Cuando el caso parecía enfriarse en los tribunales, una nueva filtración de videos reabrió el escándalo que involucra a Martín Insaurralde, Jesica Cirio y el financista Elías Piccirillo.
En algún lugar de la costa argentina, Martín Insaurralde le pone paños fríos de lo sucedido a sus interlocutores telefónicos. Esta convencido que la aparición de los videos del escándalo, publicados por Diego Cabot, fue una venganza orquestada por Elías Piccirillo con su exmujer, Jesica Cirio. Sin embargo, su estrategia judicial es similar a la de la conductora televisiva: negar todo y entorpecer la débil investigación judicial.
Es que hace tres largos años que la causa esta empantanada. Mérito de abogados millonarios y escasos reflejos judiciales con la excepción del fiscal Sergio Mola.
En las últimas horas, el periodista de espectáculos, Diego Suárez, aportó un pendrive con información sobre el caso según datos que le habría ofrecido el financista Piccirillo. Los siete videos serían catorce, entre ellos, una sugestiva grabación de Cirio acostada sobre dólares en paños mejores.

“Grabá lo que me contas así cobramos rápido”, le habría aconsejado uno de los abogados mas importantes del país a Cirio en el 2023 antes del divorcio. La mediática obedeció y su divorcio, según Carlos Pagni, se negoció en Uruguay por 20 millones de dólares. Cirio nunca más habló de El Bandido, el yate del affaire con Sofía Clerici y su ex pareja.
El tiempo pasó y Cirio empezó a sufrir sugestivas amenazas y extorsiones sobre el material que pocos conocían que existía. Uno de los que difundió la historia del explosivo material fue Piccirillo quien, a su vez, conocía al ex Intendente de Lomas de Zamora a través de su hermano, un ex funcionario del área de Transporte de la Nación durante el gobierno de los Fernández.
Suárez habría aportado los nombres de los dos supuestos extorsionadores. No serían políticos. Los dólares, en cambio, y a diferencia de las habladurías, son reales y estaban apilados entre remeras sin usar y ropa interior en el enorme vestuario de la casona de Insaurralde en San Vicente.
Diez a 20 millones de dólares que nadie se anima a afirmar si venían del juego, los negocios inmobiliarios, la política, La Salada o todo junto.
