La Justicia porteña homologó la condena de un anestesista por violencia obstétrica: le prohibió acercarse al Hospital Durand

La sentencia fue dictada en un juicio abreviado tras un acuerdo impulsado por la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N° 28 de la Ciudad. El acusado no podrá acercarse a la víctima ni al Hospital Durand, además de realizar un curso sobre violencia de género y trabajos comunitarios.

Un médico anestesista fue condenado por maltrato en contexto de violencia de género tras haber ejercido violencia obstétrica contra una mujer que cursaba un parto prematuro en el Hospital Durand, en la Ciudad de Buenos Aires.

La sentencia fue homologada en el marco de un juicio abreviado por la titular del Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas N°8, Natalia Molina, luego de un acuerdo alcanzado por la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N°28, a cargo de Martín Perel.

La investigación se inició a partir de la denuncia presentada por la paciente, cuyo relato fue respaldado por los testimonios de médicas neonatólogas que presenciaron los hechos durante la intervención y declararon ante la fiscalía.

De acuerdo con la acusación, el episodio ocurrió cuando la mujer fue internada para dar a luz de manera prematura. En ese contexto, el anestesista le dirigió expresiones despectivas y mantuvo un trato intimidante mientras se preparaba para aplicarle la anestesia.

Según la denuncia, cuando la paciente le manifestó que tenía náuseas antes de la intervención, el profesional le respondió: “Si tenés ganas de vomitar, vomitate encima. Acá los partos son así, tenés que aguantártela”.

El médico anestesista trabajaba en el Hospital Durand y por un plazo de un año no podrá acercarse al centro asistencial de Caballito.

Las declaraciones de las médicas que participaron del procedimiento también fueron incorporadas como prueba. Una de ellas relató que el imputado sentó a la paciente para colocar la anestesia raquídea “con una fuerza innecesaria” y que, mientras la mujer manifestaba dolor, le ordenaba en tono elevado que permaneciera quieta porque, según él, “no le podía doler”.

La víctima también declaró que, al volver a quejarse por el dolor, el anestesista le dio palmadas en la frente y le dijo: “Callate la boca porque vas a vomitar”.

Los testimonios coincidieron además en que el profesional mantuvo la misma actitud durante el resto del procedimiento. Cuando la mujer pidió que permitieran el ingreso de su pareja al quirófano, el médico reaccionó a los gritos y cuestionó esa posibilidad.

Luego, tras el nacimiento de la bebé, también protagonizó un episodio con el equipo de neonatología cuando se realizó el primer contacto entre madre e hija, al expresar: “No me vayas a dejar la cara sucia de la madre con el contacto con el bebé”, y reclamar a una de las médicas: “Dejá, ¿no ves que me ensuciás el lugar de trabajo?”.

Durante el proceso, la denunciante recibió asistencia de la Oficina de Atención a Víctimas y Testigos (OFAVyT) del Ministerio Público Fiscal porteño. El informe elaborado por ese organismo concluyó que los hechos configuraban un caso de violencia obstétrica, al considerar que la paciente fue sometida a un trato deshumanizado en un contexto de especial vulnerabilidad y dentro de una relación desigual de poder.

Con ese cuadro probatorio, la fiscalía acordó un juicio abreviado por la contravención de maltrato en contexto de violencia de género, figura que sanciona las humillaciones, vejaciones, malos tratos verbales y cualquier otra conducta que afecte la dignidad de la víctima.

Como parte de la condena, el anestesista deberá cumplir durante un año una serie de pautas de conducta que incluyen la prohibición de mantener contacto o acercarse a la víctima, la prohibición de ingresar al Hospital Durand, la realización de un curso sobre violencia de género y el cumplimiento de 30 horas de trabajo comunitario.

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