IAF).
La demanda cuestiona especialmente la conducta de las entidades financieras por presuntamente incumplir el deber de evaluar la capacidad real de pago del cliente y garantizar un esquema de “crédito responsable”.
Prácticas bajo cuestionamiento
El expediente describe una serie de conductas que, según los demandantes, contribuyeron a profundizar el colapso financiero. Entre ellas, se destaca el supuesto otorgamiento irresponsable de financiamiento por parte de Mercado Pago en un contexto de insolvencia que, afirman, era evidente o fácilmente verificable.
También se cuestiona que desde una entidad bancaria se incentivara la toma de deuda para destinar esos fondos a inversiones en fondos comunes de inversión considerados riesgosos, sin advertencias adecuadas sobre las posibles consecuencias.
La demanda incorpora además denuncias contra la agencia de cobranzas MO&PC Collections por presuntas prácticas de hostigamiento. Según se afirma, la empresa habría ejercido presión sobre familiares del deudor y acercado propuestas de pago que califican como “materialmente inviables”.
Un pedido inusual: la propia quiebra
Frente a lo que describe como una “imposibilidad objetiva de cumplimiento”, Basualdo formuló ante la Justicia un planteo contundente.
Solicitó la nulidad de cláusulas que considera abusivas y reclamó la modificación del sistema de actualización UVA para reemplazarlo por el Coeficiente de Variación Salarial (CVS), de modo que la evolución de la deuda guarde relación con el crecimiento de sus ingresos.
Pero fue más allá.
Si no prospera una reestructuración integral de sus obligaciones, pidió formalmente que se disponga la apertura de su propia quiebra como “persona humana no comerciante”, en los términos de la Ley 24.522.
Se trata de una figura poco frecuente en la práctica argentina y que, según sus representantes legales, se justifica porque el deudor “inevitablemente caerá en cesación de pagos definitiva”.
Un caso individual que refleja un problema colectivo
La presentación judicial intenta trascender la situación particular de Basualdo y presentarse como el reflejo de una problemática social mucho más amplia.
Los abogados hablan de un “universo de consumidores víctimas” del sobreendeudamiento en un contexto donde la morosidad de los hogares argentinos alcanzó niveles históricamente elevados.
No casualmente, varias entidades financieras comenzaron a lanzar programas especiales destinados a refinanciar obligaciones y ordenar pasivos. Entre ellas se encuentra el Banco Nación, una de las instituciones demandadas en el expediente.
Sin embargo, es precisamente este mecanismo el que la presentación judicial pone en discusión. Mientras las entidades financieras presentan la refinanciación y la consolidación de deuda como una salida para evitar la mora, el expediente sostiene que la reiteración de esos instrumentos puede terminar atrapando a los consumidores en un círculo cada vez más difícil de abandonar.
La causa quedó ahora en manos de la Justicia Federal de Misiones, que deberá determinar si existió responsabilidad de las entidades involucradas en el proceso de endeudamiento y hasta dónde llega el deber de prevención de quienes otorgan crédito en un contexto económico cada vez más complejo.
La decisión podría convertirse en un antecedente relevante en un país donde miles de familias conviven diariamente con la difícil frontera entre refinanciar una deuda y profundizarla.
